Un hecho vital para los seres humanos y la sociedad en su conjunto: la educación y la escuela. Se trata de un ejercicio experimental que advierte no estar acabado ni puede estarlo, sino de un hecho en proceso: el debate sobre aquello que nos consolida como especie, la virtud fuerte de crecer: aprender.

Por: John Harold Giraldo Herrera
Docente y periodista universitario
La escuela es un parqueadero de niños, va afirmando uno de los docentes que sale en este documental. Una idea bastante agresiva, como muchas otras más que se van soltando en medio de un proyecto que juntó varias decenas de maestros de Iberoamérica y quienes desde su perspectiva hablan sobre la educación. Una educación que por plantear otros modos y varias alternativas, se debe entender como prohibida
Un documental que se descarga de modo gratuito, tiene como intención compartir la cultura para protegerla, y así engrandecerla recreándola, decía Paulo Freire: “Estudiar no es acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas”. Se ve en muchos sitios del mundo, se comenta, se reflexiona, hay todo un debate frente a lo que nos dice y nos muestra. Un hecho vital para los seres humanos y la sociedad en su conjunto: la educación y la escuela. Se trata de un ejercicio experimental que advierte no estar acabado ni puede estarlo, sino de un hecho en proceso: el debate sobre aquello que nos consolida como especie, la virtud fuerte de crecer: aprender.
Todo empieza como un relato fabulesco, de un hombre que luego de haber sido encerrado en una caverna y no disfrutar ni padecer la realidad, puede salir y luego retorna para compartirle a los suyos lo que había visto y experimentado; y a partir de ese relato, van posicionándose ideas sobre la educación, muy emparentadas con el sistema de producción en el que vivimos. Nos ofrece visiones diversas acerca de las múltiples relaciones que se tejen entre educación-escuela, aprendizaje-individuos, docente- enseñanza, y muchas más.
A través de lo que piensan y viven los maestros se enlaza una imagen muy severa de lo que ha sucedido y sigue dándose, de un espacio que debería ser liberador, a uno que constriñe y ayuda al control social. La escuela es un parqueadero de niños, donde se estacionan y se les lleva para ser aconductados, estandarizados (que palabra más escabrosa para referir un hecho educativo), dejar la espontaneidad y convertirse en individuos funcionales ¡Terrible! Pero cuando se nos cuenta que todos los niños son genios y científicos hasta los 5 años, por su potente e irradiante capacidad para asombrarse, experimentar, descubrir y en últimas vivir con alegría, no obstante, eso lo daña la escuela, a los 12 años, esos genios ya perdieron emotividad y la capacidad para asombrarse y son uno más. Paso a paso, entonces, la educación parece un espacio desmotivador.
La educación prohibida articula también, a medida que cuestiona, lo que podría ser. No se queda en el dejo, ni en la mera puesta en duda. Combina un dramatizado donde unos jóvenes quieren expresarse, sus palabras e ideas resultan “ofensivas”, entonces surge toda una movilidad de pareceres, al tiempo muchas voces plantean de modo estratégico sus opiniones, algunas de ellas coinciden, otras no. Y el hilo sigue unos relatos, contados por un narrador quien atenaza esa combinación. La película es un experimento fortuito, liberador, propositivo y que nos deja vernos como individuos en necesidad de cambio.
En el proyecto participaron 704 productores, una financiación en masa. Muestra un sistema de distribución gratuito y ya está en comentario de muchos. Se estrenó en agosto y su sitio en Youtube tiene más de 5 millones de visitas, en su página oficial se han descargado igual millares de veces y el fenómeno se ha regado por las redes y sobre todo en muchos planteles educativos. Se le critica que habla de una educación pública y la mayor parte de experiencias mostradas son de propuestas pedagógicas no convencionales, donde por ejemplo no hay currículos, o no se les evalúa, sino que se disfruta de ese placer de aprender y parte de cada quien. Sin embargo, esas críticas no dejan al margen su fuerza: la educación más que prohibida debe ser Pro-vida.

