Una novela negra como en un reloj suizo: perfecta.

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Por: Wilmar Vera  Zapata

¿Puede un hombre de 33 años amar a una joven de 15 años?, ¿Por qué un hombre enamorado mataría a la persona que es objeto de su adoración? Estas son algunas de las preguntas que intenta resolver Marc Goldman, protagonista junto a su mentor de la novela “La verdad sobre el caso de Harry Quebert”, escrita por el suizo Joel Dicker.

La obra, segunda novela de Dicker, pero la primera traducida al castellano, se convirtió en Best Seller en 2013 al ser declaclarada por la crítica europea como “novela río” y “realmente genial”. Y aunque los críticos literarios, como los editores, no son siempre de fiar, al culminar sus 663 páginas invariablemente el lector queda con la sensación de que nada quedó suelto, como una pieza de relojería suiza, cada piñón, resorte y volante tiene una función y juntos producen una historia que parece sencilla, clara. Pero como al sumergirse en el mar, la profundidad muestra una historia turbia, oscura, pero, sobre todo, entretenida.

“La verdad sobre el caso Harry Quebert” (Alfaguara, 2012) indica desde el título que nada de lo que sabe y descubre Goldman es verdad. Puede tener el panorama claro, como en un rompecabezas, pero justo la pieza que falta es otro rompecabezas que lo complejiza, una matrioska dentro de otra.

La historia

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Marc Goldman, estrella de la literatura norteamericana se enfrenta a la sequedad propia de todo profesional de la escritura: la página en blanco. Sin ideas ni trama para desarrollar y con la presión de la editorial que quiere una obra que confirme su genialidad literaria, recurre a su amigo, mentor, escritor y profesor Harry Quebert, quien desde hacía tres décadas vive en Aulura, un pueblito insípido de New Hampshire. De forma accidental, en los terrenos de la vivienda junto al mar de Quebert descubren el esqueleto de Nola Kellergan, hija de un pastor cristiano y una madre posesiva, quien en 1975 desapareció sin dejar rastro. Como si fuera poco, junto al esqueleto los originales de la gran novela de Quebert y un “adiós, mí querida Nola” no dan pie a dudas de su autoría en el crimen. Al menos eso quiere el autor que el lector piense, y a cada escena, se encarga de demostrar que lo lleva por terreno descubierto como su novela , es el  inicio de “Los orígenes del mal”. “La trama se tomó su tiempo, porque me gusta dejar que las ideas maduren en mi cabeza. La primera imagen que recuerdo fue una casa, en la orilla del mar, y un hombre solitario en su interior. Y de la soledad surgió Harry Quebert. Luego le siguieron Marcus y Nola. Entonces, pensé que Nola podría ser asesinada. Así, paso a paso, fue tomando forma la trama completa”, dijo a El Tiempo su autor, en una entrevista publicada el 5 de octubre del 2013. Sin embargo, como un plus de la obra, Dicker intercala en sus capítulos una serie de recomendaciones para los escritores noveles, desnudando en su trama las inquietudes normales de un fabulador de historias. Los personajes, el inicio, el sentido de las palabras  y, claro, el amor, son la argamasa que sustentan el edificio narrativo.

“Si los escritores son seres tan frágiles, Marcus, es porque pueden conocer dos clases de dolor afectivo, es decir, el doble que los seres humanos normales: las penas de amar y las penas del libro. Escribir un libro es como amar a alguien, puede ser muy doloroso”. (H. Quebert, p. 131)

La novela negra contemporánea se encuentra ante un resurgimiento que beneficia a la amplia cadena de producción, llamado por algunos “industria cultural”. En Colombia el fenómeno Stieg Larsson, con su serie Millenium, evidenció un público ávido de historias de muerte. dudas y mucha investigación. Herederos de Holmes o  Poirot o Maigret, la novela negra se está adentrando en temas antes abordados por el periodismo, como la trata  de blancas, la corrupción o la drogadicción. Estos temas configuran a este género como un campo de exploración y de crítica social, no tanto ya de divertimento falso. A diferencia de éxitos en ventas como “Cincuenta sombras de Grey” o “Guerra mundial Zombi”, o la presencia de vampiros adolescentes o heroínas al estilo E.L James, la novela que trata del lado oscuro del ser humano, de las relaciones y de la sociedad ofrece una exploración y una explicación de la vida, sus injusticias, y de la inevitable muerte. Y tal vez, como dice Quebert, lo que se quiere en medio de penurias de la vida real, es pasar un buen momento, nada más.

“Un buen libro, Marcus, no se mide solo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes… Un buen libro, Marcus, es un libro que uno se arrepiente de terminar”

“¿Puede un hombre de 33 años amar a una joven de 15 años? No importa la edad, lo importante que defiende el protagonista  es que no se niegue el amor. “El amor es muy hermoso, pero, como todo lo que es hermoso, deslumbra y daña los ojos. Por esa razón a menudo se llora  después” Como con la muerte.

Ficha técnica

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Título: “La verdad sobre el caso Harry Quebert”

Autor: Joël Dicker (1985)

Para tener en cuenta: El uso permanente de flashback que sitúan al lector en tres años importantes para la historia: 1975, 1998, y 2008, en la que entre cruza la vida cotidiana de Nola y Harry, las elecciones presidenciales donde gana Barack Obama y el giro de la historia al descubrir un detalle importante.

Para destacar: Las recomendaciones al novel escritor que pueda cualquiera aplicar  si su sueño es ingresar al mundo de la literatura. También desnuda una verdad: hoy en día la producción de libros no se diferencia de la producción de cualquier otro bien de consumo y derecho.

Frase: “…que el mundo de los libros había dejado de ser el noble arte de la impresión para convertirse en la locura capitalista del siglo XXI, que ahora un libro debía escribirse para ser vendido, y que para que se hablase de él había que apropiarse de un espacio que, si no se tomaba por la fuerza, sería invadido por otros. Matar o morir “(p. 430)