Desde los primeros homínidos que habitaron hace millones de años, hasta el actual Homo sapiens, siendo este el único que perdura en la tierra, la naturaleza ha estado conectada con nosotros, siempre hemos dependido de ella.

Por Stefany Vargas

Los humanos tenemos la capacidad de ser conscientes de nosotros mismos, del pasado y de lo que nos rodea. Podemos pensar, planear, transformar nuestro hábitat, y en función a esta capacidad hemos sobrevivido, creado civilizaciones, y culturas orientadas directamente al manejo de estas capacidades. Podemos ser conscientes de responsabilidades y peligros provenientes de la naturaleza y de otros seres humanos.  Gracias a la aparición del lenguaje, y principalmente del desarrollo de la agricultura, surgieron las más grandes civilizaciones: la Egipcia, la Griega, la Azteca, entre otras, y con ellas los estudios para conocer su historia,  descifrar sus tradiciones luego de sus infortunadas desapariciones. Muchos de estos estudios están enmarcados dentro de las llamadas etnociencias, las cuales se definen como el estudio de la relación entre lenguaje, cultura y pensamiento. Su surgimiento se remonta a principios del siglo XX y se caracterizaron por tratar de evitar el etnocentrismo.

Dentro de las etnociencias encontramos un área muy interesante e importantísima, la etnobiología, la cual se caracteriza por identificar, describir y clasificar los organismos que posean o hayan adquirido un valor cultural para un pueblo o cultura; se basa en conocer su distribución, precisar la importancia de su valor cultural, los modos de uso, de estudiar el papel de la naturaleza en el sistema de creencias y de adaptación del hombre a determinados ambientes.

La etnobiología abarca una amalgama de estudios, tales como la etnomicología, la etnozoología, la etnobotánica, la etnoecología, etc, las cuales nos ayudan a comprender un poco más las interrelaciones entre los diferentes seres vivientes que habitamos el planeta tierra. En Colombia, un país megadiverso, con alrededor de 102 pueblos indígenas, se hace vital el estudio y las distintas investigaciones alrededor de la etnobiología, ya que las plantas, los hongos y los animales se deben ver como entidades dinamizadoras de procesos biológicos y culturales.

La etnia Kamtsá, que vive en el Valle de Sibundoy, considerado un ‘Hot Spot’ por ser un corredor biocultural, posee una cosmovisión muy ligada a las plantas, sus mecanismos de supervivencia cultural son influenciados por sus plantas sagradas, siendo la Brugmansia la más representativa, gracias a sus propiedades sicotrópicas que generan estados de conciencia alterados e influyen y generan espacios de diálogos y respeto por la diversidad.

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Los Nasa y la coca. Tomada de: http://www.elespectador.com/files/images/fb4936dc3c7da65e6fb5672ad51a68a3.jpg

Los indígenas Nasa que habitan el sur del país, en su mayoría en el departamento del Cauca, también poseen un amplio conocimiento de plantas medicinales y útiles para su cultura. A la hoja de coca, principalmente, se le tiene un reconocimiento ancestral por sus innumerables virtudes, ya que fue un determinante en la domesticación de nuestra geografía y la construcción de  imperios como el Inca, gracias a su capacidad como nutriente y energizante, y el poder físico que brinda a los diferentes pueblos que la usan. Los Nasa no comprenden el porqué de la ilegalidad de la hoja de coca, ya que el problema en realidad es el uso que el mundo occidentalizado le ha dado, y velan porque se le reconozca como un producto agrícola, que hace parte de su cultura y parte de su economía.  Los Nasa también dentro de su cosmovisión le dan un papel muy importante a las aves, tienen un trasfondo mítico con el cóndor y el colibrí, una metáfora de la lucha por su territorio;  siendo el colibrí un símbolo de unidad, de fortaleza, donde se pasa de lo familiar a lo colectivo.

Otro ejemplo, esta vez en relación a la etnoecología, es el del pueblo afrodescendiente, y las diferentes comunidades que habitan en las costas o lugares donde se pueda realizar la pesca, ellos tienen muy presente la importancia de las aves como bioindicadores, y su relación con las plantas y humanos. El comportamiento de algunas especies de aves tales como Ortalis poliocephala, Bubulcus ibis, Stelgidopteryx serripennis, Hirundo rustica, Cyrtonyx montezumae, entre otras, indican si habrá lluvias, sequías, heladas, y por lo tanto si las cosechas serán abundantes o no. Estas predicciones meteorológicas e interpretaciones lo han aprendido por las vocalizaciones que avisan ciertos cambios en el caso del guaco o la gallineta, el vuelo del pelícano y la manera de construir sus nidos de las calandrias.

En el pueblo Embera Chamí, también se le da mucha relevancia a las plantas medicinales, a aves y animales. Dentro de sus creencias se encuentra que el Chikoe, como ellos llaman al Cuco ardilla (Piaya cayana), con su canto pronostica que algo malo va a pasar, el Baaramoso (Nyctibius griseus) avisa de la muerte de un miembro de la comunidad. Los Emberá son muy conscientes de que los animales son parte fundamental de su entorno ambiental, social y cultural,  y que las diferentes especies pueden ser percibidas de modo distinto en diversos contextos y que pueden ser usadas de diversas maneras.

Las ceibas para los pueblos afrodescendientes son plantas sagradas, las piperáceas son plantas de poder. El yagé, que es un compuesto de varias plantas, donde el principal ingrediente es la Banisteriopsis caapi, para muchos pueblos amazónicos es un dinamizador de  las estructuras de pensamiento, son herramientas de comprensión del pensamiento intercultural, que ayuda al diálogo de saberes, además de usarse como medicina y de llegar a una conjunción con la naturaleza. Debemos llevar a nuestra cotidianidad la importante relación de la diversidad biológica y cultural,  que son mutuamente dependientes, y geográficamente coexistentes.

Ayahuasca. Pintura del artista Al Vivero

Ayahuasca. Pintura del artista Al Vivero

Estos pocos ejemplos en un país biodiverso como el nuestro, en guerra por más de 50 años,  donde la lucha por el territorio y los recursos naturales cada día cobran miles de muertes,  donde se está destruyendo un patrimonio natural que es de vital importancia en un futuro post acuerdo, las etnociencias, las ciencias exactas, y otros sistemas de conocimiento, juegan un papel crucial dentro del reconocimiento mutuo, de la valoración ontológica, y de la construcción de nuevos conocimientos. Debemos pensar en nuestro territorio como un espacio colectivo para recrear la vida, concienciarnos de los problemas coyunturales que vive el país y sus habitantes, de dar alternativas al gran problema del acaparamiento de tierras, porque no es justo que la ganadería tenga más tierras que los campesinos para la agricultura, no es justo que se sigan perdiendo nuestros dialectos, nuestra riqueza cultural, que se desprecien los conocimientos de los pueblos originarios, campesinos y afros,  que se sigan persiguiendo a nuestras comunidades  y se violen sus derechos.  La etnobiología debe contribuir para mantener las condiciones de existencia y re-existencia frente al desarrollo extractivista y modernizador.