Focos de pobreza desesperada perduran -en China, por ejemplo-. Pero no debemos dejarnos cegar por esto para progresar. Foto de Zhang Peng.

Una encuesta reciente preguntó: “Haciendo una consideración general, ¿cree usted que el mundo está mejorando, empeorando, o ninguna de las dos?” En Suecia, el 10% pensó que las cosas estaban mejorando, en los Estados Unidos sólo el 6% pensó lo mismo, y en Alemania sólo el 4%. Muy pocas personas creen que el mundo está mejorando.

 

Artículo original de Max Roser*

Traducción de Edwin Hurtado**

¿Qué evidencia necesitamos considerar para responder esta pregunta? La pregunta es sobre cómo el mundo ha cambiado, así que deberíamos asumir una perspectiva histórica. Y la pregunta es también acerca del mundo como un todo; por tanto, la respuesta debe incluirnos a todos. La respuesta debe tener en cuenta la historia de las condiciones de vida globales- una historia de todos-.

1)Pobreza

Para observar de dónde venimos, debemos movernos muy atrás en el tiempo. Treinta o incluso cincuenta años no es suficiente. Cuando tú sólo consideras lo que el mundo parecía mientras estamos vivos, es fácil cometer el error de ver el mundo como relativamente estático -las partes del mundo ricas, sanas y educadas aquí, y las regiones pobres, incultas y enfermas allá- y erradamente concluir que el mundo siempre fue así y que siempre será así.

Pero toma una perspectiva más amplia, y quedará muy claro que el mundo no es para nada estático. Los países que son ricos hoy fueron muy pobres muy recientemente y estaban de hecho en peores condiciones que los países pobres actuales.

Para evitar retratar el mundo de una manera estática -el Norte siempre mucho más rico que el Sur- debemos empezar doscientos años atrás, antes del momento en que las condiciones de vida realmente cambiaron de forma dramática.

Los investigadores definen la pobreza extrema como el hecho de vivir con menos de $1.90 por día. Estas medidas de pobreza tienen en cuenta formas no monetarias de ingreso- para las familias pobres de hoy en día y del pasado, y esto es muy importante, particularmente por la agricultura de subsistencia-. La medida de pobreza también está corregida para diferentes niveles de precios de diferentes países y ajustada para cambios de precios en el tiempo (inflación)- la pobreza está medida en los denominados dólares internacionales que tienen en cuenta estos ajustes-.

El primer gráfico muestra los estimados de las proporciones de la población mundial viviendo en la extrema pobreza.

En 1820, sólo una pequeñísima élite disfrutaba de estándares altos de vida, mientras que la gran mayoría de gente vivía en condiciones que hoy llamaríamos de extrema pobreza. Desde entonces, la proporción de gente extremadamente pobre cayó continuamente. Cada vez más regiones del mundo se industrializaron y por tanto aumentaron su productividad, lo que hizo posible que más personas salieran de la pobreza; en 1950, tres cuartas partes de la población mundial vivía en la extrema pobreza; en 1981, el 44 % aún lo hacía. Para el año pasado, la investigación sugiere que la proporción en extrema pobreza había caído por debajo del 10%.

Este es un gran logro –para mí, que soy un investigador que se enfoca en el crecimiento y la desigualdad, quizás el mayor logro de todos en los últimos dos siglos–. Es particularmente notable si consideramos que la población mundial se ha septuplicado en los últimos dos siglos –cambia al modo “Absoluto” en la visualización de abajo para ver el número de personas dentro y fuera de la pobreza–. En un mundo sin crecimiento económico, tal incremento de la población habría resultado en cada vez menos ingreso para todos, que la población mundial se haya septuplicado habría sido suficiente para llevarlos a todos a la extrema pobreza. Sin embargo sucedió exactamente lo contrario. En un momento de crecimiento poblacional sin precedentes, nuestro mundo se las arregló para dar más prosperidad a más gente y sacar a más personas de la pobreza.

El incremento de la productividad fue importante porque este hizo que los bienes y servicios vitales fueran menos escasos: más comida, mejor ropa, menos viviendas estrechas. La productividad es la razón entre la producción de nuestro trabajo y lo que invertimos en él; a medida que la productividad incrementaba, nosotros nos beneficiamos de mayor producción pero también de menor inversión- las horas laborales semanales disminuyeron sustancialmente.

El crecimiento económico también fue muy importante porque cambió la relación entre las personas. En el tiempo lejano en el que la gente vivía en un mundo sin crecimiento, la única manera de que alguien estuviera mejor es que alguien más estuviera peor. Tu propia buena suerte era la mala suerte de tu vecino. El crecimiento económico cambió eso: el crecimiento hizo posible que estuvieras mejor cuando otros también lo estén. La ingenuidad de quienes construyeron la tecnología que incrementó la productividad –el carro, la maquinaria, la tecnología de la comunicación– hizo muy ricos a algunos de ellos, y al mismo tiempo aumentó la productividad y los ingresos de otros. Es difícil aseverar cuán diferente es la vida en una economía de suma cero y en una de suma positiva.

Desafortunadamente, los medios están demasiado obsesionados con el reporte de eventos particulares y de las cosas que están mal y no prestan ni de cerca la misma atención a los lentos desarrollos que remodelan nuestro mundo. Con estos datos empíricos sobre la reducción de la pobreza, podemos hacer más concreto lo que un medio reportaría como desarrollo global. El encabezado podría ser “El número de personas en extrema pobreza cayó en 130000 desde ayer”- y no saldría una sola vez. Los periódicos podrían (y deberían) haber sacado este titular todos los días desde 1990.

Población mundial viviendo en extrema pobreza, 1820 a 2015.

 

 2)Alfabetismo

¿Cómo cambió la educación de la población mundial durante este periodo? El gráfico de abajo muestra la proporción de la población alfabetizada durante los últimos dos siglos. En el pasado, sólo una pequeña élite era capaz de leer y escribir. La educación actual –incluso en los países más ricos– es, de nuevo, un logro reciente. Fue en los últimos dos siglos que el alfabetismo se convirtió en la norma para toda la población.

En 1820, sólo una de cada 10 personas estaba alfabetizada, en 1930 una de cada 3, y ahora lo estamos el 85% de la población global. Pongámoslo de otra manera, si tú hubieras vivido en 1800 había una probabilidad de 9 en 10  de que no pudieras leer; hoy más de 8 personas de cada 10 pueden hacerlo. Y si eres joven, la probabilidad es mucho mayor, ya que la mayor parte de personas analfabetas actualmente, son ancianas.

Si piensas que la ciencia, la tecnología y la libertad política son importantes para resolver los problemas del mundo, y piensas que leer y escribir ayuda para usar estas herramientas, entonces mira las figuras en números absolutos. En 1800 había 120 millones de personas en el mundo que podían leer y escribir; hoy hay 6.2 billones con la misma capacidad.

Población alfabetizada y no alfabetizada, 1800 a 2014.

 

3) Salud

Una razón por la que no vemos el progreso es que somos inconscientes de cuán malo era el pasado.

En 1800, las condiciones de salud de nuestros ancestros eran tales que alrededor del 43% de los recién nacidos morían antes de su quinto cumpleaños. Los estimados históricos sugieren que la población entera vivía en tales condiciones; había relativamente poca variación entre las diferentes regiones; en todos los países del mundo, más de un tercio de los niños moría antes de los 5 años de edad.

Sería errado creer que la medicina moderna fue la única razón para la mejora de la salud. Inicialmente, la prosperidad creciente y la naturaleza cambiante de la vida social importaron más que la medicina. Fueron las mejoras en la vivienda y saneamiento las que aumentaron nuestras chances en la vieja guerra contra las enfermedades infecciosas. Una dieta más saludable- que fue posible por la mayor productividad del sector agrícola y el comercio transoceánico- nos hizo más resilientes contra las enfermedades. Sorprendentemente, una mejor nutrición también nos hizo más altos e inteligentes.

Pero seguramente la ciencia y la medicina también importaron. Una población más educada alcanzó una serie de avances científicos que hicieron posible reducir la mortalidad y la enfermedad aún más. Particularmente importante fue el descubrimiento de la teoría del germen de la enfermedad en la segunda mitad del siglo XIX. En retrospectiva, es difícil entender porque una teoría puede ser tan importante. Pero en un tiempo en el que los médicos no lavaban sus manos cuando pasaban de las autopsias a los partos, la teoría finalmente convenció a nuestros ancestros de que la higiene y el saneamiento público eran cruciales para la salud.

La teoría del germen de la enfermedad sentó las bases para el desarrollo de los antibióticos y las vacunas, y ayudó al mundo a ver por qué la salud pública es tan importante. La salud pública importó inmensamente: todos nos beneficiamos de que todos estén vacunados, y todos nos beneficiamos de que todos obedezcan las reglas de higiene.

Con estos cambios, la salud global mejoró de una manera inimaginable para nuestros ancestros. En 2015, la mortalidad infantil bajó al 4.3 %- cien veces menos que hace dos siglos-. Tienes que tener esta perspectiva amplia para ver el progreso que hemos logrado.

Mortalidad infantil global, 1800 a 2015.

4)Libertad

La libertad política y las libertades civiles están en el corazón del desarrollo- ya que ambas son a la vez medios y fines del desarrollo-. El periodismo y el discurso público son los pilares sobre los que esta libertad descansa, pero las valoraciones cualitativas de estos aspectos tienen el riesgo de que nosotros estemos percibiendo erradamente una disminución de las libertades a través del tiempo cuando de hecho estamos elevando la vara con la cual juzgamos nuestra libertad. Las valoraciones cuantitativas pueden por tanto ser útiles ya que nos ayudan a medir la libertad con el mismo criterio a través de los países y del tiempo.

Hay varios intentos de medir los tipos de regímenes políticos que gobiernan los países del mundo, y capturar algo tan complejo como un sistema político es necesariamente controversial. No hay manera de evitarlo. En este análisis, confiaré en el índice Polity IV, ya que es el menos problemático de las medidas que presentan una perspectiva a largo plazo. El índice mide los regímenes políticos en un espectro que va desde +10 para las democracias completas hasta -10 para las autocracias totales; los regímenes que caen en algún punto en medio de este espectro son llamados anocracias. A esto yo le añadí información acerca de los países del mundo que eran manejados por otros países como parte de un imperio colonial.

De nuevo, yo quiero dar una perspectiva temporal para intentar comprender cuánto ha cambiado la libertad política en los últimos 200 años.

El gráfico muestra la proporción de gente viviendo bajo diferentes tipos de regímenes políticos en los últimos dos siglos. A lo largo del siglo XIX, más de un tercio de la población vivía bajo regímenes coloniales, y casi todos los demás vivían en países gobernados autocráticamente. La primera expansión de libertad política de finales del siglo XIX  hacia adelante fue aplastada por el ascenso de regímenes autoritarios que en muchos países tomaron su lugar en el momento previo a la Segunda Guerra Mundial.

En la segunda mitad del siglo XX, el mundo cambió significativamente: los imperios coloniales se acabaron, y más y más países se volvieron democráticos. La proporción de la población mundial viviendo en democracias incrementó continuamente –particularmente importante fue la ruptura de la Unión Soviética, que permitió que más países se democratizaran–. Actualmente, más de una de cada dos personas en el mundo vive en una democracia.

La inmensa mayoría de aquellos que viven en una autocracia –cuatro de cada cinco de aquellos viviendo en un régimen autoritario– viven en un país, China.

Los derechos humanos también son difíciles de medir consistentemente a través del tiempo. Los mejores datos empíricos muestran que después de un tiempo de estancamiento, la protección de los derechos humanos mejoró globalmente en las últimas tres décadas.

Número de ciudadanos viviendo bajo diferentes regímenes políticos

 

5)Fertilidad

Si das click en “Absolute” en cualquiera de los gráficos anteriores, ves el incremento de la población mundial en los últimos dos siglos. La población mundial era de alrededor de un billón en el año 1800 y se ha septuplicado desde entonces.

El crecimiento poblacional aumentó la demanda de recursos de la humanidad y amplificó el impacto humano sobre el ambiente. Pero este incremento en la población mundial debería evocar más que la perdición y la tristeza. Primero que todo, este incremento muestra un logro tremendo. Este muestra que los humanos dejamos de morir a la misma tasa que nuestros ancestros morían por muchos milenios atrás.

En tiempos pre modernos la fertilidad era alta –cinco o seis niños por mujer era la norma–. Lo que mantenía el crecimiento poblacional bajo era la muy alta tasa a la que la gente moría. Esto, a su vez, significa que muchos niños morían antes de alcanzar la edad reproductiva. El incremento de la población mundial vino después de que la humanidad empezó a ganar la pelea contra la muerte. La esperanza de vida global se duplicó en los últimos cien años.

El crecimiento poblacional es una consecuencia de que la fertilidad y la mortalidad no disminuyan simultáneamente. El crecimiento poblacional rápido sucedió cuando la fertilidad era aún tan alta como lo fue en el ambiente insalubre del pasado, pero la mortalidad disminuyó a los niveles más bajos de nuestra época.

Lo que hemos visto en país tras país en los últimos 200 años es que una vez que las mujeres se dan cuenta de que las probabilidades que sus hijos mueran han disminuido sustancialmente, se adaptan y escogen tener menos niños. El crecimiento poblacional entonces llega a su fin. Esta transición de alta mortalidad y fertilidad a baja mortalidad y fertilidad, se conoce como transición demográfica. En aquellos países que se industrializaron primero, esta duró al menos desde la mitad del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX – tomó 95 años para que la fertilidad disminuyera de más de seis niños a menos de tres por mujer en el Reino Unido-. Los países que siguieron algunas veces alcanzaron esta transición mucho más rápido: Corea del Sur pasó de más de seis niños por mujer a menos de tres en sólo 18 años, Irán incluso lo alcanzó en sólo 10 años.

Al tiempo que los países tienen esta transición, también la tiene el mundo. La fertilidad global se redujo a menos de la mitad en los últimos 50 años, de más de 5 niños por mujer en 1960 a menos de 2.5 actualmente. Esto significa que el mundo está bien dentro de la transición demográfica, y el crecimiento poblacional global de hecho alcanzó su pico hace medio siglo.

Ahora que vemos que la fertilidad está disminuyendo en todo el mundo, llegaremos al fin del crecimiento poblacional: la población global se cuadriplicó a lo largo del siglo XX, y no se duplicará más en el transcurso de este siglo. Y al final del siglo, las Naciones Unidas esperan un lento crecimiento poblacional de 0.1%, mientras que los demógrafos del Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), cerca de Viena, esperan el fin del crecimiento poblacional alrededor del año 2075.

 

6)Educación

Ninguno de los logros de los últimos dos siglos pudo haber sido alcanzado sin la expansión del conocimiento y la educación. La revolución en nuestra manera de vivir no fue sólo conducida por la educación –también hizo a la educación más importante que nunca–.

Y sabemos que la educación está en vía de mejorar globalmente. Al contrario de muchos otros aspectos sociales en que los pronósticos son de uso limitado, pienso que la educación es un aspecto sobre el cual podemos hacer algunas proyecciones útiles hacia el futuro. La razón para esto es que la composición educacional actual nos dice cosas sobre la educación de mañana –una joven mujer alfabetizada de hoy será una mujer anciana alfabetizada en 2070, y un estudiante con educación secundaria ahora, será un graduado con educación secundaria en el futuro–.

Las cohortes más jóvenes de hoy están mucho mejor educadas que las cohortes más viejas. Y como el tamaño de la cohorte está disminuyendo, las escuelas que ya están preparadas pueden educar mejor a la siguiente generación.

La visualización de abajo muestra la proyección de la IIASA para el tamaño y composición educacional de la población mundial hasta el año 2100.

Con la menor fertilidad global de la actualidad, los investigadores esperan que el número de niños disminuirá desde ahora –jamás habrá más niños de los que hay hoy en el planeta–. Y como fue mencionado antes, los investigadores de la IIASA esperan que la población mundial alcance su pico en 2070 y disminuya desde entonces.

Enfocándose en la ruptura educativa, la proyección sugiere que para el 2100, no habrá prácticamente nadie sin educación formal y habrá más de siete billones de mentes que habrán recibido al menos educación secundaria.

Con la gran importancia de la educación para el mejoramiento de la salud, el aumento de la libertad política, y la finalización de la pobreza, esta proyección es muy alentadora.

Proyección de la población mundial por nivel de educación, 1970 a 2100.

 

7)¿Por qué no sabemos esto?

La motivación para esta historia de las condiciones de vida globales fue el resultado de la encuesta que documentó la perspectiva bastante negativa que muchos de nosotros tenemos sobre el desarrollo global. ¿Cómo encaja esta con la evidencia empírica?

Yo no pienso que ellos sean los únicos culpables, pero sí pienso que los medios son culpables de parte de esto. Esto es porque los medios no nos dicen cómo el mundo está cambiando; nos dicen qué va mal en el mundo.

Una razón por la que los medios se enfocan en lo que va mal es que los medios se enfocan en eventos específicos, y los eventos específicos normalmente son malos- mira las noticias: choques de aviones, ataques terroristas, desastres naturales, resultados electorales con los que no estamos felices-.

Los desarrollos positivos, por otra parte, normalmente suceden muy lentamente y nunca van a los titulares de los medios obsesionados con los eventos.

Los resultados de unos medios- y un sistema educativo- que fallan en presentar información cuantitativa de desarrollos a largo plazo es que la inmensa mayoría de la gente es completamente ignorante del desarrollo global. Incluso la disminución global de la pobreza extrema – bajo cualquier estándar, uno de los desarrollos más importantes de nuestra época- es solamente conocido por una pequeña fracción de la población del Reino Unido (10%) y de los Estados Unidos (5%). En ambos países, la mayoría de la gente piensa que la proporción de personas viviendo bajo extrema pobreza ha aumentado. Dos tercios de la población estadounidense incluso piensa que la proporción de personas en la extrema pobreza se ha “casi duplicado”. Cuando ignoramos el desarrollo global, no es sorprendente que pocas personas piensen que el mundo está mejorando.

La única manera de contar una historia de todos es usando las estadísticas; sólo entonces podemos esperar tener una visión de conjunto de las vidas de los 22 billones de personas que vivieron en los pasados 200 años. Los desarrollos que estas estadísticas revelan transforman nuestras condiciones globales de vida– lenta pero constantemente. Estas son reportadas en esta publicación en línea –Our World in Data– que mi equipo y yo hemos estado construyendo en los últimos años. Nosotros la vemos como un recurso para mostrar estos desarollos a largo plazo y por tanto complementar la información de las noticias que se enfocan en los eventos.

La dificultad para contar la historia de cómo las vidas de todos han cambiado en los últimos 200 años es que no puedes escoger historias particulares. Las historias sobre personas particulares son mucho más atractivas –a nuestras mentes les gustan esas historias– pero ellas no puedan ser representativas de cómo el mundo ha cambiado. Para alcanzar una representación de cómo el mundo ha cambiado a largo plazo, tienes que contar muchas, muchas historias a la vez, y eso son las estadísticas.

Para hacer más fácil para mí, y para ti, entender la transformación en las condiciones de vida que hemos alcanzado, realicé un gráfico resumen en el cual yo imagino la historia de los últimos 200 años como la historia de un grupo de 100 personas para ver cómo sus vidas habrían cambiado si ellos hubiesen vivido a través de este periodo transformador del mundo moderno.

El mundo como 100 personas durante los dos últimos siglos.

8)¿Por qué importa que sepamos esto?

La transformación exitosa de nuestras condiciones de vida fue posible sólo mediante la colaboración. Tal transformación sería imposible de alcanzar por una sola persona.

Es nuestro cerebro colectivo y nuestro esfuerzo colaborativo los que son necesarios para tal mejoramiento.

Problemas grandes continúan. Nada de lo anterior debería ser una razón para estar complacidos. Al contrario, nos muestra que mucho trabajo aún necesita ser hecho- alcanzar la más rápida reducción de la pobreza es un logro tremendo, pero el hecho de que hoy una de cada diez personas viva en la extrema pobreza es inaceptable-. Nosotros tampoco debemos aceptar las restricciones a nuestra libertad que aún persisten y las que se ponen en marcha. También es evidente que el impacto de la humanidad sobre el ambiente está en un nivel que no es sostenible y que es peligroso para la biosfera y el clima, de los que dependemos. Necesitamos reducir nuestro impacto urgentemente.

Estamos lejos de la certeza de que progresaremos contra estos problemas. No hay una ley de hierro que asegure que el mundo continúe en esta tendencia de mejorar las condiciones de vida. Pero lo que está claro desde la perspectiva a largo plazo es que nos dejaron en una mejor posición que nunca para resolver estos problemas. Resolver los problemas –los grandes problemas– es siempre una tarea colectiva. Y el grupo de personas que son capaces de trabajar juntas hoy, es mucho, mucho más fuerte, de cualquiera de los que ha habido en este planeta. Acabamos de ver el cambio a través del tiempo, el mundo de hoy es más saludable, más rico, y mejor educado.

Para que nuestra historia sea una fuente de esperanza, debemos conocerla. Las cosas que nos contamos a nosotros mismos sobre nuestra historia y nuestra época importan. Ya que nuestras esperanzas y esfuerzos para construir un mejor futuro están inextricablemente ligados a nuestra percepción del pasado, es importante entender y comunicar el desarrollo global hasta nuestros días. Una mirada positiva de los esfuerzos de nosotros mismos y de nuestros semejantes es una condición vital para la fecundidad de nuestros empeños. Saber que hemos recorrido un camino largo para la mejora de las condiciones de vida y la noción de que nuestro trabajo vale la pena es para todos lo que el respeto propio es para los individuos. Es una condición necesaria para el auto-mejoramiento.

La libertad es imposible sin fe en la gente libre. Y si no somos conscientes y erradamente creemos lo que es contrario a la verdad, corremos el riesgo de perder la fe en los demás.

 

Para observar los gráficos de manera interactiva, revisa la versión en inglés

*Max Roser, un economista, es el fundador y director del proyecto Our World in Data, una publicación en línea que muestra cómo las condiciones de vida están cambiando. Esta está instalada en la Oxford Martin School, University of Oxford. Roser es también un investigador en el Institute of New Economic Thinking. Encuéntralo en Twitter  @maxcroser.

**Estudiante de biología de la Universidad de Antioquia. @alejandrohtdo