Hay siete especies de buitres americanos actualmente. El más grande de esta familia de aves carroñeras es el cóndor de los Andes, una de las aves voladoras más grandes del planeta y uno de los animales más importantes culturalmente hablando en diversos países andinos, como Colombia, Perú y Chile. Sin embargo, sus poblaciones a lo largo de la cordillera, han venido disminuyendo por diversas causas como la pérdida de hábitat y la cacería. Nuestro país no es ajeno a este patrón, y actualmente vuelan en nuestro territorio menos de 200 individuos.

Por Edwin Hurtado*

Por estas razones, la llegada de 3 parejas de cóndores chilenos a Colombia, es una buena noticia para futuros planes de conservación de la especie. Este proyecto se dio gracias al esfuerzo conjunto de diferentes organizaciones y personas como la Asociación Colombiana de Parques Zoológicos y Acuarios (ACOPAZOA), el Ministerio de Medio Ambiente a través de la oficina de Parques Nacionales, el Parque Jaime Duque, el Zoológico Santafé, entre otros. Los jóvenes cóndores que arribaron a Bogotá este noviembre, provienen de un centro de rehabilitación chileno, que en cabeza del ornitólogo Eduardo Pavez, donaron los ejemplares con la idea y esperanza de que estos individuos fortalezcan el proyecto de conservación en Colombia y que eventualmente sus descendientes sean liberados en nuestras montañas.

Los seis ejemplares estarán algunas semanas en cuarentena en Bogotá, donde se formarán las parejas, ya que como son monógamos, este es un paso vital para que la reproducción pueda ser exitosa. Posteriormente una de ellas será trasladada al Aviario Nacional de Cartagena, otra al Zoológico Santafé de Medellín, y la otra permanecerá en el Parque Jaime Duque. La idea es que estos tres parques les brinden las condiciones adecuadas para que su proceso de reproducción y cuidado parental sea óptimo, para que así, luego, algunos de sus descendientes puedan ser liberados en las montañas antioqueñas y de otras regiones del país.

Evento sobre conservación del cóndor en el zoológico Santafe de Medellín- Archivo Zoológico Santafe.

Evento sobre conservación del cóndor en el zoológico Santafe de Medellín- Archivo Zoológico Santafe.

Para tener asesoría en ese proceso, Eduardo Pavez y algunos de sus compañeros chilenos, al igual que dos miembros del equipo del zoológico de San Diego  que han tenido un exitoso programa de reproducción y liberación de cóndor californiano,  estuvieron en Bogotá y Medellín hace una semana observando los cambios que los parques de esas ciudades han realizado en sus instalaciones para acoger a los buitres, y dando sugerencias y consejos para mejorar estas adecuaciones, con el objetivo de que las aves se sientan cómodas y tengan todos los elementos artificiales similares a los naturales, para que la puesta y el cuidado del huevo y la cría se pueda dar de manera parecida a cómo se da en vida silvestre. Esto es una gran preocupación, ya que esta especie no se reproduce rápidamente, por el contrario, alcanza la madurez sexual alrededor de los siete años y ponen, al menos en estado natural, solo un huevo cada dos años, por lo que el cuidado sobre ellos debe ser extremo. Los padres pasan varios años cuidando a su cría, como hacen muchos de los animales, que como nosotros, tenemos pocas crías por vez.

Sin embargo, el paso de la reproducción no es el único paso en el que hay tener cautela, la reintroducción es bastante difícil también, y de hecho, es un tema bastante polémico en biología de la conservación. Por tanto, deben elegirse con bastante precaución los lugares donde las crías de estas parejas serían eventualmente liberados, ya que un error en esa elección, podría implicar la pérdida de una parte del proceso, lo que a su vez implica la pérdida relativa de importantes recursos económicos y humanos. Por esto es que  representantes de las autoridades ambientales nacionales, departamentales, municipales, y de la academia, también han participado en estas reuniones, para así aportar su conocimiento a este complejo proceso.

Por ahora, celebremos estos convenios entre múltiples naciones, ya que esta colaboración permite entender que nuestras fronteras no aplican para los demás animales, y que para tener procesos exitosos en conservación debemos realizar esfuerzos conjuntos. Además, podemos colaborar de diferentes maneras con el cuidado de esta y otras especies, y mejor aún, con el cuidado de los ecosistemas donde ellas habitan. Quizás así, en unos años, veremos a los cóndores sobrevolar con más frecuencia nuestras montañas, planeando en libertad alrededor de nuestros páramos.

 

*Estudiante de biología Universidad de Antioquia