En las últimas semanas, dos importantes y carismáticos mamíferos colombianos han saltado a la fama por motivos bastante desafortunados: fueron asesinados y maltratados.

Por Edwin Hurtado*

Oso andino. Foto: Parques Nacionales Naturales

Oso andino. Foto: Parques Nacionales Naturales

A finales de enero, fue reportado como asesinado un oso andino- conocido también como oso de anteojos, oso frontino, ucumarí, yanapuma, entre otros- en el municipio de Junín, Cundinamarca, en inmediaciones del Parque Nacional Natural Chingaza, donde según la oficina de Parques, quedan entre 30 y 50 individuos de esta especie. Dos semanas después, en otro parque nacional natural, esta vez en el de Pisba en Boyacá, otro oso fue asesinado. Estos dos sucesos generaron una ola de indignación, con pronunciamientos del Ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible y el mismo presidente del país, que pedían buscar y castigar a los responsables, además de señalar la importancia de esta especie para los ecosistemas donde habita y por tanto para todos nosotros. Estos osos son usualmente cazados por campesinos que dicen sentirse amenazados por su presencia, ya que podrían comer su ganado y sus cultivos, o por cazadores que buscan venderlos, sobre todo a las crías y jóvenes oseznos, ya que estos son los que se ofertan más fácilmente en el mercado negro del tráfico de fauna silvestre.

El oso andino, es la única especie de oso actualmente en Sudamérica, ya que las otras que llamamos osos -perezosos, hormigueros, mieleros- no son osos biológicamente hablando, sino que pertenecen al orden Xenarthra, conocidos también como desdentados. Los osos son mamíferos del orden Carnivora -no todos los miembros de este orden son carnívoros- que se caracterizan por su gran tamaño, su omnivoría -con algunas excepciones- y por ser plantígrados, es decir, por caminar apoyados sobre las plantas de sus pies. El oso andino es el único que queda de su género, Tremarctos, ya que algunas otras especies se extinguieron hace miles de años. Actualmente, se distribuye a través de la Cordillera de los Andes, desde Venezuela hasta el norte de Argentina, y ha sido observado raramente en Panamá. Son de hábitos relativamente nocturnos, usualmente solitarios y arborícolas, siendo uno de los pocos úrsidos actuales que escalan frecuentemente los árboles. Su dieta es mayoritariamente herbívora, en más del 90%, alimentándose normalmente de bromelias, orquídeas, cactus, frutos y frailejones.

Esta especie se encuentra catalogada  por la Unión, Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) como Vulnerable (VU) debido a la cacería, la pérdida de su hábitat y el tráfico ilegal. Por esta razón, diferentes campañas se vienen adelantando en los países donde habita para tratar de alejarla de la extinción. Podríamos encontrar nuevas maneras de soportar activamente estas campañas y empezar por conocer mejor nuestra biodiversidad, para entender cada vez mejor cómo cada nodo, como el que representa este gran animal,  afecta la dinámica planetaria.

 

Perro de monte maltratado. Foto: eltiempo.com

Perro de monte maltratado. Foto: eltiempo.com

Por otra parte, otro caso de maltrato y muerte animal se presentó presumiblemente en el Pacífico colombiano, donde un perro de monte, o kinkajou, murió después de haber sido presuntamente torturado por varios miembros de una familia. Al publicar las imágenes en la red social Facebook, el hombre, que al parecer vive en Cali, armó un escándalo virtual nacional. Este alboroto terminó con las autoridades competentes notificadas, e insultos en su muro, que desafortunadamente llevó a algunos a acusaciones y comentarios racistas y de mal gusto que suscitaron una discusión colateral. Parecen tener que ahondar en las diferencias entre correlación y causalidad.

Estos hermosos animales pertenecen a la familia Procyonidae, junto a los cusumbos, olingos y mapaches y también, como el oso andino, pertenece al orden Carnivora, aunque tampoco se alimenta de carne; se sospecha que en ocasiones consumiría pequeños vertebrados, pero un 90% de su dieta es frugívora, y el restante 10% es constituido por flores, hierbas, miel e insectos, sobre todo hormigas. Son nocturnos, activos en su mayoría desde el anochecer hasta la medianoche. Su cola es prensil, y por eso son usualmente confundidos con primates.

Perro de monte o Kinkajou. Foto: National Geographic

Perro de monte o Kinkajou. Foto: National Geographic

Los kinkajou habitan desde México hasta Brasil, es decir, en casi todos los países de Latinoamérica, exceptuando a Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile. Habitan en diversos tipos de bosque, moviéndose en ellos con un marcado comportamiento arborícola, ayudado por sus características morfológicas. Por tanto, la deforestación promovida por diversas causas es su principal amenaza, asociada además con el tráfico ilegal de fauna.

Varias personas han sido condenadas con la aplicación de la reciente Ley contra el maltrato animal, sancionada por el Presidente Juan Manuel Santos. En esta, con la modificación de algunos artículos de leyes anteriores, se aumentan los castigos económicos y penales contra los infractores y se cambia la perspectiva de los animales como inmuebles a seres sintientes, señalando en los decretos específicamente que esta normatividad aplica para los vertebrados. Ambos casos, por supuesto entran en esta categoría- cuya precisión está abierta a debate- y ya muchos han pedido y ha estado en la retórica de los dirigentes, un castigo ejemplar. Sin embargo, vale recordar que las raíces de estos hechos no se extinguirán tan solo con estas recetas, y que la educación ambiental, ha jugado y debe seguir jugando, un papel esencial.

 

*Estudiante de biología de la Universidad de Antioquia