A la historia de las mujeres en la ciencia subyace un patrón: el desarrollo de su trabajo científico supeditado al de sus padres, esposos o hermanos, la educación informal y el arrebato de los créditos merecidos por sus investigaciones.

Por Wendy Valencia*

Ágora, película de Alejandro Aménabar sobre Hipatia

Ágora, película de Alejandro Aménabar sobre Hipatia

Estos patrones de exclusión son evidentes en las historias de las científicas más reconocidas como la matemática y astrónoma egipcia Hipatia de Alejandría (370-416), que fue brutalmente asesinada por cristianos por seguir fiel al paganismo; Marie-Anne Pierrette Paulze (1758-1836), esposa del famoso químico Lavoisier, la cual tradujo muchos trabajos importantes de alquimia, contribuyó al descubrimiento del oxígeno y es considerada la madre de la química moderna. Marie Curie (1867-1934) es quizás la científica más popular por ser la primera persona en ganar dos veces el premio nobel por sus trabajos en radiactividad y que murió prematuramente por la radiación a la que estuvo expuesta durante sus trabajos. Finalmente, Rosalind Franklin, bióloga y cristalógrafa inglesa (1920-1958) quién aportó las bases para el descubrimiento de la molécula de ADN, por la cual Watson y Crick ganaron el premio nobel.

 
Menos conocida es Emilie Du Chateliet, matemática, física y filósofa francesa (1706-1749), que también tiene el carácter de científica transgresora. Du Chateliet tradujo y difundió los trabajos de Newton además de realizar diversos aportes a la física sobre la propagación del fuego, la conservación de la energía y la energía cinética. Se casó tempranamente con el marqués du-Chastellet, pero la mayor parte de su vida fue amante de Voltaire, con él que vivía en un castillo de su esposo el marqués, y donde se dedicaban a estudiar y a escribir sobre matemática, física y filosofía, además de realizar experimentos en su laboratorio casero. Emilie fue considerada el modelo femenino de la conducta libertina por sus múltiples relaciones amorosas, por su dedicación a la ciencia y porque se disfrazaba de hombre para poder entrar y participar en las discusiones que se daban en los cafés parisinos sobre filosofía, ciencia, política y poesía. Lideró el debate en contra del cartesianismo, y aportó evidencia a favor de la filosofía natural de Newton, el papel de las hipótesis en ciencia y la importancia del uso del método hipotético-deductivo. Emilie es un símbolo de la transgresión del modelo establecido de comportamiento femenino de la época porque se dedicó a la ciencia y no a la superstición, a la filosofía y no al prejuicio, a la pasión y no a la culpa. Fue una mujer libre, culta, y profunda amante del conocimiento, el cual consideraba una fuente inagotable de placer.

 

Retrato de Emilia du Chatelet

Retrato de Emilie du Chatelet

El padre de Emilie fue liberal en la formación de sus hijos y le dio a ella la misma formación en ciencias que a sus hermanos.Esto influyó notablemente en su producción científica. Este caso de participación igualitaria en la educación es inusual ya que en general las mujeres tienen menores oportunidades de acceso a la formación debido a la idea de la vocación femenina hacia al trabajo doméstico, y a otros factores como el matrimonio prematuro y el embarazo precoz; lo anterior se ve representado en que las mujeres son alrededor del 70% de los analfabetas en el mundo. Adicionalmente las mujeres tienen más vulnerabilidad a la violencia física, sexual y psicológica; por ejemplo de la explotación sexual forzada el 90% son mujeres, más del 50% sufren acoso sexual en el trabajo, aproximadamente el 40% de las mujeres mueren por violencia de género y sólo en Colombia cada hora se cometen 2 delitos sexuales.

 
Sin embargo, en Latinoamérica, proporcionalmente, de las mujeres que logran acceder a la educación superior, se gradúan más que los hombres en carreras científicas. A pesar de esto, reciben menor remuneración y tienen menos oportunidades de empleo. El caso de Jennifer y John puso en evidencia este sesgo en la elección de hombres y mujeres para ocupar cargos en un departamento de ciencias. En esta investigación se solicitó a diferentes profesores y profesoras del departamento de ciencias de seis universidades estadounidenses, que valoraran una solicitud idéntica presentada por un estudiante (John) y una estudiante (Jennifer) ficticios pero que tenían la misma hoja de vida. Jennifer fue significativamente (p<0.01) peor valorada que John y fue merecedora de un salario más bajo, a pesar de que las solicitudes sólo diferían en el nombre del candidato y la casilla donde se especificaba el sexo.

 
Esta investigación resalta la inequidad en el acceso a las oportunidades y en la valoración inferior que muchas científicas reciben solo relacionada a su sexo. La superación real de la desigualdad se daría entendiendo las particularidades de cada género, logrando el acceso a la educación y garantías para la permanencia, el trabajo mejor remunerado, y el respeto por los derechos sexuales y reproductivos; todos estos son objetivos ineludibles para un desarrollo más justo, inclusivo y sustentable.

 
Hoy se está conmemorando el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que nació de movimientos obreros de finales del siglo pasado, y el lema principal de la Unesco para este día en el 2016 es el avance hacia una igualdad real. La ciencia debe de dejar de configurarse como un trabajo relacionado con la racionalidad vinculada a lo masculino y aceptar más comprometidamente la diversidad tan necesaria para una crítica real y constructiva al interior de su comunidad. ¿Cuántas científicas potenciales habrá entre las más de 400 millones de niñas analfabetas? El asombro por el universo, la curiosidad por entender los fenómenos y la pasión por describir y encontrar patrones en la naturaleza, son pasiones que trascienden la cuestión de género.

 
*Bióloga de la universidad CES y estudiante de filosofía de la Universidad de Antioquia.