Su plumaje varía entre diferentes tonos de gris y rufo, lo que los hace poseedores de uno de los camuflajes más efectivos de la naturaleza: en el día, descansan sobre troncos despoblados, como si fuesen una prolongación de estos, poniendo su único huevo en sitios como estos.

Por: Edwin Hurtado*
Hace unas semanas les había hablado sobre el guácharo, ave nocturna perteneciente al orden de los caprimulgiformes, un orden de aves poco emparentado con los búhos, aunque algo similares. Aunque los caprimulgiformes parecen no ser un grupo verdadero, ya que su relación con los colibríes y los vencejos hace que, al parecer, todos ellos formen lo que se considera un grupo natural, es decir, un grupo en el que están incluidos los ancestros y todos los descendientes de estos, un grupo que reflejaría su posible historia evolutiva. Ahora les hablaré de otros miembros de este grupo, los nictibios, una de mis aves favoritas.
Como sus familiares cercanos, los chotacabras, egotelos y guácharos, los nictibios son también nocturnos, lo que ya es evidente en su nombre, aunque también son conocidos en Colombia como bienparados, mirapalcielos, uratáos, entre otros. Además son conocidos en otros países como pájaros fantasma, kukay, serenera, y algunos nombres onomatopéyicos, causados por sus característicos cantos, los cuales se asocian con gritos humanos melancólicos. Hablo de varios cantos, porque son varias especies, a diferencia del guácharo que forma una familia monoespecífica. En este caso, siete especies de nictibios constituyen la familia Nyctibiidae, viviendo desde México hasta el norte de Argentina, en general, pero con algunas especies relativamente restringidas en este rango. Aunque probablemente, debido a su enorme similitud, podría haber algunas especies crípticas más, o sea, especies tan difíciles de diferenciar de las demás, que hasta ahora las hemos pasado por alto. En Colombia, habitan principalmente cuatro: el grande (Nyctibius grandis), el común (N. griseus), el nictibio andino (N. maculosus) y el colilargo (Nyctibius aethereus); además otras dos especies parecen estar en muy pocas localidades limítrofes: el aliblanco (N. leucopterus) y el rufo (N. bracteatus).
A pesar de que todas las especies actuales viven en América, los fósiles de la familia se encuentran en Europa y datan de entre 25 y 30 millones de años. De hecho, lo mismo pasa con los colibríes, solo que estos últimos se diversificaron mucho más, teniendo ahora alrededor de trescientas especies en el continente.
Se diferencian de los otros caprimulgiformes por no presentar cerdas alrededor de la boca y por cazar, ya que es insectívoro, desde una percha como los atrapamoscas de la familia Tyrannidae, percha en la que se mantienen en posición vertical. Su plumaje varía entre diferentes tonos de gris y rufo, lo que los hace poseedores de uno de los camuflajes más efectivos de la naturaleza: en el día, descansan sobre troncos despoblados, como si fuesen una prolongación de estos, poniendo su único huevo en sitios como estos. Además, tienen unas pequeños muescas en los párpados que les permitirían ver un poco con los ojos cerrados, lo cual sería una táctica de defensa, ya que al abrir sus inmensos ojos la probabilidad de ser detectados aumentaría considerablemente.
Tienen la boca amplia, por lo que también los llaman “boca de sapo”, lo que les permite capturar varios insectos al vuelo, lo que hacen al llegar la noche con la luz de la luna o de las lámparas humanas, y volviendo a su percha después de cada ataque. Al finalizar la noche permanece todo el día en su posición de camuflaje hasta que la noche viene de nuevo con sus insectos y sus sombras.
[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=DirSXIoL_sE#t=16[/youtube]
La primera vez que vi uno fue en el campus de la Universidad Tecnológica de Pereira, donde son relativamente fáciles de observar. Llevé a varios de mis amigos y profesores, y estando a pocos centímetros de ellos no podían diferenciarlos. Era un nictibio común, que como su nombre lo indica es el más fácil de ver, aunque en otras ciudades, como Villavicencio, hay una alta probabilidad de ver al nictibio grande. Lo he visto varias veces más en la UTP, desde los bloques S y Y, donde con algo de suerte y buena observación también podrán conocer esta maravillosa especie. Si lo ven durante el día, seguramente estará quieto, como si fuese una prolongación del tronco, mirando hacia el cielo, esperando la luna con los ojos cerrados.
*Estudiante de biología Universidad de Antioquia,buhosenelagora.blogspot.com, @alejandrohtdo


