El antropólogo, biólogo, etnobotánico, viajero, y como gusta llamarse, ”contador de historias”, Wade Davis nos acompañó con una maravillosa conferencia en la Universidad Eafit de Medellín sobre su libro ‘Los guardianes de la sabiduría ancestral: su importancia en el mundo moderno’. Davis con su conocimiento ha aportado a innumerables estudios sobre nuestro país, exaltando la gran biodiversidad que poseemos y la importancia de los pueblos indígenas con quienes compartimos.

 

Por Stefany Vargas*
Como un apasionado defensor de la diversidad de la vida Wade Davis llegó a vivir a Colombia en el año 1974 como estudiante de Richard Evan Schultes, botánico de Harvard que a comienzos de los años cuarenta convivió con indígenas y recorrió la selva amazónica estudiando las propiedades curativas de las plantas. De esas exploraciones, de los lugares que conoció, de la gente con la que compartió, Davis escribió uno de sus más hermosos libros, El río, relato poderoso y mágico que muestra de manera minuciosa la inmensa diversidad botánica y cultural del país, considerándolo así una ”carta de amor” a Colombia.

Foto de Esteban Valencia

En su trabajo reciente como antropólogo  ha desarrollado el concepto de Etnosfera, el cual podría definirse como ”la suma total de todos los pensamientos, sueños, mitos, ideas, inspiraciones e intuiciones que han cobrado forma gracias a la imaginación humana desde el principio de su conciencia. La etnosfera es el gran legado de la humanidad. Es el símbolo de todo lo que somos y lo que podemos ser como especie sumamente curiosa.”
Con su más reciente libro Los guardianes de la Sabiduría ancestral y su importancia en el mundo moderno nos lleva de la mano a un viaje alrededor de la Tierra; desde lo inhóspito del Ártico, cruzando por las grandes montañas andinas, caminando los bosques de Borneo, y atravesando la arena roja del Sahara, sumergiéndonos en un mar de culturas, de lenguas que nos demuestran la riqueza de los distintos parajes que podemos encontrar y de lo que nos pueden decir las diferentes maneras del saber. Davis recalca que es fundamental cuidar las lenguas, ya que de las 7.000 que se hablan actualmente, la mitad está en vía de extinción -cada dos semanas muere una lengua- y que actualmente el 80 por ciento de la población mundial se comunica en los 83 idiomas predominantes. Esta pérdida de lenguajes conllevaría a la pérdida de innumerables conocimientos, perspectivas, y maneras de sentir e interpretar el mundo. ”El lenguaje es una imagen del espíritu del hombre, cada lengua es un bosque, una cascada, un ecosistema del cerebro humano…” comenta Davis.
Con su experiencia como viajero y explorador, Davis conoce cientos de pueblos y culturas alrededor del mundo, y reconoce que con la muerte del lenguaje perderíamos valiosas perspectivas de la realidad, por ejemplo: los polinesios pueden nombrar hasta 300 estrellas en su horizonte, entienden el mar y gracias a la observación, en la reverberación de las olas pueden saber dónde están y cómo llegaron, a pesar de que su lengua no tiene escritura. En la Amazonía, El Pueblo de la Anaconda cree proceder del vientre de una serpiente sagrada, y no distinguen entre el color azul y el verde, porque el cielo se confunde con el bosque del cual depende su existencia.

Los Waorani en Ecuador pueden reconocer huellas de diferentes especies a más de 40 pasos de distancia, todo esto gracias a lo atentos que han sido con la tierra que habitan. En Haití se utiliza un veneno para crear zombis, Davis estuvo en 1980 investigándolo y esto lo llevó al vudú, al cual consideró como ‘una religión y no un culto de magia negra, una síntesis de profundas ideas religiosas que surgieron durante la diáspora en tiempos de esclavitud’. En el tosco ambiente del Sahara, los habitantes de las sociedades nómadas cuando cruzan el desierto tienen la costumbre de compartir con el extranjero que los acompaña su última reserva de agua o comida, ya que posiblemente en el futuro ellos podrían necesitar su ayuda. En la Sierra Nevada de Santa Marta, los distintos pueblos que la habitan poseen rituales que dentro de su cosmogonía mantienen el equilibrio cósmico de la Tierra. Los Kofan reconocen hasta 17 variedades de la liana con la que se prepara la ayahuasca, las cuales distinguen a gran distancia en el bosque.

Estos pocos ejemplos nos ayudan a entender la fuerza de las relaciones sociales, de la relación permanente entre la naturaleza y la humanidad, que los sistemas de creencias de cada cultura median las interacciones con el entorno. Como especie nos enfrentamos al reto de reafirmar nuestra relación con el planeta, de reconocer que entre cumbres, sabanas, bosques y valles se ha formado y seguirá formándose nuestra historia, el mundo como menciona Wade, ‘no es monocrómatico’, que el mundo no se entiende bajo un único paradigma, que nuestro planeta es multicultural.
En Colombia Wade Davis actualmente trabaja en su próximo libro que tratará sobre el corazón del país: el río Magdalena, donde habla de recuperarlo y limpiarlo, que sea un símbolo de renacimiento del país teniendo en cuenta la coyuntura actual y los diálogos con las guerrillas, que se venza el estigma de Colombia como un país violento y se le reconozca como un país con una riqueza inigualable en biodiversidad, incluyendo la diversidad cultural. Davis afirma que ”si los colombianos pudieron conseguir la paz pueden lograr cualquier cosa. Durante la guerra, el gran río Magdalena, el corazón del país, lo navegaban cadáveres, pero hoy fluye con las esperanzas y sueños”.

El profesor Abadío Green acompaña a Wade Davis -izquierda- durante la charla. Foto de Esteban Valencia

Coda: El profesor Abadío Green quien acompañó la charla de David es director del programa de la Licenciatura en Pedagogía de la Madre Tierra de la Universidad de Antioquia, donde se celebró entre los días 20 y 24 de febrero la Semana Internacional de las Lenguas Nativas 2017, que hace parte del semestre de las Culturas Ancestrales. En un país en el que se hablan 67 lenguas ancestrales, de ellas 65 son indígenas y dos son afrodescendientes, es importante enseñarlas ya que la mayoría de ellas están en riesgo de dejar de ser habladas y la mejor manera de contrarrestar ese peligro es estudiándolas y hablándolas. En la UdeA se están enseñando 6 lenguas nativas.

*Estudiante de antropología de la Universidad de Antioquia.