Según Ronny Suárez, redactor de salud de El Tiempo, el cigarrillo emite más de 8 millones de toneladas métricas de elementos contaminantes a la atmósfera. Además, cada colilla puede contaminar y acabar hasta con 50 litros de agua.

 

Por: Hernán Tena Cortés

Múltiples fenómenos preocupan a los gobiernos y a la humanidad en general. La innovación tecnológica no se queda por fuera, y aunque muchos de los inventos se pueden interpretar como un beneficio para la especie humana; hay unos cuantos que no lo son. El consumo de tabaco a través del cigarrillo es quizá una de las causas de muerte más común en el mundo; se estima que mueran alrededor de 7 millones de personas por año. En Colombia, por su parte, la cifra no es muy alentadora; al año mueren 32,000, al día 73 y en términos de costos, se aproxima que se gasten 4.2 billones del presupuesto nacional cubriendo esta posible epidemia.

Es conocido por los consumidores que fumar es perjudicial para la salud; sin embargo, según Jhon Marulanda, asesor médico de la Liga contra el cáncer, la gente fuma por razones genéticas, sociales, presión de grupo, por probar la nicotina y generar adicción o por los mensajes que emite la industria tabacalera.

Dicho lo anterior, el panorama es más preocupante aún, según estudios recientes, se estima que en el mundo hay más de 960 millones de fumadores, el número de personas que dejan de fumar ha crecido, pero también el número de individuos que inician el hábito.

Además, los daños no son sólo para quienes ejercen esta mala práctica. Se registra que anualmente el cigarrillo genera 876 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono, que sus desechos contienen más de 7.000 químicos tóxicos que envenenan suelos y mares y que los fumadores pasivos responden al 12% de las muertes anuales que comprometen al corazón.

Vapeadores como estos se consideran inocuos de manera equivocada. Fotografía / ImagePhoto

Teniendo cifras tan alarmantes, hace unos años en China se inventaron los famosos cigarrillos electrónicos conocidos también como vapeadores y dada su innovación, su uso se ha ido extendiendo por diferentes países.

Vale aclarar la importancia de diferenciar entre los ya mencionados y los también conocidos como HEETS o IQOS. Éstos últimos se conocen en el mercado como los cigarrillos sin combustión; mientras que a los tradicionales, se refieren como cigarrillos con combustión.

Los vapeadores funcionan con batería, esencias de múltiples sabores y porcentajes de nicotina y una resistencia que convierte la esencia en vapor. El procedimiento para fumar, vapear en este caso, es muy similar al que se ejecuta en los cigarrillos tradicionales o con combustión. La iniciativa nace como alternativa para que las personas dejen de fumar, vendiendo la idea de que este dispositivo no le hace daño a la salud, ni al ambiente.

No obstante, las esencias que estos dispositivos utilizan son conocidas por tener la capacidad de generar una fuerte adicción y según la Sociedad Española de Neumología, estas contienen algunas sustancias idénticas a las del cigarrillo normal, por lo que se ha demostrado en algunos casos su potencial cancerígeno a largo plazo.

Por otro lado, los IQOS o HEETS, son un dispositivo creado por la tabacalera Philip Morris. El objetivo es calentar el tabaco sin quemarlo, generando un vapor que, según estudios de sus creadores, hace menos daño al ambiente y al consumidor. Además, este cigarrillo genera menos olor y necesita un tabaco especial. Por último, ésta empresa en sus últimos comunicados ha evidenciado la intención de reemplazar los cigarrillos con combustión por los electrónicos o sin combustión.

Se registra que anualmente el cigarrillo genera 876 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono. Fotografía / ABC

Reglamentación laxa

Existe una alta preocupación dentro de la sociedad, porque las comercializadoras de estos productos usan publicidad engañosa al decir que éstos son un 95% menos tóxicos y que además son una alternativa para dejar el tabaco tradicional. Los entes de control si bien se han pronunciado, no han tomado medidas.

En Colombia, por ejemplo, los IQOS, al ser dispositivos de tabaco están regulados en la ley y no se les puede hacer ni promoción ni patrocinio ni publicidad. No obstante, los más conocidos como vapeadores no están regulados y se pueden adquirir en centros comerciales a costos altos o se pueden importar desde su país de origen y a través de plataformas virtuales, a costos muy económicos.

Se presume entonces que lo que sería un antídoto para la enfermedad, terminaría siendo el veneno, pues algunos estudios ya han demostrado que los cigarrillos electrónicos pueden causar cambios a corto plazo y la CNPT advierte que el vapor de estos puede contener sustancias tóxicas y nocivas para la salud y que no deberían utilizarse en espacios públicos cerrados.

Según la BBC en 2015, un cigarrillo electrónico explotó en la cara de un hombre de Colorado, rompiéndole el cuello y destrozándole los dientes..

Se afirma que el número de consumidores ha aumentado de manera ostensible en los últimos años; de 6 millones en 2011 a 35 millones en 2016, y en términos económicos, se calcula que el consumo global gira alrededor de los $22.600 millones de dólares, mientras que hace sólo cinco años estaba por los $4.200.

Según la Organización Mundial de la Salud, aún no se conocen los efectos a largo plazo y la nicotina de la esencia es adictiva. Además, esta misma organización, se muestra altamente preocupada porque derramar el liquido de la esencia en la piel podría provocar un envenenamiento por nicotina y porque algunos sabores dulces son irritantes y pueden producir inflamación en las vías aéreas.

En ese sentido, sería fácil afirmar que contrario a lo que mucha gente piensa, los cigarrillos electrónicos tienen más desventajas que ventajas.

De las primeras se puede decir que las esencias contienen sustancias tóxicas y adictivas como propilenglicol, glicerina, disolventes, aromatizantes, conservantes y nicotina que además causan efectos sobre el sistema cardiovascular, que 75 de cada 100 vapeadores también fuman cigarrillo tradicional aumentando así los niveles de nicotina en la sangre y que un gran porcentaje de jóvenes inician vapeando y este es su canal al cigarrillo convencional; en consecuencia, el consumo de tabaco tiende a crecer.

Mientras que de las segundas, se dice que es atractivo que el consumidor puede escoger el sabor de lo que consumirá, el menor porcentaje de nicotina y que no emite malos olores y que el uso de estos dispositivos sí evita la inhalación de sustancias tóxicas como el alquitran.

Fotografía / ImagePhoto

Más pruebas científicas

Ahora bien, como si lo anterior fuera poco, según la escuela de medicina de Nueva York, luego de realizar un estudio exponiendo ratones durante doce semanas al vapor de la nicotina en una dosis equivalente a la que consumiría un ser humano en diez años, reveló que los cigarrillos electrónicos producen daños en la vejiga, el corazón y los pulmones. Además, en 2018, un examen forense divulgó en Estados Unidos que un hombre de 38 años habría muerto porque su cigarrillo electrónico explotó en su cara; la explosión además causó quemaduras en el 80% de su cara y según la BBC en 2015, un cigarrillo electrónico explotó en la cara de un hombre de Colorado, rompiéndole el cuello y destrozándole los dientes.

Concluyendo con el contraste entre los diferentes tipos de cigarrillo existentes en el mercado y su consumo, estudios comprueban que las mujeres fuman menos cigarrillos por día, tienden a consumir productos con menos porcentaje de nicotina y sus inhalaciones no son tan profundas como las de los hombres.

según la BBC en 2015, un cigarrillo electrónico explotó en la cara de un hombre de Colorado, rompiéndole el cuello y destrozándole los dientes..

Además, que en el mundo, 9 de cada 100 mujeres fuman; mientras que 40 de cada 100 hombres lo hacen. Sin embargo, en algunos países el número de mujeres es mayor al de hombres, mientras que en otros es igual. Por último, según estudio publicado, la industria tabacalera se concentra en las mujeres porque el número de consumidoras es menor al de los hombres.

Para terminar, preocupa que los cigarrillos electrónicos no estén regulados; pero al parecer sí causan problemas de salud sin tener una carga de impuestos que amortigüe el presupuesto nacional. Pues todo indica que son excluidos de la ley 1335 de 2009 que previene efectos en la salud.

En adición, cabe recordar que luego de la iniciativa promovida por los Ministerios de Salud y de Hacienda, junto con organizaciones de la sociedad civil como Educar Consumidores y la Veeduría Ciudadana Control Tabaco, el costo tributario de una cajetilla de 20 unidades de cigarrillos pasó de $700 a $1.400 pesos entre el 2016 y el 2017 y a $2.100 pesos en el 2018; razón por la cual, el recaudo por impuestos a estos productos pasó de $595.000 millones de pesos a $871.000, un incremento del 46 por ciento en un solo periodo fiscal. Los cigarrillos electrónicos, a pesar de tener niveles de tabaco y nicotina, no contribuyen con este recaudo pero sí contribuyen a generar enfermedades. En conslusión, la solución es sencilla, no consumir ninguno de los productos aquí mencionados y exigirle al gobierno la pronta reglamentación de estos dispositivos.

 

Datos curiosos

  • La OMS desaconseja el uso del cigarrillo electrónico y los profesionales sanitarios españoles alertan de que contiene algunas sustancias idénticas al convencional y con efectos a largo plazo desconocidos.
  • En Estados Unidos, se espera que entre unos cinco y diez años, el uso del cigarrillo electrónico supere el del cigarrillo tradicional.
  • El 49% de usuarios vapean con el fin de disminuir el tabaquismo.
  • Más del 50% de los niños que empiezan a fumar entre los 12 y los 14 años; no deja la dependencia al tabaco.
  • Según la OMS, para elaborar 300 cigarrillos es necesario talar 8 árboles.
  • Según El Tiempo, en Colombia, 30 de cada 100 jóvenes son fumadores, 80 de cada 100 empezaron antes de los 18 y la población promedio está iniciando el hábito de fumar a los 12.

Twitter: @Hernan_Tena

Correo: heteco2010@gmail.com