Las plantas con flores son la base para el ensamblaje del complejo mosaico de formas de vida que alberga un bosque tropical. En los ecosistemas terrestres actuales la mayoría de las plantas son Angiospermas: los árboles grandes que definen el dosel, pasando por los arbustos y plántulas que se abren camino hacia la luz desde el sotobosque, y las epífitas que crecen sin permiso sobre otras plantas, y sin parasitarlas logran llegar hasta los estratos más altos del bosque a pesar de su pequeño tamaño.

Zamia_hábito[1]

Figura 1: Zamia incognita , especie nativa del Magdalena Medio.

Por Wendy Valencia:

Un bosque tropical es pues un monopolio de Angiospermas y es casi un milagro encontrar una  planta nativa de su grupo hermano las Gimnospermas. Gimnosperma, viene del griego gymno “desnudo” y sperm “semilla” y significa “semilla desnuda” porque al igual que las plantas con flores tienen sus embriones contenidos en semillas, pero no desarrollan frutos para protegerlos. La diversidad de especies de Gimnospermas no representa ni el 0,5% de la diversidad de las Angiospermas y su distribución está restringida principalmente a latitudes templadas. En Colombia las gimnospermas más conocidas son los pinos, las araucarias y los cipreses que no son plantas nativas y que se cultivan para aprovechamiento forestal.

Cono_femenino_receptivo[1]

Sin embargo, aún es posible encontrar gimnospermas nativas en los bosques colombianos, y unas de las más singulares son las zamias. Las zamias hacen parte de las Cícadas que es considerado el grupo más ancestral de las Gimnospermas porque exhibe características muy tempranas como el polen flagelado. Además tienen un amplio registro fósil que data desde el Pensilvánico Superior en el Carbonífero hace aproximadamente 300 millones de años y al parecer alcanzaron su mayor diversidad en el Mesozoico, específicamente en el Jurásico, hace aproximadamente 150 millones de años. Se presume que en esta época las cícadas dominaban el paisaje y compartían grandes extensiones con los dinosaurios, incluso sirviendo de alimento para dinosaurios herbívoros no avianos, por lo que se han ganado la denominación de “dinosaurios del reino vegetal”.

Además de la fascinación desprendida de su antigüedad, las zamias resultan apasionantes por la complejidad y especificidad de su proceso de polinización. Fue en las zamias donde se demostró por primera vez la polinización por animales fuera de las Angiospermas, desafiando el paradigma de que las plantas con flores debían su gran diversidad a la coevolución con sus insectos polinizadores, fenómeno que se consideró exclusivo de las Angiospermas hasta finales del siglo XX.

Cono_masculino[1]

Figura 2- Microestróbilo o cono masculino que es el que libera el polen.

La polinización en zamias es realizada por escarabajos que llegan a los conos masculinos (figura 2) atraídos por la volatilización de aromas, y que es potenciada por la producción de calor dentro de los conos. Los escarabajos permanecen la mayor parte del tiempo en los conos masculinos donde se aparean, ponen los huevos y desarrollan todo su ciclo de vida. Posteriormente cuando el cono femenino está receptivo, los conos femeninos se abren (figura 3), y producen aromas y calor que atraen a los escarabajos que cargan polen en su cuerpo y lo llevan hasta los micrópilos de los primordios seminales. Después de que se efectúa la polinización, el cono femenino se cierra y las semillas continúan su desarrollo el cual puede tardar hasta un año. Cuando no hay conos en la población de zamias, al parecer los escarabajos se entierran y entran en estado de latencia hasta la próxima época reproductiva. Esta relación planta-escarabajo es tan estrecha que dependen exclusivamente del otro para su supervivencia y la viabilidad de las poblaciones.

Larva_mariposa__en_Zamia[1]

Figura 3- Larva de mariposa herbívora especialista de zamias.

Colombia es el país con más diversidad de zamias en el mundo, y todas las especies se encuentran bajo serias amenazas de extinción debido a la destrucción de su hábitat principalmente por minería, ganadería y proyectos energéticos. Aún hay especies no descritas, se conoce poco sobre muchas poblaciones y no se ha estudiado la biología reproductiva para casi ninguna especie. Por esto es inminente realizar acciones concretas de conservación que incluyan la producción y apropiación de conocimiento sobre estas plantas, porque son un tesoro invaluable desde el punto de vista evolutivo y una ventana al pasado, a paisajes remotos cuya antigüedad centuplica la experiencia humana.