Periodismo, una profesión sin sueldo

Los jóvenes periodistas en el país no saben hacia dónde se dirige el mercado laboral de la profesión. Hay elementos que indican cambios importantes en la manera de enseñar el oficio, el ejercicio mismo y su remuneración económica.

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Por: Carlos A. Marín

El Festival Gabriel García Márquez de Periodismo, realizado en Medellín entre el 29 de septiembre  y el 1 de octubre, permitió a cientos de jóvenes estudiantes vivir un acercamiento con el periodismo, además de encontrar en las palabras de los experimentados comunicadores de talla nacional e internacional reflexiones contundentes sobre el ejercicio y la manera de contribuir a la sociedad.

Una fiesta de historias para mentes curiosas” fue el atractivo eslogan de esta edición del festival, además el rostro de ‘Gabo’, como figura sublime para incitar al respeto por la investigación, la creación literaria, elementos ligados al oficio.

Sin embargo la fiesta de historias la están padeciendo los comunicadores jóvenes, quienes con preocupación debemos afrontar el voraz mercado de las industrias de la información en Colombia y América Latina. Cada vez son más los egresados nacionales de las facultades de comunicación que apelan al campo organizacional para dirimir el conflicto personal entre la necesidad de sostenimiento y el deseo de ejercer el periodismo. En el peor de los ejemplos, acudir a créditos, préstamos, jugadas financieras para conseguir un posgrado con enfoque empresarial. “Las oportunidades son reducidas, los medios no tienen la capacidad para recibir a los nuevos comunicadores”, expresó Miguel Ángel Pinto, estudiante de cuarto semestre de comunicación de  la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), sede Montería.

“Hay mucha preocupación laboral, el negocio de los medios está amenazado, pese a que las audiencias están creciendo no se ha podido monetizar lo suficiente y eso restringe la entrada de los periodistas jóvenes; pero la verdad es que los necesitamos porque son quienes han nacido dentro del nuevo uso de la información”, explicó Fidel Cano, director de El Espectador.

La discusión del mercado laboral es muy amplia. Por un lado la excusa de rentabilidad de los medios, por el irrespeto al ejercicio. En el eje cafetero, por citar un ejemplo, el periodista está recibiendo entre $900.000 y $1.350.000. Eso comparado con el área comercial, es lo mismo que está recibiendo un asesor en ventas, al cual no se le exige un título universitario, solo tener la secundaria aprobada. Es de aclarar que la remuneración económica en un comparativo interregional no marca diferencias notables. En Antioquia el sueldo oscila entre el $800.000 y el $1.600.000.

El comparativo cronológico no es un muy esperanzador. Desde el año 2011, cuando el sueldo del comunicador en medios se estimó entre $ 500.000 y 1.500.000, las cifras a la fecha no han sufrido cambios relevantes; es decir, un vendedor de Coca Cola, en canal tienda a tienda, con una técnica en mercadeo está facturando entre $ 1.800.000 y $ 2.600.000 dadas las bonificaciones extralegales. Finalmente, esto concluye que las Ciencias Sociales en el país están subvaloradas, y que el papel del comunicador -cuya profesión hace parte de este campo- está duramente golpeado.

Regresando al asunto de la situación del periodista, hay grandes preocupaciones. Como lo son los nichos de poder al interior de los medios, la negativa a la presencia de practicantes y la poca inclusión del personal nuevo, lo cual es evidente. “La situación está muy difícil para los jóvenes, primero exigen experiencia y luego no dan la oportunidad para hacer la práctica”, manifestó Jefferson Gil, estudiante de séptimo semestre de periodismo de la Fundación Universitaria Minuto de Dios (Uniminuto) sede Medellín.

Para Alexander Campos, estudiante de séptimo semestre de la Universidad del Valle, una salida es el periodismo independiente: “los sueldos son miserables porque los jóvenes entran sin tener experiencia, hay egresados que están enfocados en hacer un trabajo fuera de las casas editoriales”, puntualizó.

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Universidades

El papel de la academia en fundamental en el proceso. Paradójicamente las facultades de comunicación no han entendido la dialógica del asunto, todavía se sigue formando a  comunicadores con fundamentos de los años 80, teorías que no han sido refutadas de manera contundente por las dinámicas del presente.

La realidad de las industrias culturales y de información está sufriendo un cambio representado en un 80 por ciento en el impacto que tienen los medios digitales y las nuevas formas de presentar la información.

“No se están replanteando los programas de comunicación de las universidades del país, se cambian los nombres de las materias pero se continúa enseñando lo mismo. La narrativa transmedia debe ser un enfoque importante y ahí  debemos sacar provecho los jóvenes”, expresó Sara Vega, estudiante de octavo semestre de comunicación de la UPB Medellín.

Lo anterior quiere decir que esta materia las universidades están sacando el cuerpo, al ofrecer programas sin analizar de lleno las problemáticas a las que tienen que hacer frente sus egresados en cuanto al esquema laboral se refiere. Si el mercado está volcado hacia los contenidos digitales, ¿por qué quedarse con el pensum de hace 10 años?

Los fracasos de acceder a un empleo recaen sobre la reputación de la universidad. Si una cohorte logra certificar a 60 comunicadores, pero al cabo de dos años 40 están desempleados o trabajando en áreas ajenas a lo estudiado, la responsabilidad de la institución de educación superior no debe evadirse.

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Es deber ser

La situación de ética periodística también conduce al desempleo. “Cuando salimos a los medios tenemos que olvidarnos de los asuntos éticos, hay limitantes de carácter político y económico. Entonces si quieres hacer un periodismo independiente, tienes que decidir si aventurarte como freelance”, comentó Campos.

El asunto de retribución económica ha estado siempre ligado al argumento pasional de varias generaciones, el cual ha persistido y persistirá porque está basado en el deseo de construir sociedad, contribuir a la democracia, una visión muy académica, quizá alejada del contexto real. Para María José Uribe, egresada de comunicación social de la Universidad de Antioquia, las posibilidades están en las relaciones públicas, pero la pasión por contar historias siempre va  existir. “La situación es compleja para los que decidimos enfocarnos por el periodismo, pero desde que haya ganas, hay cosas por hacer”, expresó.

El periodismo podría vivir lo que están sufriendo congregaciones religiosas a nivel nacional, que los jóvenes están desestimando el sacerdocio como una opción de vida; los seminarios no reciben la misma cantidad de interesados que hace 20 años, por un desinterés social hacia la religión católica.

En conclusión, el lindo ejercicio de comunicar se está exponiendo a sufrir una transformación en su esencia, puesto que cada vez son menos los interesados en recurrir al periodismo como una práctica profesional, para ejercerlo más como una asunto personal, lo que podría conducir a replantear los niveles de profesionalización misma de la carrera. ¿Le hará esto bien a quienes tenemos mentes curiosas?