El himno de Colombia  se entonaba en Brasil por tercera vez en este mundial, Carlos Valdés miraba al público y sonreía, era su primer partido en el mundial.

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Por: Jhonwi Hurtado

Tras tener la clasificación asegurada José Pekerman enviaba a la cancha un equipo alterno, un equipo que será la base para las eliminatorias al  mundial de Rusia 2018. “Un equipo joven pero talentoso, un gran grupo de jugadores con un mismo apellido todos”  decía Cuadrado.

Iniciaba el partido con un equipo colombiano que se iba en busca del resultado desde los primeros minutos  y un equipo japonés recatado, que esperaba encontrarse con un contragolpe que les diera opción de gol. Pasaban los primeros minutos del partido, 15 minutos  y 45 segundos, Eder Álvarez Balanta recuperaba un balón, salía con tanta seguridad que la jugada terminaba en penalti sobre Adrián Ramos, que el atrevido y osado Juan Guillermo Cuadrado traducía en gol. Todo era fiesta, 10 minutos después Ospina decía “presente” y disminuía la arremetida de los japoneses.  En el estadio al son de la samba colombiana bailaban los hinchas y coreaban “Jackson, Jakcson”.

Cuando todo hacía pensar  que el primer tiempo terminaría  en empate, una sobredosis de confianza del pequeño- grande, Juan Fernando Quintero lo hace perder un balón, dejando  mal parado el equipo colombiano y tras un cabezazo en el área del arquero Ospina  terminaba en gol,  así finalizaba el primer tiempo.

Para la segunda parte  entraba el jefe de la orquesta, James Rodríguez hacía presencia para poner a jugar a los delanteros colombianos, junto a él ingresaba  Carlos Carbonero, el último en la lista de jugadores que fueron a Brasil; los dos le darían un ritmo al equipo que llevaría a subir el marcador final a 4-1.

Casi 9 minutos del segundo tiempo y Jackson “Cha cha cha” Martínez respondía a esos hinchas que corearon su nombre y tras un pase de James marcaba el segundo para Colombia, respuesta que se repetiría a falta de 10 minutos de finalizar el partido.

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3-1 y la euforia colombiana hacía olvidar que se jugaba contra un gran equipo, cuando el balón se iba al fondo de la red no solo aumentaba el marcador, también le daba la oportunidad a un hombre de mil batallas, que ingresaba a la historia como el jugador de mayor edad que participaba activamente de  un mundial. Entre aplausos y felicitaciones ingresaba al partido Faryd Camilo Mondragón, las lágrimas que dejó ver hace 16 años cuando se despedía del mundial recibiendo los goles de Inglaterra, hoy salían pero de felicidad, de orgullo, demostrándole al mundo que de alegría también se llora. A sus 43 años, aumentó a tres el número de mundiales de fútbol en los que hizo presencia  Esto no es un record de Faryd Mondragon, esto es un record de todos los muchachos y todo el fútbol colombiano”  fueron las palabras que dio Mondragon a la prensa, mientras las lágrimas bajaban por sus ojos.

Ya más no se le podía pedir a esta selección, los hinchas lloraban, saltaban, y Adrián Ramos  le daba un balón a  James Rodríguez que haciendo un enganche de esos que mandan a estrenar cintura,  picándola con delicadeza, marcaba su tercer gol en el mundial y cerraba la goleada, aumentando la felicidad de un pueblo  al que tanta falta le hace vivir estos momentos de sonrisas colectivas.

El partido quedaba  solo para el recuerdo, Colombia en esta primera ronda hizo historia; 9 goles a favor y 2 en contra. A falta de Falcao: 3 de James, 1 de Teófilo, 2 de Jackson Martínez, 1 de Juan Fernando Quintero, 1 de Cuadrado y 1 de Armero  fueron la cuota goleadora.

Ahora, Uruguay nos espera, la garra charrúa se enfrentará a la pasión colombiana. Y a toda la esperanza de un pueblo que espera seguir entonando los goles de la tricolor, y que si tiene que llorar de alegría nuevamente, lo hará con todo el gusto que deja el orgullo de ser representados por un equipo de guerreros.