Inquieto, atento al balón, sube, baja, se mete entre los centrales, cuando hay que ir a la banda, allá está peleándola, buscando siempre ganar; y así como es en la cancha lo es por fuera de ella con su familia y seres queridos.

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Castro desequilibra con su movimiento en el área, sea cual sea el rival.

Por: Carlos A. Marín

Fotografías: Laura López

Los 73 minutos que el técnico Leonel Álvarez le concedió a Leonardo Castro para nuevamente mostrar su talento en el partido entre Independiente Medellín y Millonarios, le sirvieron al deportista para demostrar por qué está entre los mejores jugadores del equipo rojo, pues al momento de cambiarlo, la tribuna silbó la decisión del timonel antioqueño.

Antes de iniciar los cotejos en el estadio Atanasio Girardot, se le llama Leonardo Gol Castro, y es que el joven goleador si no los hace, los deja servidos, como se dice en el fútbol. Tocó la pelota en 33 oportunidades, con 14 pases precisos y nueve desaciertos, le cometieron tres infracciones y vio la tarjeta amarilla al minuto 33, muestra de su ímpetu y deseos de tener la pelota en los pies. Sobre el minuto 47, dejó en la cabeza de su compañero en ataque Hernán Hechalar, el único gol del partido, un triunfo que ratificó al Poderoso de la Montaña como líder absoluto de la fase regular de la Liga.

“Nunca me imaginé esto, estar en un equipo tan grande, gracias a las condiciones y a Dios que me dieron la fuerza, la voluntad para serlo”, manifestó el jugador.

Desde su arribo a Medellín la vida le ha cambiado, pero él es consciente que en el fútbol todo pasa rápido y no se olvida que inició en el Deportivo Pereira. “He cambiado tanto lo personal como lo profesional desde que estuve en el Pereira, ha sido una linda carrera”, puntualizó.

Sin embargo, Castro es una fiera en la cancha, y un hombre humilde y dedicado a la familia por fuera de ella. Está casado con Yoselin Cuevas, relación que dejó como resultado del amor, al pequeño Samuel Castro Cuevas, quien está próximo a cumplir tres años, y la bebé que viene en camino, la cual se llamará Dulce María. “Es un excelente padre y esposo, bastante entregado a su familia”, expresó Yoselin.

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Leonardo Castro, quien viste la número 23, frente al portero de Millonarios.

La inspiración es algo que mueve al delantero de 23 años, su esposa y los hijos son el motor para alcanzar sueños. “Me trasnocha la idea de ser convocado, es todo lo que un jugador profesional quiere, vestir la camiseta de su país”.

La hinchada del onceno paisa hace eco del sueño del deportista. “Ha demostrado con fútbol que tiene con qué aspirar en un futuro a la tricolor”, comentó Daniel Patiño, aficionado del Medellín.

En su vida familiar, cuando no está corriendo en el campo de juego, está detrás de Samuel, protegiéndolo como buen padre que es, y entregándole momentos inolvidables a su familia, puesto que las concentraciones del equipo exigen tiempo. “Nos vamos para centros comerciales para que el niño juegue, salimos a comer”, complementó Yoselin.

Uno de las aficiones de Castro cuando está en los videojuegos es competir en carros y aviones; parece que el fútbol solo lo motiva en la realidad, porque de velocidad y alturas sí sabe a la hora de jugar en las consolas.

Es claro que desde su arribo a territorio antioqueño tuvo que sustentar con desempeño y preparación que estaba para hacer parte de la nómina en Liga y lo hizo gracias a su familia y la entereza que como deportista tiene. Leonel Álvarez, exjugador del equipo pereirano, ahora hace las veces de mentor, y no duda en ofrecerle la oportunidad en cada compromiso.

Frente a Millonarios, dado el silbido que recibió, tuvo un gesto de apoyo cuando salió por el lado norte del escenario deportivo, muestra total que en Medellín ya se ganó el respeto de su gente, que los nueve goles que lo tienen entre los cinco artilleros de la Liga Colombiana, son producto de una vida de trabajo y sacrificio.