Los espectadores miraban fijamente hacia ese escenario rústico, de calzadas deterioradas con el paso del tiempo y con aserrín esparcido en el suelo; un oso de peluche permanecía estático sobre el centro que dibujada el arco del material; también adornaba el escenario un vestido enterizo sostenido por una barra de madera vertical y ambas mangas estiradas hacia los laterales, mientras bebían algunas cervezas y charlaban entre ellos. 

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Texto y fotografías: Diego Valencia Gómez

Elber, un hombre de descendencia afrocolombiana, de estatura promedio, con gafas de marco algo grueso y de actitud pasiva,  anunciaba que podrían acercarse para leer su poesía, pues esta era la primera parte del evento poesía itinerante como iniciativa suya y de Jhon Bairon Ramírez, jóvenes amigos desde hace buen tiempo. Nadie tomaba el micrófono y la situación se tornaba algo incómoda. Después de uno que otro titubeo, uno de los espectadores se paró para dirigirse hacia el micrófono. Era una noche fría, lo que produjo que temblara un poco antes de decir la primera palabra.

Elber le menciona a uno de los participantes, con cara de periodista, que había estudiado derecho en la Universidad Libre, egresado pero que no ha terminado por los seminarios, mientras aquel voluntario olvidaba el frío mientras hace la lectura de sus escritos.

-¿Cómo surge la iniciativa de este espacio?-

– Realmente tengo una ambición, pero no lucrativa, sino espiritual. Esto me ayudó a organizar a la par con mi compañero Bairon la intervención poética en este parque (el Gaitán, aledaño a la Estación de Policía Meper), a través de Diámbulos, literatura itinerante-.

“¡Epaaa, que viva la poesía¡”, grita Silvia Vélez, otra invitada, después de escuchar a uno de los espectadores que se atrevió a salir.

-¿Cuál es el itinerario?, preguntó nuevamente el “periodista”-

– Primero tenemos un espacio en donde las personas toman el micrófono y nos comparten lo que tengan, que dura entre 30 minutos y una hora aproximadamente, después entran nuestros primeros invitados que son Jhon Bairon Ramírez Mejía, integrante del colectivo “Frailes Arte”, acá en Pereira y Silvia Vélez, estudiante  de Comunicación y Periodismo en la Universidad Católica de Pereira.

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Un hombre quemaba un periódico con el vértice encendido de su cigarrillo, era el monólogo, el momento siguiente a la lectura. La proyección acompañaba el ritmo de esa noche poética, los gestos eran bastante fuertes y sus palabras un tanto satíricas, no hacia al público, era un reclamo a su referente divino  “…y tú allá sin poder hacer nada…” mientras miraba al cielo nublado de la noche con una corona en su cabeza.

El “periodista” se levanta con cara de felicitaciones.

-¿Está basada en algo?-, pregunta

-Es una demostración de teatro de una obra que se llama “Mísero el Grande”, de La Tempestad, por Shakespeare-

-¿Además del teatro, qué más hace?; perdón ¿cuál es su nombre?, de nuevo el “periodista”

-Mi nombre es Merardo Aristizábal, soy escritor y actor pereirano, he trabajado con el grupo de acción plástica Griffos de Neón y con el grupo de teatro Nueva Escena de la ciudad, actualmente vivo en Medellín en el barrio La América-

-¿Solo vino hasta acá para presentar la obra?-

-No, no sólo a eso (risas), me gusta mucho la ciudad y tengo una cabaña por el Parque Industrial en donde vengo a descansar un poco-

-¿En dónde más ha presentado?-

-Con esta obra hemos estado en Hamburgo, Bremen y otros lugares, próximamente, la idea es llegar a México-

Continuaban los duetos de poesía, mientras el público escuchaba atento, algunos con un aspecto enamoradizo y otros aparentemente nostálgicos.

María Camila Gómez, integrante del taller de escritura creativa Relata desde hace 4 años, y David Cañaveral (uno de los ganadores en el concurso de cuento corto del festival de literatura de Pereira) eran los siguientes, su poesía era intensa, en realidad no hubo momento para titubear, a menos que pasaran la cerveza.

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Por fin Elber se acercó y lograron terminar la lista del itinerario. La última parte era un espacio dedicado a la música, sin embargo, aquel “periodista” hizo unos que otros ajustes a sus escritos y marchó con un transeúnte amigo  seguramente hacia otro lugar.

En materia de una construcción cultural, el evento poesía itinerante tiene la finalidad de promover la palabra como medio de expresión escrita u oral en todas las formas posibles, por hoy contando con el apoyo de entidades como Frailes Arte, Mal Bicho Comunicación Alternativa, Delfos Producciones Audiovisuales, Asociación RO-K-DA, Roulette Clásico y la Policía del área metropolitana de Pereira. Porque la palabra debe recuperar el alarido, el instante, lo fraguado (reflexión de Jhon Bairon).

De esta manera, encontramos necesario y urgente que las personas se apropien de los espacios que ofrece la ciudad para la promoción de propuestas que otorguen valores simbólicos y/o estéticos en el quehacer diario de Pereira.