Un reportero gráfico la invita a “dejar su comodidad en la séptima con 67″

Por: Federico Ríos* 
“Diana Calderón la invito a que rectifique”

 Diana Calderón, nada mas y nada menos que la directora del servicio informativo de Caracol Radio, publicó en una columna en El País de España, información falsa sobre las Farc, diciendo que fueron ellos los autores del ‘collar bomba’. Ver columna ‘Verdad o Venganza’. Frente a este tema la justicia colombiana ha probado que en ese despiadado episodio no tuvo nada que ver las Farc.
 “Los riesgos de cubrir en caliente, sin un proceso de contextualización sobre la compleja temática, y los de tener permanente cercanía con las fuentes, llevaron a apresuramientos que en no pocas ocasiones condujeron a errores al periodismo colombiano. Uno de los más recordados fue el del collar bomba contra doña Elvia Cortés, la humilde mujer que perdió la vida como consecuencia de ese hecho el 15 de mayo de 2000 y de cuya muerte se responsabilizó inicialmente a las Farc, ocasionando con ello uno de los momentos más críticos del proceso. El artefacto había sido puesto en realidad por delincuentes comunes y aunque así se comprobó tiempo después, el efecto inmediato para las negociaciones ya era irremediable”, escribió Elber Gutiérrez en El Espectador por allá en el 2012. Parece que Diana nunca se enteró.

Entonces la guerrilla hace público que la información es falsa y que no confían en ella ni en el medio que ella representa, y que consideran que es una estrategia para generar desprestigio hacia las Farc, pero ahí mismo salen los que le deben favores a Calderón a decir que la guerrilla “la está amenazando, intimidando” y que se “solidarizan con ella”. 

La periodista se llena de motivos, ella y el gremio hacen más eco de la publicación y la asumen como una amenaza, se autopublican como víctimas y amenazados, lloran y se rasgan las vestiduras, el gremio la rodea y la protege, con mensajes de apoyo y solidaridad. Pero ninguno rectifica la información falsa ya publicada. Intereses oscuros que alejan el país de la paz. Colegas, ¿ustedes leyeron la carta de Timochenko?, ¿ustedes saben leer? ¿dónde está la amenaza?

En estos últimos tres meses he recorrido seis departamentos, una docena de municipios olvidados por el Estado, retratando ese país que no está en paz porque tiene hambre. Entonces me veo en la obligación de invitar a la colega Diana Calderón a que deje la comodidad de su silla en la séptima con 67, desde donde lanza fuego a la paz de Colombia para que venga y me acompañe. Que conozca el matadero en Mapiripán donde viven desde hace tres años unos indígenas desplazados por los despojadores de tierras y acumuladores de baldíos; que vea el llanto de los niños en el Putumayo, a quienes una avioneta roció con glifosato sus cultivos de yuca, plátano y maíz, donde no había una sola hoja de coca; que venga a La Guajira a bañarse con balde, si es que consigue agua porque el río se lo robó una multinacional, sí, de esas mismas que pautan en su cadena radial. Que deje tanto cóctel, mirando con sus ojos “pardos” a un país que no es el verdadero país.

*Federico Ríos es fotógrafo, ha trabajado en Colombia en zonas de conflicto con los diferentes actores y las comunidades afectadas.

Twitter autor: @federicorios

Instagram autor: @historiassencillas

Recorriendo el verdadero país / Foto Federico Ríos.

Recorriendo el verdadero país / Foto Federico Ríos.

Recorriendo el verdadero país / Foto Federico Ríos.

Publicación autorizada por Federico Ríos, artículo tomado del portal Las2Orillas.co