Noticias Uno es como CM&, muy buen periodismo, pero no tiene la suficiencia técnica y logística de Caracol y RCN. Son noticieros básicos y clásicos, y eso se agradece.

 

Texto y fotografías / Pastor Virviescas

“Mi solución para esa crisis tan jodida en la que está RCN es poner a (Álvaro) Uribe de presentador de noticias. Sería rating total. Diría: ‘Buenas noches compatriotas. Al país hoy le fue mal pero a (Iván) Duque le fue bien. Vean ahora los titulares’. Y después de cada noticia él comentándola, elevaría el rating y soluciona el problema. ¿Por qué? Porque estamos buscando cabecitas que piensen, aunque sea mal pero que piensen”. Este sarcasmo sale de la boca del jurásico docente de la Universidad de los Andes, crítico de televisión del diario El Tiempo (medio de propiedad del banquero Luis Carlos Sarmiento) y doctor en Ciencias Humanas y Sociales, Omar Rincón, quien no deja títere con cabeza y así lo corrobora en esta entrevista.

Estuvo en la Universidad Autónoma de Bucaramanga el pasado 5 de abril, a instancias del Programa de Comunicación Social, hablando de “La crisis y reinvención del periodismo” y afirmando, por ejemplo, que “a los profesores nos pagan por dar criterio, no por decir qué es bueno o malo”, que “si el periodismo está en crisis, la formación de periodistas también lo está” o que “en las salas de redacción no hay quien les enseñe a los jóvenes absolutamente nada”.

Con más manillas que Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, una arracada en su oreja izquierda, alpargatas de campesino, barba de leñador y su cabeza calva, Rincón apunta y dispara ante un público congregado en el Auditorio Menor que queda zurumbático: “Si los periodistas hicieran su trabajo no tendrían eco los trinos de (Álvaro) Uribe, porque ninguno es verdad”. Y sin rodeos recarga: “El periodismo se hizo para joder al poder”, consciente de que es alérgico a los cocteles y que sus comentarios generan urticaria.

¿Cómo hacerles entender a tantos jóvenes que estudian periodismo que de entrada no se crean García Márquez y que de paso no se frustren?

Hay que decirles que aspirar a ser García Márquez puede ser posible, pero que lo primero que hay que hacer y es lo que aprende todo gran artista como ‘Gabo’, que si uno no sabe el oficio no puede llegar allá. Entonces el oficio es como en la cocina, donde hay que aprender para qué sirve cada ingrediente, cómo se mezclan y cómo se sazona. Uno no puede llegar al nivel de García Márquez sin oficio, sin conocer las herramientas y sin poder ‘cocinar’ bien las historias. Por eso deben aprender a ‘cocinar’ las historias antes de ser García Márquez.

Usted afirma que el periodismo del siglo XX ha dejado de existir e incluso María Teresa Ronderos sostiene que el periodismo murió. ¿Puede haber optimismo entre tanto caos generado por la crisis en los medios de comunicación, los despidos masivos y el despiporre que ha creado tanta basura que circula en las redes sociales?

Hay optimismo radical porque es que lo estamos necesitando con urgencia por la democracia, que está bajando su calidad basada en que hay mal periodismo. Exactamente si nos cargamos al periodismo, nos cargamos la democracia. Y segundo, porque los jóvenes de hoy vienen cada vez siendo más rebeldes sin causa. El periodismo es una causa buena para ejercer la rebeldía. El periodismo no está hecho para los sumisos, para los ineptos o para los cínicos, sino para gente que quiera comprometerse con eso. Y tercero, el periodismo tiene futuro porque están de moda las fake news (noticias falseadas) y todo el mundo está preocupado por las fake news, desde los políticos hasta los académicos y las oenegés, y se requiere buen periodismo para luchar contra ellas. Si hubiera buen periodismo no habría fake news, porque el periodismo consiste en la lucha eterna contra las fake news históricamente. Y la cuarta razón es porque hay una pasión del ser humano por contar historias por el mundo de la vida real y esa pasión no la puede matar nadie, luego el periodismo va a seguir existiendo.

Lo que María Teresa Ronderos y mucha gente dicen es que probablemente deberíamos cambiarle el nombre a la profesión, porque en español periodismo significa de periódico y el periódico está desapareciendo; que es distinto en inglés que es journalism, que es como lo que cuenta el diario. El nombre no importa y el periodismo sigue siendo una pasión que seduce a jóvenes y adultos, y que se requiere por democracia y por vida.

Usted está metido de cabeza en el Centro de Estudios de Periodismo (Ceper) de la Universidad de los Andes, pero si le dijeran que debe ser decano de periodismo por un día, ¿qué materias incorporaría y cuáles eliminaría de un plumazo?

Más que materias, cambiaría la intencionalidad de los semestres. Hay que comenzar a pensar los semestres no por materias, sino por formar conceptos. Yo haría algo así como, por ejemplo, en primer semestre hacerlos ciudadanos colombianos y todas las materias serían sobre formar colombianidad. En el segundo semestre, ‘pensar con la propia cabeza’. En tercer semestre, construir una mirada. Cuarto semestre, investigar para producir historias. Quinto semestre, cómo contar con palabras. Sexto semestre, cómo contar con sonidos. Séptimo semestre, cómo contar con el cuerpo. Hoy en día cada materia es como Independiente Santa Fe de las otras. Un estudiante entra a un semestre y no entiende la lógica de ese semestre. Otra idea que tengo relacionada por ejemplo con aprender a contar historias: el estudiante puede tomar Géneros Periodísticos en Comunicación, Narrativa Audiovisual en Artes y Objetos en Diseño en Diseño, porque todo es contar historias. Entonces le organizamos el semestre en función de un objetivo. Al final lo evaluamos respecto a si aprendió de ese concepto y no cuánto sabe de mi materia. Deberíamos perder un poquitico la solemnidad y la arrogancia del conocimiento propio, para ganar la interdisciplinariedad como un proyecto del que no sé nada de entrada pero al final sé algo.

¿Un requisito para cursar la Maestría en Periodismo es que al menos los aspirantes tengan lectura crítica?

La universidad hace un solo test y es que sean capaces de escribir sujeto, verbo y predicado. O sea que sepan contar bien contado ‘mi mamá me mima’ y que sepan contar en un párrafo una historia chiquita. Es como que tenga potencial escritural, porque seguimos confiando en el potencial escritural, más el digital, y en el futuro vamos a tener que pedirle que sea capaz de hacer un blog y de tener esas herramientas con las que cuenta historias, porque eso es lo único que no podemos enseñar. Eso se puede pulir y enfatizar, pero no se puede enseñar a hacer algo que no pasa por ahí.

Con el garrote que les da en sus columnas, ¿habría algo peor en el mundo que los canales de televisión RCN y Caracol?

La televisión colombiana no es tan mala. RCN y Caracol en lo informativo técnicamente son impresionantes. La forma como las chicas presentan, como los periodistas informan, las cámaras que usan, la tecnología, la diagramación y el diseño del noticiero son de los mejores del mundo. Informativamente el de RCN está dedicado al activismo político y a la militancia uribista, mientras que el de Caracol está dedicado a contar lo que pasa en las cámaras de seguridad de la Policía Nacional. Entonces en ese sentido están mal, pero técnicamente y persona por persona son competentes.

El problema es de concepto de información y de concepto de política. Somos muy buenos haciendo ficción, nos hemos inventado la bionovela y la narconovela, el formato de telenovela lo hemos vuelto siete mil cosas, lo mismo en comedias y realities somos maravillosos. Somos muy buenos haciendo el noticiero de mediodía como un magazín en el que se habla de familia, de farándula, de muertos, de ecología…

Eso es una cosa interesante y creo que en el mundo no existe otro noticiero –que no es noticiero sino que lo llamaría ‘el magazín de la realidad’– que dure tres horas. Eso es único en el mundo y ahora lo está copiando CNN, que es como esas tres horas pero 24 horas al día, sino que lo dividen de a media hora cada uno. También creo que son muy malos en humor. ‘Sábados Felices’ es homofóbico, racista y clasista, así le vaya muy bien en sintonía, y son muy malos en innovación, porque como son dos que parecen uno entonces no les gusta experimentar en formatos y géneros. En general, y es triste lo que estoy diciendo, pero la televisión de Colombia es de las mejores de América Latina, sino la mejor con Brasil, en noticias y en ficción.

Pero queda el consuelo de Noticias Uno.

Noticias Uno es como CM&, muy buen periodismo, pero no tiene la suficiencia técnica y logística de Caracol y RCN. Son noticieros básicos y clásicos, y eso se agradece. Es la noticia-noticia. En ellos triunfa la noticia sobre el show y sobre el efecto técnico, estético y visual. Es muy bueno estar en ese tipo de periodismo de Noticias Uno.

Uno al ser crítico de televisión critica muchas cosas, pero podría decir que inclusive en los canales regionales aunque hagan noticieros de estilo viejo cumplen una función social muy interesante de informar de lo cercano. Que se podría hacer mejor, sí, pero el informativo de cada canal regional es bueno y en cada uno de ellos se han inventado algún programita interesante. Señal Colombia tiene “Los puros criollos”, Telecaribe “La niña Emilia”, Teleantioquia tiene “Serenata”… Cada uno tiene algo, lo que pasa es que el papel de crítico lo hace a uno mirar solamente pequeños momentos y no la totalidad de la industria audiovisual colombiana.

¿Por eso es que a RCN le hace la sugerencia de que le iría mejor poniendo al senador Uribe Vélez de presentador?

Lo que digo es que el informativo colombiano se ha desconectado del ciudadano, porque siguen jurando que ellos son transparentes, objetivos y neutrales, y la gente ya sabe que RCN son las noticias uribistas y Caracol son las noticias de la Policía, entonces si asumieran eso el ciudadano lo agradecería mucho. Por favor, no seamos objetivos, pero seamos transparentes y nos sigan diciendo que están contando la realidad, sino que andan mostrando la realidad desde un vínculo. El vínculo de RCN es con Álvaro Uribe y el de Caracol con tener rating como sea. Segundo concepto: yo ya no quiero tener presentadores que me leen teleprónter y que sé que no son autónomos con su cabeza. Quiero tener gente que me interprete la enunciación. Que no hablen de Uribe, sino que él mismo presente las noticias en RCN y eso sería superinteresante para ver él cómo comenta la realidad. De pronto Caracol decide tener a Sergio Fajardo, pero también puede ser un intelectual como William Ospina o Héctor Abad Faciolince, o que el presentador lo haga desde un punto de vista más farandulero, pero que asumamos que el que presenta no es presentador, sino comentador e interpretador de la información. Yo quiero seguir a gente que sí piensa con su propia cabeza; no quiero seguir a gente que piensa con el teleprónter.

Los noticieros de RCN y Caracol se parecen en el 95 %. En el 5 % que se diferencian es que mientras el de Caracol huye de la política, el de RCN alaba a Uribe y habla mal de Maduro. De resto en agenda son idénticos.

El televidente de noticias se molestó tanto por la arrogancia con que hablan a favor de Postobón y en contra del proceso de paz, y a favor de Uribe y en contra de (Nicolás) Maduro como el único lugar informativo, que nunca pasa por ahí y no volvió. Eso demuestra que el televidente es un tipo que piensa y que cuando una vez se molesta, se molestó definitivamente. Caracol en cambio todo el tiempo lo cuida y lo consiente, y por eso tiene el doble de rating en todos los programas sin hacer nada, sin mirar calidad ni nada. Es un problema de fidelidad a la pareja. Ahora, si no cuidan el cambio generacional, nosotros los jurásicos nos vamos a morir muy pronto y el joven viene desconectado de los informativos, lo cual es gravísimo porque RCN y Caracol se están quedando sin jóvenes, y en un punto sin jóvenes no habrá paraíso.

¿Por qué a los jóvenes estudiantes y graduados de periodismo de hoy les cuesta tanto convertirse en la piedra en el zapato de los poderosos y gobernantes, y en algunos casos optan es por congraciarse con ellos?

Lo que pasa es que las formas de rebeldía son distintas. Colombia es un país muy sumiso. Culturalmente somos muy sumisos. En Colombia disentir en público es de mala educación. Aprendimos desde la época de Santander y Bolívar que se acata pero no se obedece. Entonces somos la primera democracia de América Latina pero se mata a los líderes sociales; somos un país de los más alegres, pero hablamos a espaldas de los demás. Es un país que no ha sido capaz de conversar en público y saber que disentir en público no es odiar al otro. Tenemos que aprender que las cosas no son personales, sino que hay que elevar la conversación pública y que hay principios fundamentales para eso. Disentir con el poder significa que usted lo haga con altura, con respeto, con datos, con fuentes. Significa no meterse en la vida íntima. Significa pensar de otra manera. Esas son las cosas que hay que comenzar a trabajar y a poner en funcionamiento. Nos toca enseñar es más a argumentar y disentir en público. Enseñar en qué consiste la cultura de la conversación. Nos debe interesar conversar con el otro para aprender los argumentos del otro. El mundo es muy infeliz cuando todos están de acuerdo con uno.