Entrevista a Marcela Zamora, periodista salvadoreña de El Faro, periódico digital fundado en 1998. En su documental “María en tierra de nadie”, aborda los tropiezos de los migrantes centroamericanos que deben cruzar México y los vejámenes a que son sometidos.

Por: Mariana Montoya

Marcela Zamora, directora y documentalista salvadoreña

Durante años el fenómeno migratorio ha tenido para el mundo una figura masculina. Hombres que salen de su país, que luchan, que son asaltados por hombres y rescatados por hombres. En los medios de comunicación, nunca se les dio voz a las mujeres migrantes, quizás porque “hablar para ellas es ponerse en un estado de vulnerabilidad, en un estado donde son débiles y lo menos que podés ser como mujer en el camino, es estar vulnerable  y débil; entonces, el silencio las mantiene fuertes”, cuenta Marcela Zamora, al describir la manera en la que decidió contar la historia del rostro femenino de la migración centroamericana hacia Estados Unidos.

La joven directora, acompañada de la documentalista y fotógrafa israelí Keren Shayo, motivadas por la propuesta de hacer un corto recorren el indocumentado México, descubriendo así que los numerosos temas daban para un largometraje, incluso para varios largometrajes. Y a partir de allí, decidieron comenzar a trabajar y a investigar, con matices  que van desde los prostíbulos en la frontera hasta el narcotráfico.

El documental “María en tierra de nadie” recoge entonces los testimonios de madres y mujeres que han recorrido los caminos escondidos que las llevarán, según ellas, a la salvación económica, no importa por lo que tengan que pasar. Se montan al “Tren de la esperanza”, “Tren de la muerte” o como algunos lo llaman “la Bestia”, y que el destino decida.

 Construcción del guión

En tres meses de investigación y acercamiento previo, Marcela viaja de Guatemala hasta Estados Unidos dos veces, conoce las rutas, mira cuál de las rutas elegir -“porque hay tres tipos de rutas que pueden agarrar los migrantes”-. Estos viajes le permite profundizar en el tema. “En frontera sur no hay tren, entonces los migrantes tienen que pasar por 5 o 6 retenes, los deben bordear, entonces tienen que pasar por montañas, y ahí quedan los cuerpos tirados de las mujeres violadas, y las víctimas de robos, de asesinatos, que se quedan en la impunidad”. Descubre la trata de personas, los burdeles, las zonas rojas donde están trabajando mujeres centroamericanas, los Zetas , los mutilados. Descubre, además, que todo esto es solo una parte.

Cerca de 500 mil personas atraviesan México con su mirada puesta en USA.

Luego de enterarse con profundidad de la situación, pasa a la construcción del guión. La salvadoreña habla entonces de “una guía, un guión que no es de hierro”. Pues un guión documental, es una guía de filmación realmente para no perder el hilo conductor. “No es decir ‘yo quiero…’, porque si vos vas buscando que las fuentes te digan lo que querés, eso es manipulación de la información”.

Marcela explica que la planeación del filme documental se hace a través de señalamientos simples de asuntos por tratar, que hagan un todo coherente y completo “Yo quería contar la migración centroamericana de las mujeres al atravesar México (…) yo hice un guión previo y me pregunté ‘qué quiero decir’, bueno yo voy a hablar de las mujeres, quiero hablar sobre la trata de mujeres, sobre las mutiladas, las secuestradas;  viendo la problemática que quería contar construí el guión”. Se debe planear lo que se quiere obtener de cada parte, temática o de cada lugar. Una lista de necesidades que se quieren grabar.

Proceso de producción

Inicia el rodaje. Marcela y Keren, con un discurso construido por ambas, comienzan con el recorrido, mientras que paralelamente buscan y gestionan los fondos para su trabajo, en concursos en donde aparezca la financiación. “El dinero nos cayó en mitad de la filmación, y luego, otro dinero para la edición, luego otro para la producción de sonido y luego para las copias.” Así, paso a paso, durante dos años.

Tratándose de algo tan riesgoso, en el que hasta la policía es cómplice, en territorios donde reina el miedo y la delincuencia es residente, se deben tener contactos de todo tipo: policiales, la Comisión Nacional de Derechos humanos, gente que trabaja el tema, ciudadanos a los cuales poder recurrir si pasa algo. Pero lo más importante, las fuentes “lo que yo andaba buscando: madres migrantes, mujeres que ya habían hecho el recorrido varias veces, mujeres que iban a emprender el camino”. Haciendo una búsqueda de los perfiles y los personajes que quería proyectar en el documental.

La organización Amnistía Internacional, en un reciente informe, estimaba que el 60 por ciento de las mujeres indocumentadas sufren algún tipo de agresión sexual en ese viaje.

Los personajes

En un viaje temeroso. De robos, agresiones, secuestros, violaciones, mutilaciones, accidentes, asesinatos, las mujeres deben recorrer más de 5.000 kilómetros a pie o, en el peor de los casos, en peligrosos trenes de carga como polizones.

La transformación que viven es completa,  pues comienzan ilusionadas e ignorantes del camino, creen que es fácil, “va siendo como un embudo, que al principio es sencillo y entre más vas caminando, aparecen las problemáticas y se va haciendo cada vez más difícil avanzar”. Van desilusionándose, cansándose, pero no derrotándose, van ahorrando fuerza, siguen caminando, siempre con su objetivo firme. “Para mí es muy difícil, pero hay que tomar distancia porque la distancia es lo que te hace ver el panorama más amplio del personaje”

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No fue necesario estar en la frontera para que los espectadores de “María en tierra de nadie” quedaran helados con las situaciones que dibuja este documental. Marcela Zamora enfoca con el lente la realidad.

  • Esta película forma parte del proyecto  “En el camino. Migración indocumentada a través de México”.