Existen miles de maneras para lograr unir a una sociedad, una de las más escogidas es el deporte. No por ser la opción más fácil y rápida, sino porque este reúne las cualidades que alguien desea ver.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

Por: Juan Sebastián Bedoya Castaño

Al pasar el tiempo se evidencian deportes que son de gran exigencia y se ganan el corazón de las personas: es el caso del tenis. Todo esto de la mano de sus jugadores, quienes hacen que este deporte se viva con mucha pasión y sea trasmitido de la misma manera.

Esta vez, el lugar donde se activaron pasiones fue en la plazoleta cívica Ciudad Victoria, en la cual dos grandes tenistas colombianos se enfrentaron en un partido de exhibición, con la intención de lograr lo que el deporte exige: hacer pasar un rato agradable a sus observadores.

Aunque también tenía un propósito adicional, aportar un grano de arena a las nuevas generaciones, con el nuevo programa Tenis popular.

De la mano de las tenistas Catalina Castaño y Mariana Meza se empezó con una actividad llamada clínica de tenis. Ellas les enseñaron lo básico del tenis a niños que fueron seleccionados al azar.

Los niños felices, porque sentían como sus acciones eran recompensadas con aplausos, continuaron practicando hasta el momento en el que por protocolo, le correspondía a Santiago Giraldo y Alejandro Falla empezar el partido de exhibición. El animador del evento recordó: “no se les olvide que en este deporte lo principal es lograr que ellos se concentren, para ello les pedimos silencio”.

Empezó con un calentamiento que logró impactar a las personas que por primera vez visualizaban un espectáculo de esta magnitud. Al pasar el calentamiento, las personas se asombraban con la capacidad de los dos tenistas.

Llegó un momento del calentamiento en el que los tenistas se acercaron a la malla a jugar, se empezó a sentir el agrado del público, aplausos venían combinados con alegría, un poco de ansiedad por saber qué iba a pasar y un momento que todos no querían que sucediera: una pelota quieta, que se quedó inerte en el piso sintético.

El público se invadió de una concentración que no era normal en Pereira. Pero una brisa, aunque no era abundante, ahuyentó a muchas personas del sitio, lo que provocó el paro del partido, mientras que escampaba. Esperando a que la brisa se ausentara, Santiago y Alejandro sacaron a niños del público para enseñarles lo básico del tenis y simultáneamente, jugar unos instantes. La lluvia cesó y se reanudó el partido con un saque seco por parte de Giraldo. Esta vez, ya un poco disperso el público,  la brisa había logrado su cometido: desconcentrar a las personas. Tanto así que en medio del juego, los que estaban a cargo de la emisora La Mega, empezaron a colocar música, cosa que incomodó a muchas personas que saben apreciar este deporte.

El encuentro se paralizó cuando un niño, llamado Alejandro, ingresó a la cancha a pedirle un autógrafo a Giraldo, quien con sencillez y una sonrisa en su rostro escribió en su hoja.

El partido ya estaba en sus finales y se empezó a poner aun más interesante, corridas iban, raquetazos venían. Todo el momento se mantuvo en el rostro de los dos tenistas algo que a todos no se les podrá olvidar, una enorme sonrisa. El partido se ponía aun más interesante, pero llego una noticia que a todos les arruinó el momento: se acabó el partido de exhibición.