Perspicaz, aplicado, sereno y riguroso son las palabras que pueden definir al hombre que después de 16 años tiene a Colombia en cuenta regresiva para ver de nuevo la selección en un mundial de fútbol: José Néstor Pekerman.

Por: Jhonwi Hurtado
El 3 de septiembre de 1949, Villa Domínguez, municipio del departamento de Villaguay, en la provincia de Entre Ríos –Argentina- era testigo del nacimiento del hijo de Oscar Pekerman, dueño del bar de Ibicuy. Lugar de encuentro de amigos para ver los partidos de fútbol de la época. Allí a casi 200 kilómetros de Buenos Aires, pasó Pekerman sus primeros años, donde ayudaba con las cosas del bar de su padre, que también sería heladería. Un negocio familiar de contrastes, situaciones al bordo de la felicidad y la tristeza, así ha sido la vida de Pekerman.
Años más tarde los Pekerman se mudarían a Martín Coronado –Buenos Aires- Allí José Néstor se vincularía al club Argentinos Junior el 3 de septiembre de 1966, perdiendo 4-0 frente a San Lorenzo de Almagro. Un sin sabor al que se acostumbraría a lo largo de su historia en el fútbol. En argentinos este volante de contención alcanzaría a jugar 133 partidos, hasta ser transferido al fútbol colombiano, donde jugaría para el Deportivo Independiente Medellín hasta el año 1977. Una lesión de rodilla lo alejaría del fútbol como jugador activo. Los contrastes seguían marcando a José Néstor; años atrás había quedado el sin sabor de sentir alegría por debutar como futbolista, y manejar la tristeza por recibir una goleada; ahora, disfrutando de su matrimonio y de su hija colombiana Vanesa, se veía enfrentado a la triste decisión de no poder jugar más.

Regresó a su país natal, y en un Renault 12 pintado de amarillo, recorría las calles de Buenos Aires como taxista en el año 1978, mientras José Néstor dirigía el volante de su carro al son de los tangos, César Luis Menotti dirigía el seleccionado argentino que de los pies de Mario Alberto Kempes saldría campeón de aquel recordado mundial.
Pero los años grises no se extenderían por mucho tiempo, aquel ex jugador de fútbol, que pasó a ser taxista, volvería a las canchas, esta vez, bajo el banco.
En 1981 sería colaborador de Ricardo Trigilli en Estudiantes de Buenos Aires, de esta época aprendió a ser “espía” de los equipos rivales; poco tiempo pasó para que el equilibrado colaborador de campo, pasara a ser el primero. Se hizo famoso por la formación de grandes jugadores como: Esteban Cambiasso, Fernando Redondo y Juan Román Riquelme.
Los años pasarían y los títulos llegarían a la lista de José Néstor; se consolidaría como técnico de las categorías inferiores del seleccionado argentino, ganando 3 copas mundiales juveniles y llevando el seleccionado mayor al mundial de fútbol en Alemania 2006. Sería el primer técnico en llevar al Lionel Messi a vestir la camisa de la selección argentina de mayores.
Tras salir de la selección Argentina, pasó por varios equipos, pero sería hasta el jueves 5 de enero del año 2012 que se confirmaría su llegada al seleccionado colombiano, luego de la salida de Leonel Álvarez por “malos resultados”.
La vida da muchas vueltas, y el fútbol es un círculo de emociones; el país en el que su sueño de triunfar en el fútbol se había opacado, ese mismo depositaba en él ilusiones y la esperanza de finalizar con 16 años de frustraciones.
El 29 de Febrero del año 2012 debutaba como técnico de la selección Colombia, su primera prueba sería frente a México, lo que sería el inicio de grandes alegrías para el pueblo colombiano, José Néstor le devolvía la confianza a Teo Gutiérrez, consolidaba a Falcao, y le demostraba a los jugadores colombianos que sí se podía jugar con dos delanteros; que sí se podía atacar y que aún estando abajo del marcador, se podía salir a ganar.
Pero José Néstor no venía solo, junto a él, llegaba un equipo de argentinos que tendrían mucho que ver en el desempeño de la selección a lo largo de las eliminatorias al mundial de Brasil 2014; dos asistentes técnicos y un secretario eran su fórmula mundialista: Néstor Lorenzo y Pablo Garabello (asistentes) y Gabriel Wainer (secretario).

Imagen tomada de www.elespectador.com
Como curiosidad de la vida, o del fútbol, Néstor Lorenzo nació en 1966, año en el que Pekerman emepezaba como jugador en Argentinos Junior, equipo en el que también debutaría Néstor Lorenzo.
Su otro asistente, Pablo Garabello, hacía parte de las reservas de Argentinos Junior, pero fue el mismo Pekerman quien decidía que el jugador no continuaría con el equipo, una decisión muy discutida y que marcaría la vida de Garabello, tal vez con reproches hacia el técnico. Años más tarde, el fútbol los unía en la dirección técnica del seleccionado colombiano.
Gabriel Gustavo Weiner -secretario- lo llaman el “espía”, antes trabajaba como periodista; alguna vez fue expulsado de una práctica de fútbol por Wanderley Luxemburgo. Es quien se encarga de conseguir los vídeos, analizar los equipos rivales.
Así, junto a un equipo más extenso trabajaron todos para llevar a Colombia de nuevo a un mundial de fútbol; dejando sin argumentos a aquellos que en su momento levantaron la voz en críticas por traer un extranjero al mando de la selección.
Fue él, fue José Néstor Pekerman, un argentino, un hombre equilibrado y mesurado en sus emociones, un hombre que tras una vida de contrastes en el fútbol, le dio la alegría a un pueblo que se sumerge en las tristezas.


