un sueño, una ilusión, un mundial, 3 goles

imagen tomada de www.elespectador.com

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Por: Jhonwi Hurtado

Eran las 10 de la mañana y las calles colombianas se vestían de amarillo, como en días festivos Las banderas Colombianas ornamentan las ventanas de las casas, 3 baldes de pintura con los colores  amarillo, azul y rojo reemplazaban una ausente bandera. los pitos de los carros se confundían entre el sonido de las vuvuzelas. Colombia se levantaba de Fiesta.

Pasaron 16 años para que el himno colombiano volviera a ser entonado en una cita mundialista. Atrás quedaron las imágenes de Valderrama, Rincón y el Chicho Serna, quedó en el recuerdo el gol de Leider Preciado. A las 11 de la mañana Colombia tocaba la puerta Griega, una puerta  que al abrirse le presentaría la euforia o la tristeza. A las 11 de la mañana del 14 de junio del año 2014 Colombia  volvía al Mundial.

Había pasado poco tiempo del inicio del partido y  Pablo Armero  “Miñia” se inscribía en la historia, con su pierna derecha hacia saltar, gritar y llorar a un país que a diario se sumerge en la tristeza.

imagen tomada de: www.elespectador.com

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A partir de allí, se vivió un partido friccionado, marcado por el juego fuerte de los griegos y la vehemencia de los Colombianos; un equipo  de hombres con la historia de una país sobre sus hombres,  con la historia de sus familias en sus pies.

El partido transcurría y el equipo Colombiano se mostraba cada minuto con mas fuerzas: James Rodríguez bajaba a defender hasta la línea final, Zúñiga dio muestras de buen fútbol, Cuadrado bailó zamba al estilo Colombiano, Ibarbò  galopó el estadio, Sanchez la rompió, Teófilo, lejos de ser el jugador polémico, fue el caballero de la cancha, Aguilar fue el jugador sereno de las eliminatorias, Zapata y Yepes se comieron las canchas y con ella al juego de Grecia, Yepes, el hombre que con sus barredoras hace latir corazones Colombianos. Terminaba el primer tiempo y el sueño se iba haciendo realidad.

Para la segunda parte el juego seguía dominado por Colombia, al minuto 52, el jugador de “la Chinita”, cumplía el sueño de todo niño que quiera jugar fùtbol; “Teo” que cierto día estuvo en un andén junto a su progenitora por falta de pagar arriendo, hoy lloraba de alegría, dejando a Colombia más cerca de la victoria.

De ahí en adelante todo fue felicidad; el ole no se hizo esperar, la ola amarilla se hacía escuchar y el toque toque apaciguaba el ritmo del juego y hacia esperar por qué no, un tercer gol que cerrara la fiesta; con el ingreso de Mejía el equipo tuvo un respiro, Arias y Jackson Martínez equilibraron cargas, hasta que se unieron dos locos del futbol, dos atrevidos que en una maniobra al mejor estilo brasilero dejaba en los pies de James Rodríguez  el gol que al minuto 90 desataba la euforia total; así esta selección que devolvió la alegría a una país que lo añoraba, un equipo titular que en su totalidad de jugadores militan en el exterior, ellos de la mano de Pèkerman, ganaban en el debut mundialista jugando como en Barranquilla.