“…tenemos que cambiar la óptica de que solo somos mujeres nosotras las de carne y hueso. No, la primera mujer que ha parido, la tierra, está sufriendo mucho con tanta violación a su cuerpo, se le están estrellando sus órganos y también su sangre”.

Por: Gloria Inés Escobar

A las mujeres, en general, se les da menor espacio en el escenario público. Porque, dirán algunos, no hacen ni participan en actividades verdaderamente importantes y cruciales para la sociedad. En verdad, la mayoría de ellas ocupadas en la muy poco visible tarea de sobrevivir, atender los oficios domésticos, cuidar los enfermos y personas mayores, criar a sus hijos, y cada vez con mayor frecuencia, sostener económicamente el hogar, no tienen tiempo para hacer nada distinto a esto.

A las mujeres Wayúu, Jiër en su lengua wayuunaiki, en particular, se les conoce menos y se les limita más, esto entre otras causas diferente a la de ser mujeres, por ser pobres e indígenas, razones suficientes para permanecer en el anonimato en un mundo en el que estas características son motivo de mayor discriminación. A las wayúu a lo sumo se les conoce por su habilidad tradicional en la fabricación artesanal de chinchorros, bolsos y vestidos típicos, mejor conocidos como mantas guajiras, es decir, por actividades en apariencia intrascendentes para la vida política, económica y social del país.

Pero como pasa con todo lo valioso que permanece escondido o silenciado, basta con adentrarse un poco en ellas, en su mundo, para descubrir que además de dedicarse pacientemente a tejer para ayudarse a sobrevivir, en el tiempo que logran arañarle a las otras múltiples actividades que deben realizar, muchas de estas mujeres dedican parte de su esfuerzo y preocupación en la lucha por sus derechos. En efecto, estas mujeres poseen en abundancia fuerza, coraje y determinación, cualidades que ponen al servicio de su comunidad en una lucha continua contra todos los demonios que, con caras de ángeles, les acechan permanentemente y desde diversos lados. Angélica Ortiz, mujer wayúu, es solo una muestra de ellas.

Entrevista a Angélica Ortiz, activista de Fuerza de Mujeres Wayúu.

Su voz:

‘Fuerza de Mujeres Wayúu es una organización que nace a raíz de todo el conflicto que tiene La Guajira. Nuestro territorio como tal, nuestro territorio indígena, nuestras comunidades y resguardos indígenas de aquí de La Guajira que sufrió por el paramilitarismo. Ese fue el inicio de Fuerza de Mujeres Wayúu.

Lamentablemente, por una parte no se ha seguido visibilizando la problemática de las víctimas, por las amenazas constantes a la organización, pero en el camino no fuimos dando cuenta también que mucha de la violencia que había en los territorios, tenía que ver con hechos relacionados a las multinacionales; a raíz de eso empezamos a mirar que no solamente la problemática estaba por parte de los paramilitares, sino que también venia de las multinacionales, aunque somos conscientes que había una problemática, ahorita estamos más fuertes en el proceso de defensa del territorio.

Para una como mujer Wayúu, el territorio es todo, es la vida, es la primera mujer que pare al hombre, es la tierra, esa mujer que está siendo violentada, y en Fuerza de Mujeres Wayúu hemos iniciado este trabajo hace ya casi ocho años, años de estar trabajando, concientizando, visibilizando y también capacitando a las comunidades para que tengan herramientas para defenderse cuando lleguen personas de fuera de su comunidad.

A lo largo de estos años hemos venido enmarcando una caravana que no ha acabado, para nosotros esta expedición, que estamos terminando hoy por el rio Ranchería en la defensa del mismo, hace parte de esa caravana por nuestra madre tierra en la defensa del territorio. Hemos hecho varios recorridos, visitamos varios municipios que tienen problemas de mega minería, como el Puerto Brisas. También allí hay una comunidad Wayúu desplazada por la violencia y por los paramilitares y ahora tiene el problema de que se les sumó una industria que quiere pasar su línea férrea por donde están ellos. Luego fuimos a La Uribia y a otras poblaciones, como también a un resguardo indígena vecino de acá, que también está afectado por la minería.

A raíz de eso hemos venido conmemorando año tras año el 25 de noviembre, el día de denominación de todas las formas de violencia de la mujer, puesto que tenemos que cambiar la óptica de que solo somos mujeres nosotras las de carne y hueso. No, la primera mujer que ha parido, la tierra, está sufriendo mucho con tanta violación a su cuerpo, se le están estrellando sus órganos y también su sangre. Desde una mirada indígena vemos que poco a poco se va debilitando más muestra madre tierra y lo vemos en los cambios tanto de la fauna y la flora que tenemos en nuestro territorio.

¿Quiénes integran la organización?

Fuerza de Mujeres Wayúu está integrada por miembros de distintas comunidades de resguardos que delegan a personas a la organización para visibilizar la problemática de las comunidades. A raíz de esto, somos alrededor de 20 coordinadores, y cada uno depende de una comunidad distinta. También tenemos hombres en la organización, porque para uno de mujer está aquello de la dualidad y el equilibrio.

Proyectos realizados

Con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación y de una agencia catalana, logramos sacar un documental que se llama Mujeres indígenas y otras formas de sabiduría, donde las mujeres narran cada una de las problemáticas de sus comunidades, sobre si le dijeron o no les dijeron si querían la mina o no. Ahora estamos en proyecto de la promulgación de la Resolución 1325 para mujeres y niños en conflicto armado, estamos esperando que llegue la coordinadora en Colombia de FOCUS.

FOCUS  es una agencia que maneja recursos noruegos. En este proyecto llevamos año y medio, y también es muy puntual en los recursos, pero también es muy limitado por aquellos de los requerimientos que tienen, como las políticas y contrato. Ha sido difícil que las agencias entiendan la dinámica de los movimientos indígenas, y que para un indígena no es tan importante el saber escribir  para poder asistir a una capacitación. El pueblo Wayúu es un pueblo muy oral, muy poco de escribir, pero la gente ya está escribiendo, colocan mucha atención y recuerdan con mucha facilidad lo que hace en las capacitaciones.

¿Han trabajado sobre el problema de la violencia intrafamiliar?

Aunque hemos tocado el tema en nuestras reuniones, no lo hemos trabajado ni profundizado porque es un tema muy complejo y en este momento tampoco tenemos recursos disponibles para hacerlo. Nosotras quisiéramos trabajar también la violencia que hay hacia las niñas que además han sido abusadas sexualmente, ha habido varios casos en distintas comunidades, violaciones por parte de la fuerza pública, por los familiares, por personas cercanas a la casa, en fin. Es además complejo por aquello de la discriminación que esto causa, porque vivimos en una sociedad que aun no entiende que la mujer no tiene culpa de ser violada, entonces cuando una mujer es violada, lo primero que uno hace es juzgar a esa mujer  “tú  te lo buscaste, tú te vistes de tal forma, tú eres así….”, y lo que están haciendo es causándole otro daño a la mujer que fue violada.

El Cerrejón particularmente, ¿qué tipo de violencia ha ejercido en contra de la mujer?

Ese es un punto que no toca la gente y es un punto muy delicado. A raíz de la llegada de la multinacional, que trae mucha gente de afuera, se nos ha cambiado la cultura. Teníamos una cultura de estar pendiente de la casa, de nuestros hijos, y con la llegada de la minera algunos hombres nuestros fueron contratados y empezaron a recibir un sueldo que jamás se hubieran imaginado recibir en su vida, porque la cultura de los hombres de nuestra comunidad es cultivar la cosecha, pero no contamos, somos malos para contar, malos en el sentido de que vendemos y no hacemos la sumatoria de cuánto nos estamos ganando en una cosecha. Los hombres, ahora mineros, dejan a las esposas, y a las esposas les toca convertirse en padre y madre de los hijos, nos toca salir a trabajar, y cuando regresamos a la casa estamos cansadas, agotadas y sigue la labor de la casa. Ser madre, ser padre, ser la mujer que ayuda en la cocina, que educa a sus hijos y le ayuda a resolver problemas de colegio o tareas. Ahí vemos que la mujer está ejerciendo cuatro veces más la labor que le corresponde.

Además de eso, la aparición de SIDA aumentó porque no había SIDA en esta zona. Hay enfermedades de trasmisión sexual, desnutrición en los niños; porque ha habido comunidades que han sido desalojadas de sus lugares de origen y a raíz de esto, la mujer pasa de ser rural a ser urbana, nos toca preocuparnos por pagar servicios públicos, por pagar un arrendamiento cuando no tenemos un sustento para hacerlo, entonces lo hijos quedan sufriendo las consecuencias de esta minería que en la parte social no se vislumbra, no se ve, simplemente se ven daños ambientales, daños de la fauna y flora.

Miramos como hay aparición de cáncer de cuello uterino y para nadie es un secreto que el cáncer de cuello uterino es producido por unas bacterias transmitidas por el hombre, y los hombres están con una y otra mujer por esto de que son mineros. Ha aparecido el fenómeno de las mujeres prepago, la prostitución infantil, porque están pendientes de la niña rural que llega a vivir a una población, hija del que trabaja en la mina, tiene un buen celular, una buena ropa de marca, entonces queremos estar a la altura de ellas y como  mi madre no tiene, vendo mi cuerpo por algo que necesito.

Lastimosamente el daño que le hace la minería a la mujer como tal, no se refleja, y simplemente estamos desconociendo lo que causa la minería a la mujer de carne y hueso. Mira todo este poco de situaciones que se nos juntan a las mujeres, por eso tú ves aquí una sociedad de mujeres muy gordas o muy delgadas, pero la mayor parte gordas por el estrés que produce tanto trabajo para una mujer. Aparte eso, la juventud envuelta en el alcohol y la droga, es otra cosa alarmante y preocupante, porque en municipios como el de Hatonuevo es sábado de lunes a lunes, porque el fin de semana del minero es el día que sale de descanso, y si el minero salió el lunes de descanso, bebe lunes, martes, miércoles, jueves y descansa el día que va a trabajar, ellos se gastan la plata bebiendo y a la mujer le toca preocuparse qué darle a los hijos, la mujer es como cabeza de hogar teniendo el compañero ahí. Es una problemática bastante amplia y de eso se trata Fuerza de Mujeres Wayúu, visibilizar aquello que los demás no ven.

Entrevista realizada el 19 de agosto de 2012