En muchos casos el machete, esa herramienta que ha acompañado y servido al hombre de a pie, se ha convertido en más que una herramienta: en un arma para defenderse y atacar.

En la galería de Manizales, como en todas las plazas de mercado, el machete es una herramienta de trabajo y, no pocas veces, arma de defensa o ataque. Fotografía / Archivo

Por: Juan David Hernández N.

A la edad de 10 años, mientras mi mamá vendía pilas de frutas en una cuadra de la Galería de Manizales, en la esquina de la misma plaza, donde se acostumbran acumularse diferentes trabajadores para vender racimos de plátanos, vi a uno de los vendedores –un hombre de estatura mediana, escaso pelo, con un poncho enrollado en su cuello con el que se limpia el sudor de su cara, la camisa semiabotonada debido a su excesiva barriga y con un machete en la mano– correr detrás de un indigente al cual le asestó varios golpes con un machete, generándole grandes hematomas lineales en su cuerpo, al parecer por haberle robado plátanos de uno de sus racimos.

Fue ahí donde entendí el concepto de “planazo”. Éste, a diferencia del “machetazo”, el cual es capaz de mutilar cuerpos y quebrar cráneos, crea heridas en la piel que, aunque superficiales, son muy dolorosas. Mientras que el planazo se realiza con la parte plana de la hoja del machete, el machetazo se efectúa con todo el filo, pero ambos se hacen con la misma herramienta.

El hombre, a lo largo de su evolución, ha convertido diversos objetos en herramientas que con el paso del tiempo se han transformado en indispensables para la vida cotidiana. Martillos, destornilladores, alicates y el machete, en especial, se transformaron en herramientas manuales que necesitan la fuerza y motricidad humana para poder ser accionadas.

El machete, el cual nos interesa en este momento, ha servido incluso para la colonización de América y de sus pueblos. Se usa para abrir caminos y fundar ciudades, para defendernos de animales o para matarlos por simple gusto, como hacen los niños con los insectos.

En muchos casos el machete, esa herramienta que acompaña y sirve al hombre de a pie, se transforma en más que una herramienta: en un arma para defenderse y atacar.  Introducido por los españoles en forma de espada, sin pensar siquiera que esta misma herramienta se volvería en contra de ellos, esa con la cual los cubanos, en su intento de independizarse de España, lograron generar terror entre las tropas españolas.

El machete se convertiría en la principal arma del pueblo cubano, exaltada en el cine en  películas como La primera carga al machete. A partir de este momento el machete deja de ser una herramienta y ahora es acompañada por pasiones humanas para convertirse en un arma hecha para matar. A uno de los personajes de la película, cuando le preguntan acerca del machete, contesta: “¿El machete? bueno… Yo sé que nosotros tenemos un arma y la sabemos usar. Y que los españoles lo saben y le temen como al mismo diablo…”.

En Ruanda, en 1994, se lleva a cabo uno de los genocidios más grandes y recientes de la historia. Debido al asesinato de un líder de la cultura hutu por parte de un integrante de la cultura tutsi, se desata el genocidio de la cultura tutsi a manosde los hutu, exterminando al 75 por ciento de la población tutsi. La mayoría de estos asesinatos se realizaron con machete.

Era tanta el desprecio deshumanizante por esta cultura tutsi que no valía la pena gastar recursos en armas de fuego teniendo a la mano una nutrida importación de machetes. 25 por ciento de los sobrevivientes quedaron mutilados, pues los hutus, que apenas estaban aprendiendo a usar el machete, no eran muy certeros al momento de matar a sus víctimas y sólo conseguían mutilarlos.

Otros más expertos y osados clavaban el machetazo sin piedad en la cabeza de sus adversarios causándoles una muerte instantánea. A punta de machete y garrote logró llenarse todo un país de cadáveres. ¿Quién pensaría que aquella herramienta de agricultura se convertiría en la herramienta para matar a 800.000 personas en menos de 100 días?

 

El genocidio de Ruanda se dio en 100 días en los cuales el mundo permaneció en silencio durante casi toda la masacre. Fotografía / The Objective

El periodista Jean Hatzfeld, en su libro Una temporada de machetes, recuerda que en Alemania la meta del genocidio fue “purificar el ser y el pensamiento”, mientras que en Ruanda fue “purificar la tierra”. La misma herramienta que necesitaba de la motricidad del hombre para poder actuar, ahora parece necesitar el odio o la sinrazón para convertirse en un arma masiva y económica de asesinato.

No necesitamos ir muy lejos para ver el canon que ha alcanzado el machete como arma. El cine también nos da muestras de las maravillas que tiene esta arma. La película hollywoodense protagonizada por Danny Trejo y que tiene como título Machete trata sobre un hombre traicionado por alguien que lo contrató para matar a un senador; en venganza, decide cometer una serie de asesinatos (muchos, como en toda película de acción), todos ellos a punta de machete.

Hasta para la leyenda del “El putas de Aguadas” ha sido indispensable esta herramienta, pues a su figura siempre lo acompaña un machete entre una cubierta, la cual va al lado izquierdo de la cintura para una mayor comodidad y agilidad cuando toque desenfundarlo con la mano derecha.

El machete es y ha sido el amigo que siempre nos ha acompañado, nos ha servido como herramienta, pero también como arma cuando así se requiere. Lo invito a usted, señor lector, para que lo verifique. Busque en los rincones de su casa o debajo de la cama, donde usualmente lo guarda y verá que él siempre está ahí para cuando lo necesite. Como todo amigo, hay que cuidarlo, envolverlo en papel periódico para que no vaya a ocasionar un daño, limarlo y protegerlo del óxido porque quisiéramos que siempre nos acompañara.

 

 

Como arma o como herramienta, el machete se ha convertido en ese amigo que necesitamos tener a mano cuando de trabajar la tierra se trata o cuando hay que pelear. Colombia es el país con mayor exportación de machetes al mundo entero, inclusive existen academias que enseñan técnicas de combate con el machete que luego son transformadas en bailes típicos de algunas regiones, especialmente del Valle y del Quindío. Para terminar, quiero dejarles una definición que da el Diccionario folclórico antioqueño sobre el machete:

Bendigamos al machete, amigo y compañero de nuestros paisanos, con cuya punta acerada y firme se ha escrito la historia patria. Bendigámoslo, porque su hoja sin mancha, ennoblecida está por todas las bizarrías.

* Docente. nauj92david@hotmail.com