Es probable que los demás tengan una opinión diferente al verla, seguramente ella tiene una visión de sí misma un poco más diferente, o a lo mejor es que yo estoy sobresaltando su naturalidad humana, todo es tan relevante desde este punto…

 

Por: Luis Edward Gañán B.

He leído historias de amores que viven felices por siempre; amores imposibles y de hasta de esos amores que trascienden lo imposible. He escuchado a cantantes entonar grandes sentimientos por sus musas y a poetas escribir los más hermosos versos por aquella preciosa mujer que les conmovió sus inspiraciones, tristemente no soy poeta ni cantante, no llego al nivel de los mejores escritores ni nada similar… pero me atrevo a escribir arriesgándome de que sean letras tediosas o clichés.

Los más grandes han escrito sobre su Dulcinea o la cálida y hermosa Julieta, pero ¿quién ha escrito sobre una mariposa? Quizás muchos, al igual que han escrito sobre una niña; yo quiero escribir sobre una niña mariposa, y no es que se parezca físicamente a tal cosa, es que sobre su pecho se posa una mariposa y es curioso porque como hombre amante de la perversión he inclinado mi mirada no sobre sus senos sino más bien en su mariposa; es una criatura llena de belleza y delicadeza, posada sobre su pecho le da un aire de rudeza, pero también la hace ver un poco lúgubre.

Hay personas tan cálidas y de apariencia acogedora, hay otras personas amargadas y petulantes, no conozco lo suficiente a esa niña mariposa como para definirla, pero puedo imaginarla, siempre me es muy fácil imaginarla, la dibujo en mi mente como una persona moderadamente cálida, un tanto fría, aunque el frío también quema; la veo como alguien que lo romántico o cursi le provoca tedio, pero que se siente emocionada con detalles tiernos.

Hay criaturas que teniendo alas con las que puede volar, vuelan alto, muy alto; las mariposas vuelan bajo, lento y delicado, con un sigilo lindo en mi opinión, a esa niña la veo volar alto, igual de sigilosa y con la seguridad y fuerza de un huracán.

Quizás sea muy reservada, aunque es irreverente; es probable que sea conservadora, a lo mejor me equivoco, pero me encanta su moderada forma de evadir la censura y la arrogante manía de agraviar la moral absurda. Creo que esa parte es la que más me encanta de esa niña mariposa. Ella no está en la “ñoñez” de la “mariposa tecnicolor”, dudo mucho que su esencia navegue entre las mariposas de Maná, pienso más que su esencia naufraga en la peculiaridad.

No sé si sea normal envidiar su entorno, desconozco la sensatez de andar por la calle esperanzado por ver a esa niña, es muy tonto cuando lo piensas bien, pero para aceptar con una sonrisa por mueca de que es tonto hay que verla bajo mis pupilas.

Es probable que los demás tengan una opinión diferente al verla, seguramente ella tiene una visión de sí misma un poco más diferente, o a lo mejor es que yo estoy sobresaltando su naturalidad humana, todo es tan relevante desde este punto… pero, ¿y si no soy el único?, ¿y si hay locos desubicados como yo que la ven igual o con más exaltación? Es tan difícil tener una idea siquiera medianamente clara de alguien, ahora tener una idea más precisa de ella resulta ser casi imposible, en fin, creo que me desvié de mi propósito y terminé acentuando más sobre ella de lo que pretendía.

Debería escribir sobre ella, terminé escribiendo sobre mi perspectiva de ella. ¿Qué caso tiene? Al final de cuentas, todos tenemos una niña mariposa a la que vemos volar bajito, sigilosa y delicada sobre el jardín de nuestra imaginación, no es que sea malo, pero tampoco tengo claro qué tan bueno sea.

Niña mariposa, irreverencia de mi moral, no vueles más alto, tampoco vueles más bajo, solo vuela un poco más posible, más cerca a la realidad… o por lo menos a la mía.