Este año la querendona, trasnochadora y morena ciudad de Pereira cumple 150 años de fundación y para celebrarlos se organizan todo tipo de eventos: una fecha tan especial no debe pasar por alto entre grandes y chicos; no obstante la mayoría de los habitantes e hijos de la ciudad ignoran los comienzos de la misma, a qué se debe su nombre, su fundación, entre otros aspectos importantísimos de su historia.

Años de hacer periodismo y  algo de incursión en la vida política le han ganado un creciente prestigio. Ahora se dedica a las tertulias con sus amigos y recordar viejos tiempos.

Años de hacer periodismo y algo de incursión en la vida política le han ganado un creciente prestigio. Ahora se dedica a las tertulias con sus amigos y recordar viejos tiempos.

 

Por: Luisa Fernanda Santa Zapata

Miguel Álvarez de los Ríos es periodista, escritor, abogado, sociólogo, historiador, doctor Honoris Causa por la Universidad Tecnológica de Pereira, con reconocimientos y condecoraciones en la ciudad, el país y el más sabio humanista vivo en la comprensión del Gran Caldas.

Me recibió en un club de billar del centro de Pereira con una sencillez sorprendente. De tez blanca, ojos azules y una mirada profunda; su cabello deja ver el paso de los años. No obstante, con una elocuencia admirable al hablar y una memoria envidiable con la cual recuerda cada anécdota como si fuera ayer, nos sentamos en una mesa, entre tangos, boleros y chicos de billar. Cuando le pregunté por algunos aspectos históricos de Pereira, me miró y me respondió citando a la ciudad de Cartago, ahora Valle del Cauca, donde, con ánimo, empezó contándome que allí nació un Prócer de la patria en 1789, el doctor José Francisco Pereira Martínez, ministro de Bolívar y Convencionista de Cúcuta, que contribuyó con dinero para la compra de armamento para las guerras libertadoras.

Don Miguel sigue con su relato. Cuenta que cuando don José Francisco Pereira fue condenado a muerte por Don Pablo Morillo en 1816 y huyó de Santa Fe, donde residía con su hermano Manuel, a las ruinas de Cartago viejo, se escondieron en los montes de aquel lugar desde 1816 a 1819, y unos arrieros les dieron aviso de la batalla de Boyacá que dio la libertad a Colombia, entonces el Doctor José Francisco y su hermano se trasladaron a Cartago a pie, y con un grupo de cuatro amigos sorprendieron a algunos españoles en Cartago que aún gobernaban esta ciudad, y desde ese momento se declaró jefe civil y militar de Cartago. Allí se casó con una señora que se llamaba Blanca Gamba y Valencia de origen italiano y tuvo seis hijos: Próspero, Nicolás, Guillermo, Benjamín, Hernando y una mujer de quien Don Miguel asegura no recordar el nombre; es cuando me da un espacio para preguntarle el porqué de la importancia de este señor para la fundación de Pereira, y me mira con asombro y dice con marcado acento: a él le debía el Estado colombiano un poco menos de cinco mil pesos oro de la época, de la plata que había entregado para la compra de armas al libertador.

En 1826 él se dirigió al presidente del Estado Federado del Cauca, porque resalta Don Miguel que estas tierras eran caucanas y no antioqueñas. y se remite a decir que desde Riosucio hacia abajo era Cauca y de Chinchina hacia el norte, Antioquia; para ese entonces el presidente se llamaba Don Andrés Cerón y ante éste, Don Francisco Pereira apeló para que se le reconociera la deuda que tenía el Estado con él en papeles de deuda pública, pero como el tesoro nacional estaba tan pobre, pidió que se le escrituraran unos terrenos montuosos en Cartago viejo. Dicha petición fue estudiada durante dos años; en 1828 el Presidente del estado soberano del Cauca dijo que es de absoluta justicia atender la solicitud hecha por Don Francisco Pereira, por lo cual le fue escriturado el terreno donde actualmente se encuentra la ciudad de Pereira.

Se le propuso fundar una ciudad en estos terrenos, pero él vivía en Bogotá. Sin embargo, Don Francisco Pereira era muy amigo del cura de Cartago, Remigio Antonio Cañarte. Don Miguel Álvarez tiene sus dudas de la verdadera investidura clerical del padre, porque él fue soldado de Bolívar, porque perteneció a la guerra Magna que llamaban y eso le hace creer que fue uno de esos curas que hizo Bolívar para atacar la oposición que encontraba en los curas, quienes en su mayoría eran españoles y leales a su majestad el Rey, entonces ayudaban muy poco a la campaña libertadora.

Luisa Santa Y MíguelHace una pausa para tomar café y eso me da la oportunidad para preguntarle por qué decidieron fundar en estas tierras otra ciudad tan cerca a la próspera Cartago; se queda callado por un momento y toma un nuevo aire para proseguir diciendo: el doctor Pereira Martínez desde Bogotá insistía en la fundación de un pueblo, incluso que él donaba terrenos, pero luego muy enfermo, salió de Bogotá y se estableció en un pueblo llamado Tocaima y ahí murió el 20 de agosto de 1863, entonces Remigio Antonio Cañarte empezó a decir que se había muerto sin cumplir una voluntad, que esa alma no descansaría en paz hasta que no se fundase un pueblo en los terrenos prometidos. Entonces se organizó un convite como de cien personas y el sacerdote llegó con dos muchachos de 17 años, Jesús María Ormaza y Elías Recio, ellos fueron creciendo y llegaron a ser jueces y notarios en Pereira.

La fundación de Pereira tiene un aspecto religioso ya que el acta fundacional de la ciudad aparece firmada por 114 personas, quienes fueron los que asistieron a la misa. En principio fue una fundación caucana, pero en 1876 fueron llegando antioqueños, entre ellos los Marulanda -Don Juan María, Don Valeriano y Don Francisco-, luego llegaron los Ángel, los abuelos de Juan Guillermo Ángel Mejía, ex alcalde de Pereira; ese es solo un aspecto de la fundación de Pereira, de mayor relevancia a puntualizar.

Don Miguel toma un trago de café. Me impresiona el aguante de su garganta, puede hablar fluido durante horas; es de esas personas que llevan el amor a la cultura y la historia en su sangre, pues la forma en que me describe y me narra esas historias, con tanta pasión, hace que las viva como esos cuentos mágicos que nos leían cuando niños; aprovecho para indagar en qué año fundaron la Academia Pereirana de Historia y me responde emocionado, que eso fue ya hace 12 años, pues en el año 2001 se reunieron unas personas para crearla.

Por último, indago acerca de lo que  piensa que debe hacerse para celebrar los 150 años de Pereira, me mira con sus ojos claros y profundos y se queda callado por un momento, de repente dice: “a los gobiernos locales no les interesan mucho los eventos de tipo académico, además se estaba organizando e investigando qué hacer con un grupo de académicos y de historiadores pero en la Alcaldía Municipal no le dieron el interés que requería, pues están interesados más bien en eventos festivos”.