¿QUE HAY DETRÁS DE LA CULTURA DE PLANTAS MEDICINALES EN BOGOTÁ?

Desde plantas para un resfriado hasta plantas para órganos vitales, la medicina herbaria ofrece una gran variedad de propiedades para todas las necesidades del cuerpo, sin embargo ¿De dónde vienen dichos conocimientos?

Escribe / Marian Sofía Madariaga – Fotografías / Marian Sofía Madariaga

A pesar de los avances tecnológicos en materia de salud, las personas siguen haciendo uso de la medicina herbaria que se basa en plantas medicinales para aliviar sus enfermedades y, como es un fenómeno que se sostiene en medio del progreso de las grandes ciudades, vale la pena echarle un vistazo a las motivaciones de los bogotanos para seguir curándose con las plantas de la capital.

La conexión de la humanidad con las plantas medicinales no es algo nuevo; tras años de lucha contra enfermedades, el hombre encontró en las plantas miles de usos, entre ellos, los curativos. En Colombia, así como la música y la gastronomía, el uso de plantas medicinales es un aspecto con el que la mayoría de personas concuerdan y se identifican.  Según datos de la secretaría general, Bogotá cuenta con 20 plazas de mercado, una en cada localidad y 44 en total entre públicas y 11 privadas, que son manejadas y administradas por el instituto para la economía solidaria IPES. Allí reside una gran herencia tradicional a partir de los vendedores e incontables personas que buscan en las plantas posibilidades para sanarse.

Plaza distrital de mercado del 7 de agosto, Bogotá – Fot. Sofía
Madariaga

Lo anterior no es de extrañarse, pues Bogotá cuenta con plantas que son todo un tesoro ancestral y que tienen el poder de preservar la salud de quienes se benefician de ellas. Y a pesar de que en la ciudad empleamos solo las más comunes, según datos del Jardín Botánico, de las 6.000 plantas con las que cuenta Colombia, tan sólo en Bogotá hay 46 plantas medicinales reconocidas por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA).

Los maestros de las plantas

Jacobo Rojas trabaja en la plaza distrital Las Ferias

Aunque la riqueza natural de nuestro territorio es inimaginable, la mayoría de los vendedores se limitan a comercializar las plantas que se les solicitan, así que curiosamente son pocos los entendidos en plantas medicinales y sus propiedades. Un ejemplo de ello está en un lugar como la Plaza de mercado de Las Ferias, en donde, de los 14 vendedores de plantas medicinales, tan sólo 4 han especializado sus conocimientos sobre la medicina herbaria. Uno de ellos es el señor Jacobo Rojas, quien ha estado en el negocio por 50 años y cada dos años actualiza sus estudios sobre el tema. A su pequeño local llegan cientos de personas buscando soluciones para sus malestares que van desde problemas en los riñones, en los tendones, y la artritis, hasta problemas del corazón y la sangre. Y no es para menos, pues allí alberga al menos 350 hierbas diferentes, entre las que destacan no sólo plantas nativas, sino que también maneja hierbas provenientes desde la India, Brasil, Perú e incluso Kazajistán. Don Jacobo reconoce que, si bien nuestro territorio tiene gran variedad de hierbas, otros países cultivan alternativas muy beneficiosas con las que no cuenta nuestro país; por ejemplo, la India ofrece la Cassia, una hierba que ayuda al estreñimiento, o la Chancapiedra, una hierba peruana que reduce los cálculos y el boldo, una hierba chilena cuya función es limpiar el hígado.

Aun así, otros países se benefician de las hierbas colombianas, así que algunos vendedores como don Jacobo intercambian hierbas nativas con otros países y las distribuyen para suplir las necesidades médicas de las personas.

Para él, los usos tradicionales de las plantas son muy valiosos, de hecho, opina que “El sistema médico en Colombia no hace sino formular droga genérica y la juventud cree más en la genérica que en las plantas, pero las personas antiguas confían más en las hierbas, las plantas y remedios naturales que en las drogas porque la planta es más curativa que la droga.” Aunque le gustaría formalizar sus conocimientos, para ello tendría que estudiar en la Universidad Inca en Perú, pues a pesar de la riqueza natural y cultural en cuanto a plantas medicinales que tiene el país, en Colombia no es posible especializarse en medicina herbaria.

los La hija de doña Myriam le colabora en la plaza distrital de mercado ‘Las Ferias’ – Sofía Madariaga

Por su parte, doña Myriam, otra vendedora, ha estado por más de 53 años en el negocio al que las personas llegan buscando hierbas aromáticas, hierbas para hacer jarabes, infusiones, Saunas y claramente, para usos medicinales. Según sus palabras, “Esa fue la herencia que nos dejó mis padres para aprender y así mismo ayudar a los clientes. También una les enseña a sus hijos, es como una cadena”, lo que resalta la tradición colombiana que existe desde hace muchos años de transmitir conocimientos respecto a remedios naturales a los descendientes. Reconoce también que, aunque los medicamentos químicos cumplen su función, en su paso deterioran otros órganos vitales, cosa que las plantas medicinales no hacen. Al respecto, ella menciona: “Las plantas medicinales son mucho mejores que las pastillas, porque mientras que las pastillas a uno le van quitando otras cosas y va deteriorando otras partes, lo natural no perjudica nada, antes le va a aliviar, le va a ayudar y va a ser mucho mejor que cualquier medicamento”.

¿Qué opinan los clientes?

La cultura de la medicina herbaria parece estar muy inculcada en la mayoría de los bogotanos, pues constantemente recurren a las plantas medicinales para curar sus malestares. Por ejemplo, una clienta menciona que confía más en la medicina herbaria: “Mi mamá consume muchos tés y cosas de plantas naturales. Yo creería que las plantas son mejores que los medicamentos porque a veces los medicamentos le hacen más daño a uno”, dice.

Yolanda, otra clienta, se encontraba “comprando jengibre pues dicen que es muy bueno para la gripa” según sus palabras. Aun así, aseguró: “No acostumbro mucho a comprar plantas medicinales, pero cuando me dicen, lo hago, y pues los medicamentos son buenos, pero a veces no sirven, como todo.” Así que no todas las personas tienen por costumbre hacer uso de las plantas medicinales, sin embargo, suelen tener en cuenta las recomendaciones de las personas que las rodean.

¿Y qué hay de la química medicinal?

La ciencia contemporánea ha reconocido los atributos curativos de las plantas en el cuerpo humano y han incluido en la farmacoterapia moderna una amplia gama de propiedades de origen vegetal. En relación con ello, la farmacóloga Sonia Bohórquez menciona que “Hay muchos medicamentos derivados de las plantas, obviamente son modificados de formas diferentes y se les agregan excipientes” para optimizar sus propiedades curativas y beneficios terapéuticos.

Sin embargo, a pesar de la percepción generalizada de las plantas como medicina inocua, opina que los medicamentos químicos son más confiables, por su función de curar enfermedades se ven estrictamente reguladas por las entidades competentes. Al respecto menciona: “Los medicamentos están patentados, registrados y regulados por medio del INVIMA entonces hay una seguridad para el paciente de que ese medicamento que se está tomando va a ayudarle en su patología, pues el medicamento está obligado a cumplir con su función; en cambio, aunque las plantas son buenas y es lo que antes usábamos, obviamente está el riesgo de que puedan o no funcionar”. De hecho, aunque no lo parezca, existen plantas medicinales que están contraindicadas en niños, en embarazadas, en lactantes o en personas mayores.

Respecto a lo que muchos opinan en cuanto a cómo los medicamentos perjudican aún más la salud, ella menciona que “Eso depende de la frecuencia con la que se utilice el medicamento, su uso racional. Entonces si uno consume frecuentemente de manera exagerada un medicamento, lógicamente va a afectar el órgano con el que se elimina; el riñón y el hígado se van a ver afectados”. Por lo tanto, debido a que los expertos son conscientes de su deber con el bienestar de las personas, perciben el uso de plantas medicinales para el tratamiento de enfermedades con cierto escepticismo, aunque no niegan los beneficios de las mismas.

De modo que las opiniones respecto a la medicina herbaria varían, pero vale destacar que los bogotanos en su mayoría son conscientes de la riqueza natural con la que cuentan, y sin duda, la aprovechan para algo tan importante como la salud. Aunque no se suele reconocer, los expertos en el tema de la medicina herbaria son tan valiosos y necesarios como los mismos doctores, pues son capaces de transmitir sus conocimientos desde la tierra hasta los hogares de las personas para ayudarlas a aliviar sus dolencias y sin duda esos son los conocimientos que deben transmitirse de generación en generación, pues mantienen viva la memoria tradicional de las costumbres de nuestros ancestros.

Cabe resaltar también que, para potenciar el conocimiento y uso de especies nativas, es indispensable generar y adoptar tecnología para el cultivo, recolección y regulación de plantas medicinales que permita obtener la calidad requerida por el mercado, apoyando la fuente de ingresos de quienes dedican su vida a proveer soluciones naturales a problemas biológicos del día a día de los bogotanos.