Los colombianos han sido reconocidos en el mundo por un pasado violento que aún no desaparece…

 

Por / Valentina Pineda

Colombia es uno de los países más fragmentados de América Latina: geográfica, política, racial y culturalmente; sin embargo, existe un triunfo que une a los colombianos y que se conmemora cada año: el orgullo por la tierra que ha sufrido humillaciones e injusticias desde tiempos coloniales, que hacen que cada 20 de julio o 7 de agosto, muchos abracen y lleven con orgullo los tres colores que representan la libertad colombiana.

Aunque para muchos colombianos el personaje más representativo del grito de independencia es Simón Bolívar, para otros lo realmente significativo es el escenario social y cultural dentro del cual se dio el inicio de la rebelión que daría paso al grito de independencia.

Quisimos hablar con un académico de origen español para conocer la visión del otro lado de la historia. ¿Qué se ganó?, ¿qué se perdió?, fueron las incógnitas que dieron rienda suelta a la conversación con Javier López Barrios, doctor en latín e historia del arte y de la cultura en el Instituto de la Inmaculada en Málaga-España, profesor del programa de cooperación Intercampus de la universidad de Murcia e integrante de la Asociación Panamericana de Instituciones de Crédito Educativo(APICE)

 

¿Qué es lo primero que se le viene a la mente cuando le nombran la cultura colombiana?

 

Los colombianos han sido reconocidos en el mundo por un pasado violento que aún no desaparece, por ello hablar de Colombia, entre otras cosas, es hablar de una lucha constante que ha desarrollado la capacidad de sobrevivir, adaptarse y crecer, independiente de los problemas sociales y económicos en el pueblo colombiano.

 

He leído que ha viajado mucho, que ha dictado seminarios en New York, Buenos Aires, Salvador, París e Italia, ello indiscutiblemente lo ha llevado a tener un panorama cultural muy amplio, y a su vez la oportunidad de contrastar unas ideologías de otras, pero, ¿cómo fue el acercamiento a la cultura colombiana?

 

Yo empecé a conocer a la sociedad colombiana a raíz del ruido que hacían los medios sobre los conflictos internos que se vivían allí. Fue cuando en los años 70, con destino a Argentina a dictar un seminario sobre Historia del Siglo de Oro, me adentré a entender la historia colombiana, un poco con los mismos libros de historia y otro tanto con la misma literatura que a veces, o casi siempre, es el mejor referente. Entendí que para llegar a comprender la sociedad colombiana, sus costumbres, su dialecto, sus sentimientos y sus reacciones, hay que ir hasta las raíces, entender por qué se tuvieron que llegar a ciertas determinaciones, cómo, por ejemplo, algo que me parece lamentable, como que el proyecto de la Gran Colombia no se llevara a cabo, es decir, la unión de lo que conocemos hoy cómo Ecuador, Colombia y Venezuela, que nunca se dio fue una de las grandes pérdidas latinas, ello fue negarle la oportunidad a un territorio lleno de recursos de ser una máquina política organizada e independiente de las grandes potencias de entonces.

 

¿Cree que la independencia colombiana logró autonomía ideológica e identidad?

 

Una vez lo leí en el libro España y la independencia de Colombia, 1810-1825, que menciona que Colombia ganó independencia liberándose del yugo español es apresurado, la independencia colombiana fue apenas el principio de un periodo determinante para la construcción ideológica del país y fue a partir de ese momento que se empezó a dibujar una imagen de lo que conocemos hoy como colombiano, y ese primer boceto que se inició con la rebelión aún no se termina. A los colombianos les falta mucho para alcanzar la independencia, pero ahí van poco a poco, construyendo desde lo que realmente les pertenece, sus orígenes, la tierra, la mano de obra local, que debe seguir fortaleciéndose internamente, para enfrentar el resto del mundo y así ser un pueblo competitivo y autosuficiente.

 

Si pudiera señalar un héroe, un culpable y una víctima del suceso de la independencia, ¿a quién le corresponde cada papel?

 

Más que recordar el 7 de agosto como un hecho heroico del libertador Simón Bolívar y conmemorar su gesta, la independencia colombiana debe significar un reconocimiento social y colectivo. Yo diría que no hay antagónicos, ni héroes, mucho menos hay que atribuirle a un personaje la hazaña. El imperio perdió esta colonia, no solo a raíz de los intereses de los nativos por tener el poder político del territorio —como se ha venido contando la historia—, sino también dilucidando las falencias de un imperio en decadencia que mostró la falta de unidad administrativa, cuyo resultado fue la pérdida de territorio para unos y ganancia de poder para otros.

 

Dejando un poco de lado la parte académica y su conocimiento sobre la historia colombiana, y más en condición de ciudadano español, ¿cómo es comúnmente vista la historia de la independencia colombiana en España?

 

A decir verdad, el tema no es de relevancia en una conversación con la que se suele topar en un café un domingo en la mañana, no llega a ser tema de debate; sin embargo, los españoles, por lo menos los de mi generación, reconocemos muchas luchas coloniales, de las cuales España perdió poder décadas atrás. El tema del florero resulta ingenioso, y de cierta manera heroico; no obstante, para muchos que conocen un poco del tema político latino fue una victoria inútil.

 

¿Por qué inútil?

 

El hecho no consiguió ponerle fin al colonialismo. En Sudamérica ocurrió que la independencia cedió el poder, convirtió a los países en colonias de sus propias élites, y dio pie para conflictos territoriales entre compatriotas. Es común encontrar esa posición de creer que fue inútil, precisamente porque la mayoría de las personas conocen sucesos puntuales de la historia, y no comprenden el contexto. Yo no afirmo que haya sido inútil; sin embargo, la Nueva Granada con su independencia fracasó como fracasó la unión de América Central, o como México, que se disolvió al entregar la mayor parte de su territorio a los Estados Unidos o como Venezuela, Perú, Ecuador y Colombia que pudieron ser una, pero resultaron fragmentadas, lo cual dio como resultado estados más pequeños, más débiles y más enemistados entre sí.

 

Si bien para algunos que tienen una ligera idea de la historia colombiana, la Independencia fue ‘una victoria inútil’, para usted, ¿qué se logró en el contexto colombiano?

 

Los logros de la cultura colombiana, al igual que la de cualquier otro pueblo, son aquellos que se han ido fraguando en el mutuo intercambio étnico, y no me refiero a “razas” –pues hay una y única raza: la humana–. Además, de todo intercambio de conocimientos científicos y de humanidades, partimos de que todo ser humano siempre es el mismo, pero no siempre lo mismo. Ortega y Gasset diría: Yo soy yo y mis circunstancias.

El término cultura contiene al menos cuatro acepciones: enfoque dinámico, descripción estática, enfoque psicodinámico y la acepción corriente (conjunto de productos y al mismo tiempo productores de cultivos dinámicos-próxicos de los seres humanos). Distintos de civilización, que muchos confunden con cultura. En ese orden, la civilización sería la forma concreta de cómo todos esos elementos culturales toman cuerpo real en un momento dado dentro de la vida de un pueblo.

Finalmente, puedo afirmar que la independencia, en general, de la región surge con base en la ocupación de Napoleón en España. Bien sabemos que hay otros muchos motivos, en especial los económicos y el afán de poder –quizás, los más importantes–, los que hacen a las independencias de los pueblos…

Sin embargo, groso modo, para un ciudadano que tenga un poco de conocimiento de lo que pasa en el mundo, aunque no suene muy bien para los patrióticos: “eso de la independencia” es una falacia, pues todos de una forma u otra estamos “dependientes” de los acontecimientos que nos circundan. El dinero y el poder, siempre someterán a los más débiles.