MARGARITA CALLE-1Los gestores locales requieren mejor formación y compromiso con la proyección de las actividades en las cuales materializan sus saberes, de tal manera que logren trascender el pragmatismo del mero “evento”, para construir memorias y afianzar el carácter de las comunidades con las cuales se involucran. 

 

Por: Margarita Calle*

Llegamos al final de un año que abrió perspectivas para el campo del arte y la cultura, a pesar de las limitaciones con las que se proyecta la promoción de este sector en el país. La conmemoración del sesquicentenario de la ciudad fue el pretexto que permitió activar la dinámica de una oferta de buen nivel, que contó con la participación de actores locales, nacionales e internacionales, mostrando el valor que aportan la diversidad y el intercambio de sensibilidades y saberes al afianzamiento de nuestras identidades. Sin embargo, por haber sido una coyuntura, es posible que esa dinámica no se mantenga en el 2014, ya que es difícil que se movilicen la mismas voluntades que participaron de la celebración.

Desde la Maestría en Estética y Creación de la Universidad Tecnológica de Pereira asumimos el reto de participar en dos proyectos del Instituto Municipal del Cultura y Fomento al Turismo, que arrojaron un balance muy positivo para el sistema de cultura local: la transformación y reapropiación de la Sala de Exposiciones Carlos Drews Castro y el acompañamiento al programa de las Convocatorias Estímulos y Apoyo a Programas Concertados. La experiencia de estos procesos fue altamente formativa para el equipo académico de la Maestría pero, como señalé atrás, no ha dejado de significar un reto, tanto a nivel intelectual, como de gestión y logística, justamente por la incipiente organización del sector artístico y cultural en nuestro medio.

Los gestores locales requieren mejor formación y compromiso con la proyección de las actividades en las cuales materializan sus saberes, de tal manera que logren trascender el pragmatismo del mero “evento”, para construir memorias y afianzar el carácter de las comunidades con las cuales se involucran. Para nadie es un secreto que en el medio han hecho carrera personas que han convertido en su “modus vivendi” los recursos que se ofertan en las convocatorias, bien a través de organizaciones que se reproducen bajo razones sociales diferentes para evadir las restricciones de las propias convocatorias, o bien abultando sus propuestas con metas e ideas novedosas, a las cuales les hacen el quite una vez obtenidos los recursos.

Ojalá que en el 2014 muchas más instituciones asuman el reto de aportar al impulso y cualificación del sector cultural y que la empresa privada contribuya con generosidad a este propósito. Sabemos que una oferta cultural permanente y de buen nivel puede contribuir a sacar a flote esta maltrecha ciudad en la que estamos viviendo.

* Directora Maestría en Estética y Creación, UTP.