La moda rápida contamina el agua con fines comerciales al arrojar productos químicos directamente a los océanos y ríos. Además, los materiales utilizados en las prendas son muy malos para el planeta. El poliéster, por ejemplo, es el material principal en las prendas. El acrílico y el nailon también se utilizan ampliamente.
Escribe / Sara Valencia Jiménez – Ilustra / Stella Maris
A pesar de que en apariencia se le ha puesto fin, la esclavitud permanece en nuestra sociedad. Ahora de forma diferente.
El número estimado de «esclavos» en este siglo es de 38 a 46 millones en todo el mundo; es decir, hay más personas esclavizadas hoy en día que, en los 400 años de trata transatlántica, cuando había alrededor de 11 millones. Este fue un gran comercio de personas en la historia, que se dio entre África y las Américas recién descubiertas.
En el siglo XXI las personas son obligadas a trabajar por una pequeña cantidad de dinero. Algunas de las víctimas, incluso, se ven obligadas a delinquir. Esta es la tercera industria criminal más grande del mundo después del narcotráfico y la falsificación. Otras son obligadas a vivir en ciertos alojamientos; sus cuentas bancarias y documentos están siendo controlados, sus familias son amenazadas y todo ocurre en contra de su voluntad.
La «esclavitud moderna» es un término que la gente usa para ocultar algunos conceptos legales; por ejemplo, trabajo forzado, tráfico sexual, coerción física, fisiológica, abuso del proceso legal y engaño, entre otros.
La razón principal de este delito es la explotación, mayormente para reducir costos en el producto que se vende. La gente «trabaja» en estos establecimientos porque fue engañada al momento de ser contratada, o porque no había otra oportunidad laboral.
La moda rápida o fast fashion es una de las actividades económicas implicadas en la esclavitud moderna. Esta nos da la idea equivocada de que todo es desechable, de que usar la misma prenda varias veces está mal, y eso nos lleva a un consumo masivo.
El objetivo principal de esta industria es reducir el costo de producción, por lo que las telas son de baja calidad y los empleados trabajan en condiciones realmente inhumanas que violan muchos de sus derechos fundamentales.
La moda rápida tiene millones de clientes por año. Es la tercera industria que más dinero hace después de la tecnología y la industria automotriz.
Bangladesh y los países más afectados con la moda rápida
Estados Unidos y Europa representan las mayores demandas de ropa, y cada vez aumentan más. Estas demandas van a Bangladesh, haciendo trabajar a las personas por más tiempo y ganar menos dinero en condiciones inseguras, y ocasionando graves consecuencias para el medio ambiente. Los trabajadores de Bangladesh hacen un aproximado de 25 a 75 dólares mensuales, lo que equivale al 2% de las ganancias.
En estas fábricas no solo trabajan adultos, sino también niños. Una gran cantidad de los trabajadores de la industria está en Bangladesh, lo cual afecta al país económicamente ya que la gente no puede invertir en nada debido a sus salarios realmente bajos, por lo que la nación está sumida en una marcada pobreza.
Esto le da al país muy pocas oportunidades para tener éxito. Además, hay un espíritu empresarial insuficiente, instituciones débiles y escasez de recursos minerales. Debido a la mala calidad de los espacios de trabajo, ha habido varias tragedias relacionadas. Una fábrica de ropa explotó en Dhaka, la capital de Bangladesh, en 2005. El evento mató 64 personas. En 2010, hubo un incendio en el que fallecieron 26, y en 2012, 112 trabajadores murieron. Todos estos incidentes ocurrieron debido a las malas condiciones de trabajo.
Algunos de los otros países que se ven afectados por la industria de la moda rápida son «China, Vietnam, Indonesia y países asiáticos pobres los cuales representan la mayoría de los textiles fabricados para la moda rápida» (Grace Ganz, octubre de 2020).
¿Cómo afecta la moda rápida al medio ambiente?
La moda rápida es responsable de la emisión de 1715 millones de toneladas de CO2 y 79 mil millones de metros cúbicos de agua, lo que la convierte en «el segundo mayor consumidor del suministro de agua del mundo» (Morgan McFall-Johnsen, 2019).
La moda rápida contamina el agua con fines comerciales al arrojar productos químicos directamente a los océanos y ríos. Además, los materiales utilizados en las prendas son muy malos para el planeta. El poliéster, por ejemplo, es el material principal en las prendas. El acrílico y el nailon también se utilizan ampliamente.
Todos estos materiales están hechos de petróleo y plástico, los cuales contribuyen a las emisiones de combustibles fósiles (Revista Borgen, 2020). The Insider menciona que la producción de moda representa el 10% de las emisiones de carbono de la humanidad.
A pesar de que la cantidad de ropa comprada desde 2000 hasta 2014 se ha duplicado, durante años nos hemos convertido en una sociedad cada vez más consumista, siempre queremos más y más, y nunca estamos satisfechos con lo que ya tenemos.
Al comprar tanta ropa estamos provocando más producción y más desperdicio.
Las principales marcas de moda rápida
Desafortunadamente las marcas de moda rápida son las que tienen la mayor cantidad de clientes debido a su asequibilidad. Según Green Peace México, estas son algunas de las marcas de fast fashion. Zara, Pull&Bear, Bershka, H&M, Forever 21, Stradivarius… y lamentablemente la lista continúa.
Zara es una de las pioneras en moda rápida. Puede elaborar más de 20 colecciones por año, haciendo que se cree una en muy pocas semanas. Su patrimonio neto fue de 55 mil millones de dólares en 2020 (Champion Hoodie, 2021)
Cuando vas de compras a una de estas tiendas, puedes notar que algunos diseños son similares a los de diseñadores famosos. Zara, en Colombia, no es realmente barato, pero en los países europeos esta es una de las tiendas más económicas.
En mi opinión, esta industria viola numerosos derechos humanos, como tratar a los empleados sin equidad y explotarlos debido a su falta de oportunidades. Esto y las malas condiciones de trabajo violan el derecho a la libertad, debido a la represión y a las amenazas que implica esta industria en algunos casos.
Cuando los empleados son objeto de violencia y abuso en el espacio de trabajo, el principio humano vulnerado es el derecho a no ser torturados ni degradados. Y cuando son obligados a trabajar horas extras sin pago por ello, se viola su derecho a tener prestaciones sociales.
Muchos de los trabajadores de la industria de la moda rápida no tienen posibilidad de descansar ni tiempo libre, lo cual también es un derecho humano fundamental. Los derechos humanos se encuentran aquí ante su peor escenario, y los gobiernos deben tomar acciones para evitar que los abusos sigan ocurriendo.
Es triste ver lo deshonesta y violenta que puede ser esta industria con los seres humanos que requieren protección y oportunidades. Este negocio creciente podría ofrecerles la posibilidad de trabajos decentes y aun así se producirían enormes ganancias.
La mayoría de los empleados de la moda rápida no tienen la oportunidad de defenderse de estas injusticias porque, como se mencionó anteriormente, no tienen otros métodos de subsistencia y, por ejemplo, en Bangladesh, muchos de los trabajos implican las mismas condiciones, por lo que es casi imposible que ofrezcan una mejora en la calidad de vida.
Entonces, ¿a qué precio vamos a buscar la riqueza?
Fuentes
https://www.wilsoncenter.org/blog-post/monitoring-slave-labor-brazils-fast-fashion-industry
https://goodonyou.eco/what-is-fast-fashion/
https://goodonyou.eco/fast-fashion-facts/
https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2021/03/ultra-fast-fashion-is-eating-the-world/617794/
https://borgenproject.org/fast-fashion-in-bangladesh/
https://www.borgenmagazine.com/fast-fashion-causes-environmental-poverty/
https://medium.com/maverickyouth/inside-the-ugliness-of-the-fast-fashion-industry-ac40f6a24e01
https://www.minimalismmadesimple.com/home/fast-fashion-brands/
https://www.greenpeace.org/mexico/blog/9514/fast-fashion/
https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160316_economia_crimen_organizado_mj


