La problemática con los caninos que hacen parte de las llamadas razas potencialmente peligrosas, sigue aquejando a los ciudadanos. El último incidente sucedió en Cali, donde un pitbull aparentemente mató a una anciana de 89 años.

 

Este es el perro de ocho meses que habría atacado a la anciana en su cama. Foto El País

Por: Carlos A. Marín

Año a año los casos pasan desapercibidos para el Gobierno central, las redes sociales se atestan de polémicas y cientos de amantes de este tipo de animales salen a las calles abogando para que no sean sacrificados cuando atacan a las personas; sin embargo, sí hay una ley que está vigente, se trata de la Ley 746 del 2002, pero que pocos conocen o, en el peor de los casos, se niegan a cumplir.

La ley 746 del 2002, sin ser perfecta, se ajusta a la necesidad. El problema es que los ciudadanos la ignoran y las administraciones municipales no la hacen cumplir.

 

Ley

Según la Ley 746 del 2002, son considerados razas potencialmente peligrosas las siguientes: Staffordshire Terrier, American Staffordshire Terrier, Pitbull Terrier, American Pitbull Terrier, Bullmastiff, Dóberman, Dogo Argentino, Dogo Burdeos, Fila Brasileiro, Mastín Napolitano, Rottweiler, De Presa Canario, Tosa Japonés y caninos producto de cruces o híbridos de estas razas.

Además no se centra solo en estas razas, se consideran potencialmente peligrosos caninos que hayan tenido diversos episodios de agresiones a humanos u otros perros. La 746 alude a que serán considerados en esta categoría también a los perros que hayan sido adiestrados para el ataque o la defensa.

El documento legislativo es claro en mencionar que los menores de edad no pueden adquirir ninguno de estos ejemplares, menos pasearlos en lugares públicos; los centros de crianza de estas razas están prohibidos, el no uso del bozal y traílla conllevan a multas representadas en dinero o decomiso del cuadrúpedo, y lo más importante: la póliza de responsabilidad civil que deben portar quienes tengan los canes.

Como toda ley es susceptible de interpretarse, se podría pensar que la 746 es débil, en cuanto se refiere a que el animal debe ser sacrificado posterior al ataque a una persona; sin embargo, la misma hace la claridad que cuando las lesiones sean permanentes. “Si un perro potencialmente peligroso ataca a una persona infligiéndole lesiones permanentes de cualquier tipo, se procederá al decomiso y sacrificio eutanásico del animal por parte de las autoridades que las alcaldías municipales designen para tal fin”, Artículo 108-M.

 

¿Qué pasa cuando no se cumple?

Lo primero es que ocurren casos como el de la señora de Cali, quien estaba convaleciente y si posibilidad de moverse en su cama, pero que terminó siendo atacada por el ejemplar. Hasta el momento se desconocen detalles de la investigación, lo único cierto es que la víctima tenía heridas producto de las mordeduras del pitbull.

Luego, se generan debates impulsados por ciudadanos temerosos de estos caninos, y ciudadanos cuyos intereses se interpreta, es velar por el respeto y la protección de los mismos. Ambos con razones válidas sobre el papel, pero que no han llegado a tener el impacto necesario a la hora de pensar en una política animal que no solo regule a los perros de razas potencialmente peligrosas, sino situaciones más complejas del mundo animal en Colombia, su relación con el hombre, el entorno urbano, rural como habitats para esta diversas especies.

“Respecto a la Ley 746 estoy totalmente de acuerdo, a diferencia de lo que opinan muchos ‘pitbuleros’ considero que se debe hacer más estricta, así evitamos tanto vendedor de perros, y tantas personas que tienen pitbull por moda. Quien ama la raza cumplirá al pie de la letra”, se leyó en una de las páginas de Facebook, creadas para proteger a la raza pitbull en la capital antioqueña.

 

Algunos propietarios no cumplen con las normas preventivas.

Póliza de responsabilidad civil

Otro punto que genera escozor es la temida póliza que deben adquirir los propietarios para poder hacer el registro en el censo de razas potencialmente peligrosas.  Ahora reforzada en el nuevo Código de Policía.

La exigencia es desconocida por muchos e incumplida por otros y respetada por pocos: “Estamos haciendo la gestión con una aseguradora”, expresó Carolina Rodríguez, propietaria de cuatro perros Dóberman.

Carolina es de las personas que se interesan por estar al tanto de la norma; sin embargo, cree que éstas aunque pueden ayudar, afectan principalmente a los perros, pues sus dueños con tal de no pagar, los tiran a la calle. “Cualquier perro puede ser agresivo en situación de calle. El hambre, la sed, el dolor y varios sentimientos pueden hacer que se sienta amenazado”, concluyó aludiendo a que esto pone en riesgo la supervivencia del can de la calle, pues luego deben ser sacrificados.

 

Movilizaciones

Recientemente en Medellín se desarrolló una marcha en defensa de los caninos de razas potencialmente peligrosas. Los alrededores del estadio Atanasio Girardot acogieron a los mismos, la sorpresa fue que decenas de cientos de caninos que se vieron en el lugar no cumplían con las normas exigidas en dicha ley.

La movilización que dejaba el mensaje, “Mi putbull lo amo. No es un asesino”, reunió a más de 2000 caninos, cuyos dueños pudieron aprender acerca de las responsabilidades que tienen con sus mascotas y las diferentes opciones para la póliza de responsabilidad civil. Además, en un acto de celebración de la eucaristía, un sacerdote bendijo a unos cuantos.

Aunque existe una consciencia nacional sobre la necesidad de una política que ampare a los animales, no solo a los caninos, también es cierto que hay una ley. Como dicen las autoridades, el desconocimiento de la norma no exime al ciudadano de cumplirla.

En lo que va corrido del año ya son dos personas que han perdido la vida a causa del ataque de estos animales. En enero un bebé de 14 meses falleció después de ser mordido (Medellín), y en febrero una señora de 87 años murió luego de recibir diversas mordeduras por la mascota de su nieto (Cali).