Para los Nasa no existe el concepto del ‘yo’. Por eso no existe una palabra en Nasa Yuwe con ese significado, el equivalente es la palabra kwes’x que significa nuestro. Por eso y aun con la carga de ser una cultura occidentalizada, el movimiento político de esta comunidad no cae en el culto a las personas como tradicionalmente ha pasado con los movimientos de izquierda en Colombia.  La figura de Feliciano Valencia ha sido clave, pero su detención por un supuesto secuestro no ha implicado que los indígenas sigan movilizándose por la recuperación de sus tierras ancestrales, ya que han sido la estrategia para que el Consejo Regional Indígena del Cauca –CRIC- haya sobrevivido por 45 años en medio de la guerra.

Un 16 de Diciembre de 1991, luego de décadas de recuperaciones exitosas de tierras, un grupo de indígenas Nasa fueron citados en la hacienda el Nilo para negociar la propiedad,  en lugar de ello, miembros de la Policía Nacional los esperaban. Al llegar a la “negociación”, los agentes abrieron fuego y asesinaron a más de 20 indígenas, un día después, cinco mil indios llegaron para recuperarla y desde entonces no se han ido, siendo este referente para generar cambios en las estrategias del CRIC.

Llegó la década de las masacres, mientras el INCORA y el CRIC firmaban el ‘Acuerdo del Nilo’ en el que el Estado debía entregar a  las víctimas de la masacre 15.663 hectáreas. Fuerza Pública y Paramilitares gestaron nuevas matanzas en Gualandai, Santanter de Quilichao, San Rafael y el Naya (Hoy Corinto -cerca de la hacienda el Nilo-  es uno de los resguardos más consolidados de la Zona Norte y tiene un  área de 2800 hectáreas de las cuales 117 son para la protección ambiental y unas 1053 podrían producir bajo tratamientos adicionales), este resguardo alberga a la fecha, unas 2550 familias indígenas, es decir que sobre la totalidad de la tierra  cada familia tendría menos de una hectárea para trabajar, para un pueblo agrario y vinculado a la tierra. A la fecha, el resguardo solo se la ha comprado una finca de 236 hectáreas bajo las lógicas del mercado inmobiliario, es decir, lejos de las costosas tierras del valle, hacia  Puerto Asís (Putumayo).

Esa es la reparación que  el pueblo Nasa recibió. Es por eso que al interior del movimiento hay dos corrientes políticas, están quienes creen en la negociación y los que no. Estos últimos son los que desde el 2005 rompieron los alambrados de la finca la Emperatriz e iniciaron lo que para ellos se llama ´minga por la liberación de la madre tierra’.  El CRIC bajo los lemas de Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía celebró este pasado 14 de Febrero sus 45 años en la finca La Emperatriz. Cientos de indígenas llegaron al lugar a cortar caña y suplantarla por Maíz como un acto de resistencia simbólica. Cada ‘minga de liberación’ es acompañada por la guardia indígena que no dejó de recordar que el verde de la tierra y el rojo de la sangre han sido los dos elementos que le han dado cohesión y color a esta resistencia que al lado de los ‘Zapatistas’  en México y  ´el movimiento sin tierra en Brasil, representan una de las luchas étnicas más importantes del continente.

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Texto y Fotografías por Felipe Chica Jimenez

Serie fotográfica –  Cauca. Cuna de muchos litigios de tierras –