LEO TOROLos mecanismos de participación ciudadana son una muy buena herramienta para ejercer nuestros derechos como ciudadanos y además ayudar en la conformación y regulación del poder público, pero son herramientas poco utilizadas por los colombianos.

Por: Leandro Toro Valencia

Hace poco la Misión de Observación Electoral (MOE) publicó un informe sobre lo que han sido los Mecanismos de Participación Ciudadana en  nuestro país a lo largo de estos 20 años de historia que llevamos de Constitución Política, donde estos mecanismos fueron la gran innovación para el correcto ejercicio de la democracia. Aún así, con todas las buenas intenciones de propiciar herramientas para la participación ciudadana se ha llegado a la conclusión de que han sido de 20 años de fracasos.

En el libro “Mecanismos de Participación Ciudadana – 20 años de ilusiones” se hace una gran recopilación histórica de los diferentes mecanismos de participación ciudadana (Revocatoria de mandato, Iniciativa Legislativa y Normativa, Referendo, Creación de municipios y la consulta popular) y de sus aplicaciones en diferentes partes del país, así como sus resultados.

A grandes rasgos se puede afirmar que el título del libro, 20 años de ilusiones, no es desacertado, pues desde las cifras se vislumbra que los mecanismos en nuestro país poco han sido interiorizados por los ciudadanos. Por ejemplo, para el caso de las revocatorias de mandato han habido 132 iniciativas: 130 para alcaldes y dos para gobernadores, a lo largo de estos 20 años. De estas iniciativas solo 17 llegaron a etapa de votación, el reto se quedó en los trámites anteriores.

Los mecanismos de participación ciudadana son una muy buena herramienta para ejercer nuestros derechos como ciudadanos y además ayudar en la conformación y regulación del poder público, pero son herramientas poco utilizadas por los colombianos. Pero no hay que ser pesimistas, hoy en día emergen nuevas formas de participación y se visibilizan otras formas de participación alternativas que han sido marginadas por años.

El concepto de ciudadanía 2.0 involucra una participación de los ciudadanos por plataformas tecnológicas y ha movilizado miles de personas en causas que nos competen a todos, claro ejemplo de esto es la iniciativa del senador Camilo Romero de “Revoquemos el Congreso” que busca modificar la constitución para habilitar la revocatoria de mandato de los senadores, y toda la convocatoria ha sido por redes sociales.

Formas de participación juvenil como las marchas o la pintura de murales con mensajes cargados de significados y trascendencia política hoy van cogiendo más protagonismo en la escena pública y empiezan a darle validez a unas voces que han sido históricamente marginadas.

La investigación de la MOE nos pone de manifiesto un panorama algo desolador frente a los mecanismos de participación ciudadana, pero es de esperarse que las proyecciones sean buenas pues nuevas formas de participación emergen como voces válidas dentro del juego democrático, y además se espera que con la nueva Ley Estatutaria de Participación se mejore el acceso de todos los ciudadanos a esos mecanismos de participación ciudadana tradicionales que la constitución nos ha brindado.