“Las representaciones religiosas han nacido de la misma fuente que todas las demás  conquistas de la cultura: de la necesidad de defenderse contra la abrumadora prepotencia de la Naturaleza; necesidad a la que más tarde se añadió un segundo motivo: el impulso a corregir las penosas imperfecciones de la civilización”, Sigmund Freud (El malestar en la cultura).

HUGO-ANDRÉS-ARÉVALO-G-columnaPor: Hugo Andrés Arévalo González

Las creencias religiosas nos han llevado a la irresponsabilidad de no hacernos cargos de nuestra existencia terrenal y humana, y con ello, arrastramos a todos los seres vivos del planeta, a  la miseria y la crueldad de quienes contradictoriamente, logramos desarrollar la conciencia y el raciocinio.

En este caso, se trata de un festival donde se intenta “agradar” a la diosa Gadhimai, que es una caracterización de su homóloga hindú, Shakti; la barbarie se realiza cada cinco años en Nepal. El rito lo hacen los nepalíes porque creen que “esta matanza les proporcionará salud y prosperidad”, y consiste en  decapitar y apuñalar “a cerca de 500 mil animales ante la vista de menores (ver más). Las víctimas suelen ser: búfalos, cabras, corderos y palomas.

Al respecto, la podredumbre y excusa del peligroso relativismo cultural del ser humano como la matanza de delfines en Japón (o su exhibición en parques temáticos como SeaWorld), las peleas de gallos y perros en Colombia, etc., son apenas algunas de las prácticas injustificables para ilustrar mi desacuerdo sobre el festival Gadhimai y quienes respetan “las creencias o costumbres que son degradantes, y siguen como si nada, simplemente aludiendo a  la ‘identidad de los pueblos’ o a quedarme callado simplemente porque ‘es su cultura’, me parece de igual forma perverso. ¿Quién, hoy, puede estar de acuerdo con la cruel extirpación del clítoris que hacen los indígenas a sus niñas? ¡Qué persona normal puede aceptar esto!  Y sin embargo, son muchas…” (Ver columna).

Chandan Dev Chaudhury, uno de los sacerdotes del templo de Gadhimai, expresa que: “La deidad (Gadhimai) necesita sangre”.  Y agrega: “Si alguien tiene un problema, yo corto el cuello de un animal en el templo y el problema de esa persona quedará resuelto” (Leer más).

Uno pensaría que esa matanza de medio millón de criaturas es una falsedad o hasta una exageración, pero cuando se evidencia en este video la crueldad, no queda duda de que el mundo es muy pequeño para el salvajismo humano.

El 70% de quienes van a la fiesta macabra, son de la India, país vecino de Nepal. En la India se han prohibido estas celebraciones en varios estados, pero la mayoría de los que se filtran en las fronteras provienen de las localidades del mismo país, de Uttar Pradesh y Bihar y llegan a sumar hasta 5 millones de indios en Nepal (ver más).

Y como siempre: religión y economía van de la mano. Así lo demuestran las 20 rupias nepalíes (unos US$ 0,26 centavos), que deben pagar los espectadores para presenciar el acto. Al final, La “carne, huesos y entrañas de los animales son vendidos a empresas procesadoras de alimentos en Nepal y la India” (informe completo).

Finalmente, resulta curioso que sobre el festival Gadhimai no haya mucha presencia en los grandes medios. La mayoría de textos corresponde a reflexiones sobre pocas personas que han leído algunas cosas o que han presenciado directamente el acto; o pertenecen a algunas organizaciones activistas. De las fuentes de los grandes medios, sólo aparecen reportes de la BBC y de Huffington Post. Resulta curioso también ver cómo se arma la agenda pública de medios que literalmente, se copian contenidos, y que hasta ahora, no lo hayan hecho siquiera con este tipo de información; añadiendo también que lo que más se vende en el mundo son noticias sensacionalistas y el morbo de la crueldad.

Como respuesta para detener la milenaria práctica, la organización Igualdad Animal, ha presionado de tal manera, que se ha logrado evitar el transporte de estos animales desde la India hasta Nepal. Y Añade el cofundador de la organización: “El festival va a seguir, pero esto es un gran paso” (ver). Y por ello, invita a la comunidad del planeta tierra, a firmar la petición de que sean prohibidas estas celebraciones.