William RestrepoYa no es como antes, ahora existen veedores ciudadanos, Comités Cívicos que le harán seguimiento a la gestión gubernamental en Risaralda. Tenemos Unidades investigativas suficientes para descubrir, exponer y denunciar a los corruptos que quieran seguir el ejemplo del cartel de los mismos, e intenten continuar robando la riqueza de nuestro departamento.

 

Por: William Restrepo

Pasaron las elecciones, y una semana de jolgorio, cremas para las quemaduras, y ahora sí comienza el baile. Ya vemos las primeras indicaciones de que no va a ser como lo gritaron durante la campaña. El secretario de Hacienda de Pereira, el gestor del cobro de la valorización, a quien Soto le ordenó utilizar esos recursos en la campaña de Israel Londoño, se les va a quedar. Octavio Carmona, ex convicto, y ficha de Carlos E. Botero, está exigiendo secretarías en la ciudad, y en el departamento. Irma Noreña, que le vendió al alcalde electo 120 mil firmas que se le robaron, según ella de sus oficinas, está reclamando Aguas y Aguas. Otro que cambió firmas con Gallo, el ex rector de la UTP, ya pasó factura y busca un puesto nacional, o ser el zar de la educación en Pereira.
Todos están entregando nombres de amigos, familiares y petardos políticos, para que sean tenidos en cuenta por los recién elegidos. Mientras tanto, los contratistas hacen filas frente a los entes descentralizados. En la Carder, el director reelecto, Juan Manuel Álvarez que tiene cuatro demandas penales, solo reconoce a dos contratistas, y dice que son de ORO.
Al mismo tiempo, los Comités Cívicos de Pereira y Dosquebradas, exigimos a los alcaldes y al gobernador electos, nombrar a sus asistentes por méritos, y no por imposiciones de los políticos corruptos. Si no lo hacen sus gestiones están desde antes de comenzar, destinadas al fracaso. Ya no es como antes, ahora existen veedores ciudadanos, Comités Cívicos que le harán seguimiento a la gestión gubernamental en Risaralda. Tenemos Unidades investigativas suficientes para descubrir, exponer y denunciar a los corruptos que quieran seguir el ejemplo del cartel de los mismos, e intenten seguir robando la riqueza de nuestro departamento. Los mencionaremos con nombres propios. Y los llevaremos ante los tribunales, no importa que sean protegidos por un ex presidente, o por un capataz como el senador Soto.
El nuevo alcalde de Pereira enfrenta la valorización, la cual rechazó cuando era concejal y deberá utilizar su capacidad y talante, para decirle que no al senador Sammy Merheg, veterano abusador de los recursos públicos. La APP del aeropuerto será el otro reto de Gallo. Ya las comisiones se las llevaron sus antecesores, y esa figura no es saludable para nuestro aeropuerto. En Infipereira, si dejaron algo, debe haber los recursos suficientes para modernizar el aeródromo sin ser entregado en concesión a desconocidos.
Al pobre de Sigifredo Salazar, gobernador electo, le tocará recoger las migajas que Botero dejará. Recomponer las mentiras del gobernador saliente sobre la lucha contra el abuso de estupefacientes. Tendrá que enderezar la historia de que en el departamento no hay guerrilla y desbaratar varios programas que el gobernador Botero montó, solo para beneficiar a sus amigos y hacer crecer su fortuna personal. Lo más importante, si así lo quisiera el gobernador electo, es espantar a los paras de la gobernación, que con Botero tuvieron audiencia permanente, inclusive con los abogados de Macaco que entraban y salían, sin estorbos de ninguna clase.
Los que sí la tendrán bien complicada son los concejales de Pereira. Carlos Alfredo Crosthwaite es el nuevo compañero con la votación más alta del Concejo de Pereira. Crosthwaite, que ha sido el verdugo de los corruptos, impedirá que los que quedaron se sigan robando a Pereira, y los nuevos traten de responderle a sus jefes políticos, o dueños como los llaman, y no a la ciudadanía que los eligió. En el Concejo la tendrán “a cuadritos” con Crosthwaite “soplándoles en la nuca”. Este concejal fue el mejor candidato de las elecciones pasadas, y en el que se cifran las esperanzas de devolverle la moral, la honestidad, y el respeto al servicio público.
La ciudadanía está alerta en Pereira y en Dosquebradas, donde le exigimos al alcalde electo, Fernando Muñoz, que el nuevo gerente de Serviciudad sea por méritos, y no por escogencia del senador Merheg, si quiere que se salve ese organismo que debe prestar un servicio público a todos los dosquebradenses, y deje de ser la caja menor de Merheg. Esta es mi opinión, ¿cuál es la suya? Yo soy William Restrepo. Buenos días y muchas gracias.

*Este es el espacio del Movimiento Cívico contra la corrupción en Risaralda.