La exigencia continua que han generado las audiencias a periodistas deportivos se mantiene, se pide a gritos investigación, oportunismo e imparcialidad en un contexto donde se deplora la imagen de los deportistas.

 

carlos marinPor: Carlos A. Marín

Me llamó la atención la respuesta de algunos hinchas de América de Cali quienes a través de twitter argumentaron que un ser humano obligatoriamente debe tener autoestima, y que quien utiliza el color de piel para ofender al otro, no está cometiendo un gesto de discriminación.

Todo ocurrió debido a la manifestación de Peter Domínguez, actual volante del equipo Unión Magdalena, onceno que milita en la segunda división del Fútbol Profesional Colombiano, ante un supuesto acto de desprecio por parte de Aníbal Hernández, jugador uruguayo del América de Cali; esto ocurrió el pasado lunes en el compromiso por la fecha 15 del Torneo de Ascenso, duelo que se disputó en el estadio Pascual Guerrero, dejando como vencedor al equipo valluno 1-0.

twitter 1 twitter 2 twitter 3 twitter 5Las palabras que fueron plasmadas en el perfil de Facebook del jugador fueron las siguientes: “hace tiempo no vivía una situación de racismo, pero vivirla en tu propio país y de un ser humano”, llamaron la atención de colegas y seguidores, por lo que se instó por medio de Twitter a la Dimayor a tomar cartas en el asunto.

La reacción de los seguidores escarlatas no se hizo esperar, contragolpearon al periodista que trinó como si se tratara de un ataque al jugador Hernández, cuando lo que se habló fue de una denuncia, quien tiene la responsabilidad de determinar si ocurrió o no, y si hay lugar a sanciones, es la Dimayor.

Es entonces cuando me surge la reflexión acerca de lo saboteados que salimos los periodistas al ser descalificados por registrar noticias, no por producirlas. La queja constante desde diversos frentes, tanto en el académico como en el práctico, es acerca de la ausencia de rigor e investigación en las publicaciones de los comunicadores sociales dedicados al deporte.

Existe un sinsabor con la exigencia de quienes desconocen el propósito de informar, quizá son los mismos que se conforman con las noticias simplonas sobre James Rodríguez y su último coche, el embarazo de Shakira y el falso romance de Piqué con Zlatan.

Aun así, lo que más perplejo me dejó fue la justificación de la supuesta discriminación ante el hecho de que el jugador debió quedarse callado, y sentirse orgulloso por ser negro. Cualquiera que sea la persona y su condición física, merece respeto, no importa el escenario en el que se encuentre, la validez en la aceptación del otro es necesaria.

No hubo reproches a Juan Guillermo Cuadrado cuando se supo de supuestos gestos de racismo en Italia y se le concedió el mayor apoyo posible.

Se buscó la voz del jugador acusado, él mismo respondió a la denuncia hecha por su colega, aludiendo a que fue una situación fortuita de un partido: “¿De qué me acusan?, ¿de discutir con un rival?, en ningún momento ofendí al jugador, al contrario en una disputa le dije que no se tirara y me respondió con insultos”, expresó Hernández.

El extranjero además de afirmar que sus mejores amigos son ‘negros’ invitó a Domínguez a ser más participativo en la cancha y no buscar protagonismo fuera de la misma. “Que se dedique a jugar fútbol y hablar menos, que así le va mejor“, puntualizó.

La respuesta del jugador, un tanto malhumorado, dejó ver que la realidad en el terreno de juego es cruenta y que por fuera lo que se pide del periodismo es solo una bocanada de aire que se hace a cuenta del irrespeto y la escasa información que se tiene del oficio.

Finalmente, insto a la Dimayor a una investigación pertinente en el caso, y a trabajar más en contra de este tipo de situaciones, que no pueden quedar en la mera especulación y simples publicaciones en redes sociales.