Luego cabe preguntarle a él y a la UTP, que en documento legal dirigido a la universidad omitió dar respuesta: ¿cómo logró el señor Castillo Gallón hacer maestría sin cumplir el lleno de los requisitos? Esta bifurcación en el tema bien debería investigarse.

 

Por: Duberney Galvis

Medidas paulatinas están carcomiendo a la empresa Aguas y Aguas de Pereira, la última “joya de la corona” que resta por entregar en su totalidad a los privados. La represa de aguas sucias sigue aumentando cada cuatro años con los diversos cambios de alcalde. Mientras aguas abajo las implicaciones para la ciudad y los usuarios son cuantiosas.

Ya es conocido el denominado cartel de demandas y conciliaciones que ha dejado pérdidas millonarias en la empresa. No obstante, lo que ha permitido evidenciar con más precisión la dirección por la que se mueven turbios torrentes en la empresa son dos medidas tomadas bajo la actual administración municipal. No obstante que Aguas y Aguas quedara fracturada tras el huracán Irma Noreña, aún latente, las medidas actuales afinan su sacrificio en favor de terceros.

El hilo para guiarse señala que desde 2016 el alcalde Juan Pablo Gallo, quien preside la junta directiva de la empresa, modificó los requisitos de estudio y experiencia para los cargos directivos y ejecutivos en la empresa.

Para el caso del gerente, modificó el requisito clave en la experiencia en servicios públicos, y el requerimiento de título de ingeniería. Amplió a carreras de administración, economía, derecho, finanzas o aquellas en relación con el objeto principal de la empresa. Y añade títulos de maestría en las áreas relacionadas con el objeto de la empresa, o posgrado afín con el título profesional requerido. Y ser ejecutivo con diez años de experiencia, de los cuales cuatro en administración de empresas o entidades públicas o privadas de diversa naturaleza.

Una amplia reforma que encajó al dedillo con el perfil del penúltimo exgerente, el abogado Francisco Valencia, cuota del senador Samy Merheg Marún en la administración Gallo. Suerte que también vendría sobre el administrador de empresas, Ricardo Alfonso Castillo Gallón, hoy exgerente de Aguas y Aguas.

Este último gerenció como administrador de la Florida Internacional University y magister en Administración del Desarrollo Humano Organizacional de la Tecnológica de Pereira. Y con experiencia –entre las ocultas de su hoja de vida- en Crisalltex (Gino Passcalli), de propiedad de su familia y que cuenta con historia contractual por suministros de dotación laboral en diversas administraciones de Pereira, incluida la actual.

La maestría que incluyó el exgerente, y que en efecto cursó entre los años 2007 y 2017, arrastra el mismo lío de su pregrado, carece de convalidación del título, como lo certificó el Ministerio de Educación Nacional.

Lo extraño es que la Universidad Tecnológica certifica que, entre los requisitos para programas de posgrados a aspirantes con títulos extranjeros se requiere “poseer título profesional debidamente convalidado”.

Luego cabe preguntarle a él y a la UTP, que en documento legal dirigido a la universidad omitió dar respuesta: ¿cómo logró el señor Castillo Gallón hacer maestría sin cumplir el lleno de los requisitos? Esta bifurcación en el tema bien debería investigarse.

En este orden de ideas el exgerente se fue como llegó, ocultando los verdaderos motivos de su renuncia, ni siquiera se fue por pudor. Renunció porque, como está dicho, en la práctica era un bachiller del Calasanz para ejercer el cargo en el que estuvo tres meses.

Y no poco deben investigar las autoridades para que el asunto vaya más allá de las tertulias en el club del comercio, y esclarezcan la posible violación de la ley de todas las partes en este caso.

Las aguas se agitan más, al detallar lo que sí pudo salvar el señor Castillo tras su renuncia: responder la solicitud que hicimos ante la superintendencia y que ésta les trasladó en primera instancia; no solo sobre su hoja de vida, sino para conocer concepto sobre el porqué transformaron Aguas y Aguas de Sociedad Anónima (S.A.) a Sociedad por Acciones Simplificadas (S.A.S.).

Cambio recordado porque lo ejecutaron de manera extraordinaria en época decembrina en el 2017 y vía whatsapp (Acta Nº 47 de la Asamblea General de accionistas) y que abrió la puerta al lince empresarial Alberto Ríos Velilla.

Subyace en este detalle el modo como el exgerente Francisco Valencia, hoy precandidato de la casa Merheg a la gobernación de Risaralda, al igual que el resto de la junta directiva de Aguas y Aguas, torcieron el cuello a lo estipulado por la Ley 142 de 1994 en cuestión del régimen de los servicios públicos domiciliarios y la naturaleza estipulada para las constituidas E.S.P.

He ahí el verdadero meollo del asunto contra los usuarios y la ciudad. Y vendrá en la segunda entrega, una vez surtidas las primeras etapas ante la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.