Severo GalloLas verdaderas cosas no se solucionan por medio de protestas sino con bases firmes y económicas en mesas de diálogos que se propongan. No nos podemos dejar quebrantar por un puñado de personas que quieren cambiar las cosas para su propio beneficio.

Por: Reverendo Gallo

Durante el transcurso de esta semana, los medios nacionales no han hablado más que de otra cosa que no sea la crisis en el Catatumbo. Desde la televisión hasta los periódicos, todos quieren saber qué pasa en ese sitio recóndito donde hasta hace unos meses y valga decirlo, muchos no sabían ni dónde quedaba.

Es que creemos que al ser sensibles y solidarios con los campesinos el problema ya está solucionado y no, no es así. La cosa va mucho más allá de las portadas, que generan adeptos y simpatizantes que apoyan este paro desde sus casas. No se puede creer que exista gente que apoye el paro y crea que con publicar en redes, coros y mensajes a favor de la lucha de estos “campesinos” (en su protesta pacífica ha habido heridos y muertos), estén haciendo bien al país que no tiene memoria. Pues no, no lo están.

Resulta cómico observar cómo ha cambiado el panorama a lo largo del transcurso de esta semana. La visita de un empresario español al país dio de que hablar para los detractores del gabinete presidencial, pero si bien no es de generar simpatía, las reacciones hechas por el Presidente, tampoco lo son para atacarlo sin piedad como se ha venido haciéndolo.

Los campesinos exigen la visita del Presidente a la zona de conflicto, pero en qué cabeza cabe que un Presidente de todo un país, cumpla las peticiones de todos los grupos que exigen su visita. Si fuera así, apague y vámonos. Este país tiene problemas en todos los sectores habidos y por haber, pero el asunto está en que nos hemos vuelto endebles frente a las presiones de grupos. Las verdaderas cosas no se solucionan por medio de protestas sino con bases firmes y económicas en mesas de diálogos que se propongan. No nos podemos dejar quebrantar por un puñado de personas quieren cambiar las cosas para su propio beneficio.

Cada día el orden público cae estrepitosamente porque las fuerzas armadas ya no tienen esa verraquera que poseían cuatro años atrás. Santos no ha hecho bien al dejarse amangualar por los campesinos. Se ha perdido la política firme que venían llevando los gobiernos anteriores frente a problemas de la realidad colombiana.

Para todos aquellos y aquellas que desde su casa apoyan la protesta, deben todavía recordar que el país perdió una porción territorial de agua continental frente a un país pequeño pero con ambición, cosa que este ya no tiene. Por aquellos días protestaron y todo eso para muchos ya es cosa del pasado como también lo será el conflicto en el Catatumbo.

Nota: Para todos aquellos que no lo vieron, recomendada la portada de la revista SEMANA en la edición N. 1627. ¿Esos son los campesinos pacíficos?