En ese trasegar, después de una lucha dura y obstinada, Mario logró abrir y crear puertas innovadoras para el análisis crítico del hacer artístico latinoamericano, convirtiéndose en uno de los académicos e investigadores más respetados en el país sobre los temas de la cultura y el arte.

 

MARTÍN RODAS IZQ

Por: Martín Rodas*

Acaba de ser publicado, en una hermosa edición, a cargo de la Universidad del Cauca, el libro “Ojo de jíbaro. Conocimiento desde el tercer espacio visual. Prácticas estéticas contemporáneas en el Eje Cafetero colombiano” del escritor manizaleño Mario Armando Valencia**.

En la reseña del libro se dice:

“La investigación denominada ‘Ojo de jíbaro: Conocimiento desde el tercer espacio visual, el escenario del Eje Cafetero colombiano’constituye una investigación estructurada y desplegada en tres capítulos y en aproximadamente cuatrocientas páginas cuyo tema central gira en torno a las dinámicas de conocimiento desplegadas en el campo de los saberes y prácticas visuales consideradas en relación con las artes plásticas del Eje cafetero colombiano, durante los últimos veinte años.

Desde un enfoque intercultural crítico, en diálogo con diversos pensamientos del sur global, la investigación expone y desarrolla en el primer capítulo las formas de codificación visual que han dado origen a las dinámicas de control de la mirada, desplegadas en el campo de las prácticas realizadas desde y para la sensibilidad visual, operantes en este campo en dicha región de Colombia. Tal análisis se refiere a las instituciones, a los procesos, a los y las artistas y a los regímenes de producción de saberes-haceres que han moldeado la sensibilidad visual de la región y especialmente la configuración trascendental de sus modos de mirar en tres componentes: una mirada pura, una mirada sucia y una mirada limpia.

El segundo capítulo (también estructurado con base en una triada) trata sobre los modos de saber/hacer histórica y profundamente articulados a estos tres tipos de mirada a los que alude el capítulo primero, y cuyos desarrollos corresponden, a su vez, a tres tipos de modelos, formas y modos de producción (espacios de conocimiento visual) en el campo de las dinámicas visuales-plásticas de la región: el modelo de la caja negra, el modelo de la caja de cristal y el modelo abierto crítico.

Para este último componente de la segunda triada, la investigación presenta diversas unidades de análisis y nociones nuevas para fundamentar y pensar ese tercer espacio como ruta de afirmación gnoseológica en este terreno. En el tercer capítulo y en relación deliberada y directa con la estructura tripartita de la investigación se desarrolla una propuesta de producción de saberes y conocimientos desde un tercer espacio, situado en una exterioridad relativa y en tensión con los modos de concepción del conocimiento y las prácticas visuales tanto desde la modernidad como desde la postmodernidad, desde una articulación sólida con algunas de las más importantes propuestas de pensamiento crítico latinoamericano.

Sobre la base de un extenso y prolongado contacto directo con los actores y prácticas de esta zona y desde la autoconciencia de la pertenencia a este lugar de Colombia, además de la revisión de archivos, de los diálogos interindividuales, la investigación se apoya en la hermenéutica analógica, el diálogo de saberes, y en general en el pensamiento indirecto para procesar y posteriormente presentar los resultados, por lo cual, la presencia de metáforas, imágenes y símbolos es constante y recurrente a lo largo del trabajo.

Finalmente, la investigación presenta las conclusiones buscando abrir aún más el campo de reflexión y de construcción de conocimiento desde y para la sensibilidad visual, sobre todo pretendiendo apuntalar y fortalecer horizontes futuros, articulados a dinámicas, procesos y movimientos interculturalizadores de estos saberes y de estas prácticas”.

A Mario Armando me unen lazos de amistad vieja y fructífera desde épocas estudiantiles universitarias pletóricas de experiencias más que académicas, vitales, como vital ha sido su existencia. A los dos nos unen recorridos similares en barrios viejos y tradicionales de Manizales. Él en El Carmen y yo en San Joaquín u “Hoyo Frío”, desde donde nuestras andanzas callejeras se convirtieron en la guía que posteriormente ha nutrido la producción literaria de ambos. Las baladas de los bares “Sorrento” y “Parnaso” y la melodía en “Los Faroles” o “La Bahía” señalaron los rumbos que permitirían abrirnos a otros saberes y sentires en lo local y lo global.

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Valencia, M. A. (2014). Ojo de jíbaro. Conocimiento desde el tercer espacio visual. Prácticas estéticas contemporáneas en el Eje Cafetero colombiano. Popayán: Universidad del Cauca.

Todos estos andares por calles y esquinas confluyeron en el gusto por el arte de la escritura y la estética como poetas, dibujantes, pintores y almas contemplativas. Fue ahí en donde nuestros caminos han estado más cercanos, al lado de amigos entrañables que se convirtieron en esa sociedad indisoluble de complicidades y proyectos comunes. En ese trasegar, después de una lucha dura y obstinada, Mario logró abrir y crear puertas innovadoras para el análisis crítico del hacer artístico latinoamericano, convirtiéndose en uno de los académicos e investigadores más respetados en el país sobre los temas de la cultura y el arte.

Con nostalgia añoro los momentos en que éramos andariegos “diámbulos” y “noctámbulos” e invadíamos los parques de la ciudad para tomárnoslos con la bohemia y la palabra, al lado de camaradas inolvidables como Jorge Hernán Flórez, Juan Carlos Navarrete, Jorge Iván Cruz, León Darío Gil, Jairo Hernán Uribe, Germán González Valencia, Jairo Elías Vásquez, Carlos Mario Uribe, Antonio Leyva… en fin, una banda que acechaba permanentemente, con “ojos de jíbaros”, amenazando la tranquilidad de la ciudad con las únicas armas que hemos poseído siempre, los libros.

Y a eso es a lo que nos seguimos dedicando, hasta hoy, cada uno desde un hacer en la cultura: como poetas, como ensayistas, como novelistas, como cronistas, como gestores de utopías siempre fundamentadas en las letras y el arte. Es por eso que estas palabras son mi sentido homenaje al ser humano que con sus logros nos enorgullece a quienes hacemos parte de un grupo que permanece activo-creativo y que ve con admiración como la carrera de Mario Armando cada día es más brillante.

Ahora él regresa a su terruño con este último libro sobre el arte en el Eje Cafetero, un sesudo análisis que hace parte de su tesis doctoral y que él desea que sea su tierra natal la que se ilumine primero con este valioso aporte investigativo que ha sido hecho con todo el rigor académico, pero también con la sensibilidad de quien siempre ha tenido la mirada profunda y transparente de un “ojo de jíbaro”.

 

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*Poeta, anacronista, dibujante y pintor; editor de “Ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.

**Mario Armando Valencia: Manizales, 1969, poeta y ensayista. Licenciado en Filosofía y letras (Universidad de Caldas), Magíster en Literatura (Universidad Tecnológica de Pereira) y Doctor en Estudios Culturales Latinoamericanos (Universidad Andina Simón Bolívar, Quito, Ecuador). Autor de los siguientes libros: Estancias de la noche (1991), Pequeñas historias acerca de la caída libre (1997), Vaciamientos sobre concreto (1998), Cascabeles para el gato: Filosofía para poetas y poesía para filósofos (2000), La dimensión crítica de la novela urbana contemporánea en Colombia: de la esfera pública a la narrativa virtual (2009), Efecto Rembrandt (2013), Sensibilidad intercultural: codificaciones y decodificaciones (2013) y En tiempos de miseria (2014). Profesor titular del Departamento de Filosofía de la Universidad del Cauca y de la Maestría en Ética y Filosofía Política de la misma universidad, así como de la Maestría en Estética y Creación de la Universidad Tecnológica de Pereira y director del grupo de investigación en Estética y Crítica, líder del proyecto de creación de la Maestría en Artes Integradas con el Ambiente de la Universidad del Cauca-Colombia.