PARA POLÍTICA CRIOLLA 11La situación actual de Bogotá (post salida Petro)  es igual a como cuando se separa una pareja y los hijos están en medio.

Por: Juan Zamora

Acá la madre es el destituido alcalde mayor, porque entregó las armas, se dedicó a la política  y se siente engañado, es decir la mujer abnegada que se separa por cachos. Mientras que el presidente Santos es el “malmarido”, porque ha sido infiel a la CIDH quiere a los liberales, a los conservadores, a los verdes, a los de la U. Además dejó botado a uno de sus jefes.

Pero como en un pleito legal entre marido y mujer hay intereses.

La mujer engañada no quiere dejar la casa, porque el que se debe ir, es el pérfido. Y el otro no se quiere ir. En este caso la disputa es por poder y por el botín electoral que representa la capital del país. Potencialmente más de tres millones de votos.

Hace pocas horas el presidente candidato dio a conocer un plan de choque que les chocó a los secretarios del gobierno de la Bogotá Humana. Esto generó un contrapunteo.

Durante su alocución, el jefe de Estado “mago” sacó plata del sombrero: un billón de pesos, luego de que patalearan por 30 mil millones de pesos para la revocatoria de Petro. Entonces hay billete o no. O aparece porque estamos en campaña.

Ahora sí importa la Troncal de Transmilenio por la Boyacá, la de la Caracas, la Autopista Norte. Y habló como si no existiera el Transmilenio en Soacha, sí con dificultades, pero ahí está.

Y en respuesta a lo que se considera como una primer salida en falso, el secretario de integración social, Jorge Rojas le recordó a Juan Manuel Santos que la Troncal de Transmilenio por la Boyacá no existe, no tiene lozas y no está en un estado deplorable como lo manifestó el mandatario nacional.

Santos también habló con propiedad del metro como si él fuese el adalid para sacar esto adelante.

Por lo cual, Gustavo Petro en su cuenta de Twitter expresó que los recursos del metro ya estaban comprometidos desde el 2010 (Gobierno Uribe Vélez) por medio de un Conpes.

Casas para miles de familias, pero bien lejos

En materia de vivienda el presidente-candidato-cuasialcalde prometió miles de casas en Usme y que según él si se dan las condiciones aprobarán venta de agua en bloque para municipios aledaños a la capital del país y así dinamizar la construcción.

Quien escribe no es experto en urbanismo o planeación pero el presidente habla de que se siga extendiendo la ciudad hacia Mosquera, Funza, Chía, Cota, Cajicá, entre otros. Muy loable que la gente tenga casa propia, pero:  el transporte de estas miles de familias, van a seguir tardando dos o tres horas para llegar a su trabajo en Bogotá, estas localidades vecinas tienen la infraestructura en servicios públicos, educativos, seguridad para los nuevos pobladores o va a ocurrir lo mismo que con Soacha.

Es echar la mugre debajo del tapete. Hay que recordar que él propone techo para estratos 1,2 y 3 a los que se les aumentarían los gastos en transporte. O es que le va a dar préstamos para vehículo particular a la gente para que colapse aún más la movilidad de la capital de la república.

¡Ah¡ es que en campaña todo suena tan fácil y tan lindo.

A este anuncio respondió la secretaria del Habitat María Mercedes Maldonado que era una irresponsabilidad y falta de consideración con las familias más pobres.

Estos anuncios y otros despertaron fuertes cuestionamientos en los que señalaron al unísono oportunismo electoral reconocidos dirigentes como Clara López, Martha Lucía Ramírez, Oscar Iván Zuluaga y la misma secretaria general de la Alcaldía Mayor de Bogotá, Susana Muhamad.

En fin, los que pensaron que la salida de Petro era una solución a la crisis de la capital de la república, pues no lo va a ser tanto, porque por un lado hay un alcalde encargado del gobierno nacional que para unos sectores usurpó el poder y por otro, los secretarios de despacho que amenazan con dimitir de sus cargos en próximos días o mantenerse en la sombra del poder. Lo cierto es que seguirá la tensión y la ciudad en medio.

Y así se la van a pasar los unos que se creen víctimas y los otros que con su voracidad pretenden sacar votos como sea, con la excusa de que se salvó la institucionalidad del país y a la misma Bogotá.

En pocas palabras, la capital de la república seguirá manga por hombro. Ahí les dejo.