Despierta mucha suspicacia que el señor Sanabria, después de varios años de indiferencia y de imponer su viejo gobierno… se interese justo ahora porque sus empleados lo reconozcan.
Con la entrega de lociones de exclusivas marcas como Lacoste, a un grueso de sus empleados, el accionista mayoritario de la Empresa de Servicios Públicos Multipropósitos, Jorge Arturo Sanabria Sánchez, presentó en el auditorio de la casa de la Cultura de Calarcá, su staff de altos ejecutivos.
El ingeniero Sanabria se pavoneó con su equipo de profesionales de confianza ante la contratada audiencia. Para el grueso de contratistas, que solo le conocían por polémicos titulares de prensa, esta costosa atención corresponde a un ejercicio desesperado para atenuar la profusa crisis administrativa y de credibilidad que vive dentro y fuera la empresa de los calarqueños.
En una especie de espectáculo capaz de salir solo de su ostentosa cabeza, y seguramente al igual que las cuentas del mercado y el licor importado, denuncia hecha por la ciudadanía a través de Noticias Uno, también sería financiado con el recurso de los calarqueños.
Despierta mucha suspicacia que el señor Sanabria, después de varios años de indiferencia y de imponer su viejo gobierno… se interese justo ahora porque sus empleados lo reconozcan.
El ingeniero se aperó de una viola para la casa de la cultura con el fin de disponer del auditorio y usarlo con un público obligado y comprado para su espectáculo de derroche, buscando así la aprobación colectiva a sus presuntos desmanes y excesos que, como cadáveres insepultos, invaden por doquier con su nauseabundo olor la Villa del Cacique. Evidentemente queriendo perfumar algo que huele feo en Calarcá.
Ya tenemos el asqueroso antecedente del desangre y derrame de recursos públicos a través de la valorización, puestos en bandeja de plata en un festín de corrupción y libertinaje para la financiación de campañas políticas…
¿Se replicará esto y tendremos en Calarcá, un municipio de sexta categoría, La Villa de un Cacique gracias al uso y el abuso del erario?



