Perfil TLCDR Leandro ToroDe eso se trata la democracia, participar no solo votando, sino ejerciendo un control sobre esos líderes en los que hemos depositado nuestro voto de confianza.

Por: Leandro Toro Valencia

Tendré que admitir por quién voté en las pasadas elecciones del 9 de marzo. Y no como una muestra de farandulería electoral, sino con el más firme propósito de depositarle mi confianza a esa candidata. Voté por lo que creo es la renovación del Senado, y por la que creo es la persona que con firmeza va a poner los puntos sobre las íes desde la palabra y desde la praxis.

Mi voto es mucho más que un papel marcado con una equis en un recuadro. Mucho más que toda la maquinaria que mueve la Registraduría para llevar a cabo los comicios y la de los partidos políticos. Más que una ilusión de creer firmemente en la participación como solución a muchas problemáticas de este país. Mi voto es un voto de confianza por una persona que representa unos ideales que ha defendido desde que supe de ella en la luz pública.

Hija de un padre comerciante y una madre maestra sindicalista, mi candidata, porque considero que mi voto la volvió algo mío durante estos cuatro años que se avecinan, no tuvo un buen inicio profesional. Intentó estudiar relaciones internacionales en la Universidad del Rosario y no pasó la entrevista, luego aplicó para una beca en Polonia para estudiar medicina, pero desgraciadamente cae el Muro de Berlín y con él la beca. Finalmente entra al Externado de Colombia y con un crédito estudia Gobierno y Relaciones internacionales.

Mi candidata demuestra que escalar en este país no es fácil, pero tampoco imposible. Tuvo algunos cargos en el gobierno distrital de Enrique Peñalosa, ha escrito en algunos medios como Semana.com y La Silla Vacía y ha denunciado vehementemente la parapolítica. Poco se sabe sobre su vida personal, y a mi juicio así debe ser, por algo se le llamará también “vida privada”.

Tengo que admitirlo, me engancharon sus propuestas, sus discursos, su seriedad para exponer sus ideas, ese talante para decir las cosas en la cara y sin maquillaje. Y espero que en el reto que asume ahora no sea inferior a sus antecedentes. Fue la “sorpresa” del voto de opinión. Claro, sorpresa para aquellos que tiemblan cuando escuchan que las verdades salen a flor de piel con argumentos sustentados.

Más de 80.000 colombianos no podemos estar tan equivocados. Confiamos en nuestra candidata y asumimos también ese reto de velar por una representación de altura en el Senado. Votar es sólo la primera parte, ahora se viene lo bueno, como dicen popularmente, porque vamos a estar muy pendientes de las movidas de nuestra senadora. Al fin y al cabo de eso se trata la democracia, participar no solo votando, sino ejerciendo un control sobre esos líderes en los que hemos depositado nuestro voto de confianza.