Es de las pocas que no tiene un sistema de transporte masivo y lo más seguro es que no arrancará porque lleva casi ocho años en construcción, y no se ha hecho ni el 1 % de lo que se tiene que hacer, e incluso los habitantes de calle duermen ahí.

 

13249590_10208114307551864_1915262552_nPor: Jesús David Kelly Galindo

Para nadie es un secreto que ser corrupto es el camino más fácil para hacer negocios. Todo el mundo quiere la torta de las cosas simples, con las que no habría que mover una mosca para ganar dinero, pero, al mismo tiempo, tumbar un poco de gente ingenua, que cae en las promesas falsas de los políticos, de los avivatos que se disfrazan de ángeles, para hacer creer en un proyecto de bondades, supuestamente a través del cual los pueblos saldrán adelante.

Pero, ¿por qué ese afán de batir récords para quedar en la historia del libro Guinness por algo tan macabro y tan poco ético? El hecho de participar en una elección significa la posibilidad de ser elegido para ocupar un cargo, en el que, aparentemente, uno será el jefe de un pueblo, que lo elige, para que haga cosas buenas para el progreso de una ciudad.

Pero hay partes del mundo donde un puesto (como una alcaldía) parece que fuera una feria de empleo, o mejor aún, una ganga, en donde la gran mayoría de los candidatos no son de la ciudad o pueblo que van a gobernar, sino que quieren llegar a él para generar más pobreza y mayores desigualdades sociales.

Cartagena de Indias es una ciudad heroica para los colombianos y representa un gran significado en el país, ya que muchos hechos de la “independencia”, sino es todo el proceso, sucedió allí, y por ende merece que su cargo sea dividido entre poca gente, que en verdad quiera ser elegida para cooperar, y no por 23 personajes, que en su mayoría no aman a la ciudad, sino que por el contrario, quieran generar más caos y problemas de los que ya existen.

Es de las pocas que no tiene un sistema de transporte masivo y lo más seguro es que no arrancará porque lleva casi ocho años en construcción, y no se ha hecho ni el 1 % de lo que se tiene que hacer, e incluso los habitantes de calle duermen ahí.

¿Cómo puede un país, con un sistema democrático irse al otro extremo de no ponerle límites a la cantidad de personas que se inscriben? Ya sacaron los tarjetones electorales del 25 de octubre, y en Cartagena tienen 23 rostros, donde la mayoría de nombres que salen allí solo los conocerán los papás de ellos y el partido político al que pertenecen.

Cartagena es la ciudad amurallada y una de las más hermosas de América Latina, y merece gente que valga la pena, que de verdad ame la ciudad, y no un mundo de gente que será de otras regiones del país y no conoce muchas cosas que le hacen falta, solo quieren un pedazo de la gran torta con sabor amargo que atormenta al país y se llama corrupción.