“Para qué hablar de los goles, seguramente los vieron,  o los verán hoy todo el día en la televisión y por las redes sociales. Pero si  tengo que hacer mención a que Colombia sabe a qué fue al mundial”

 

JHONWI2Por: Jhonwi Hurtado

Si, el 19 de Junio del año 2014 será una fecha que Juan Fernando  Quintero jamás olvidará, el sueño que todo jugador de fútbol tiene, y que muy pocos han hecho realidad. Debutar en el mundial, y hacerlo con gol, con el gol que tiene  a Colombia clasificada a segunda ronda de Brasil 2014.

 

El llanto de Serey Die jugador de Costa de Marfil, protagonizaba  una de las imágenes más emotivas del mundial, según la prensa internacional, dos horas antes había muerto su padre, aún así, salió al campo de juego y dejó que las lágrimas se pausaran, por lo menos 90 minutos.

Por primera vez Colombia gana dos partidos seguidos en un mundial de fútbol.  Un equipo Superior  a Costa de Marfil gran parte del partido, la impotencia de los “Elefantes” se veía reflejada en el juego fuerte que mostró durante los 90 minutos, pero la jerarquía colombiana se interpuso, la capacidad de juego de dos jugadores que están entre los más jóvenes del mundial, llevó a Colombia a la victoria. 7 años tenía James Rodríguez y 5 años tenía Juan Fernando Quintero cuando Colombia se despedía de Francia 98. Brasil los esperaba, ambos salieron de las canteras del Envigado, ambos juegan en Europa. Ambos la enviaron al fondo de la red para alegría de los colombianos.

Pasaba el minuto 72 y los nervios se apoderaban de los espectadores, Costa de Marfil no renunció a buscar el empate. Perdiendo 2-0,  se encontró  con una defensa férrea, un Mario Alberto Yepes  que se maduró en Italia   al mejor estilo de Paolo Maldini, al mejor estilo del vino.

Van dos partidos cubiertos de alegrías, de nervios, cubiertos de esperanza, dos partidos en los que no hemos lamentado la ausencia de Falcao, de Perea, de Aldo, o de Muriel.

imagen tomada de: www.diariocambio.com.mx

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Hoy el país se viste de amarillo, se viste de gloria y de triunfo, las calles seguramente tendrán maicena y el sonido de las vuvuzelas ensordecerá la tarde. Pero cuidado, que la euforia desmedida no nos lleve a lamentar más muertos y más heridos, que el triunfo de Colombia sea una excusa para celebrar, no para lamentar. No queremos otros nueve muertos, no queremos más heridos, queremos un país celebrando con la mesura que debe imperar en cada uno. Que se refleje lo que el equipo deja en la cancha, en la forma de celebrar de los colombianos.