ANGELA MORALESEsta área, superior a la que suman los 57 parques nacionales naturales de Colombia, necesita ser protegida pues es un tesoro en materia de biodiversidad y forma un conjunto paisajístico de incomparable belleza, digno de igualar con otras maravillas mundiales.

Por: Ángela Morales Chica

En medio de las protestas agrarias en el país, algunos los medios han dejado de lado una muy buena noticia. Una noticia que tiene que ver con el paisaje, con la biodiversidad, la naturaleza, la belleza y el compromiso del Estado en conservar una reserva natural importante para el país.

Estoy hablando de la ampliación del parque Chiribiquete, ubicado en la zona Amazónica, el cual pasará de poseer 27.808 kilómetros cuadrados (un área superior a la de Bolívar) y del cual, estoy segura, muy pocos colombianos hemos oído hablar.

Para empezar y para que todos conozcamos un poco más una de las reservas más grandes de Latinoamérica, el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete es uno de los remanentes importantes de la cadena rocosa que forman parte del escudo Guayanés y está rodeado de tupidos bosques.

Allí se asentó la etnia aborigen conocida como Karijona, cuyos integrantes se caracterizaban por poseer costumbres diferentes al resto de tribus y aun se pueden observar punturas en las paredes de roca. Está ubicado entre los departamentos de Caquetá y Guaviare y se convertiría en un área protegida con una superficie similar a la de Holanda si es firmada la resolución, la cual protegería la extensión de selva de los intereses económicos que pueda tener alguna empresa nacional o internacional.

Los argumentos para ampliar el Chiribiquete son los siguientes. La porción mejor conservada del Amazonía está ubicada allí, gracias al sistema de áreas protegidas implantado en los años 80 y esta misma porción de selva, según los estudios expuestos por el proyecto Amazonas 2030, tiene el mayor chance de sobrevivir, por lo cual es necesario protegerla y mantenerla intacta. Por esto, el parque está postulado para entrar al Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, lo cual sería otro gran logro para el país pues de esta manera se buscaría preservar más lo que se tiene desde el gobierno pero también desde la misma ciudadanía.

Las pronunciaciones del ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible afirman que países industrializados darán recursos millonarios para conservar esta área pues es una señal de que Colombia preserva el medio ambiente; pero a la larga se puede convertir en un arma de doble filo, pues estos países pueden llegar con sus multinacionales a pedir espacio y después de haberles recibido dinero, ¿Qué podría hacer el Estado? ¿Empezar peleas legales? O, puede suceder lo mismo que está pasando en Ecuador.

El Parque Yasuní, una de las joyas ambientales de Ecuador, fue puesta a disposición de la explotación petrolera, causando gran preocupación a nivel mundial. Correa había ofrecido mantener intacto ese parque y dejar su enorme riqueza natural y a sus comunidades indígenas muy lejos de los intereses de la industria. Sin embargo, no funcionó y ha quedado en el olvido.

Mi mayor preocupación, luego de la poca información que encontré sobre este hecho, es que sea una firma por ‘un ratico’ y luego, terminen convirtiendo la reserva en un territorio de explotación, donde vengan países a beneficiarse de los recursos naturales y nosotros quedemos en ceros, como lo hemos hecho en muchos otros casos. Esta área, superior a la que suman los 57 parques nacionales naturales de Colombia, necesita ser protegida pues es un tesoro en materia de biodiversidad y forma un conjunto paisajístico de incomparable belleza, digno de igualar con otras maravillas mundiales.