allisonEl sector educativo con la ley 30, luego el sector de salud, camioneros, cafeteros, indígenas rebelados hace algún tiempo porque no querían más grupos armados en sus comunidades y, mientras tanto, los medios los muestran como subversivos al sacar con palos a los pobres soldados que sí estaban armados.  

 Por: Allison Díaz Velandia

Ahora con el proceso del paro agrario, arroceros, cafeteros, camioneros, paperos, mejor dicho, todo lo que a diario nos alimenta, está en protesta gracias un vil acuerdo que solo pasa en un país lleno de cosas tan absurdas como en Colombia. Es más, yo me atrevería a adivinar que si hicieran un concurso mundial del país más absurdo, Colombia ganaría por decisión unánime.

Es el único país donde eligen y, para colmo, reeligen un presidente con nexos paramilitares, narcotráfico y una lista bastante larga detrás. Donde la fuerza pública opta por ir en contra y atacar al pueblo aunque este sea la víctima. Donde permiten la entrada de multinacionales a explotar todos los recursos naturales y humanos posibles y que dejen solo el 5 por ciento de ganancias para el país. Donde hay 5 millones de desplazados y la mayor parte de colombianos pasa por la calle mirándolos cual si fuesen viciosos o ladrones, sin entender la magnitud del problema. Donde miran los perros con desprecio como si fuese su culpa tener que ser callejeros, y peor aún, donde los matan por limpiar la ciudad para que parezca más bonita y digna. Donde les tienen que vender las semillas a campesinos que cultivan miles de las mismas a diario. Donde se estima hay 20 millones de pobres y los lecheros tiran la leche a la calle porque no hay cómo venderla, y se tiene el descaro de decir que es el país más feliz del mundo, según el Barómetro Global de la Felicidad.

Pero a Colombia no le importa. A fin de cuentas el paro va a cesar y el país va a olvidar. Porque así es, un país que olvida fácil. No se da importancia a un Jaime Garzón o el Bogotazo. Nunca en la escuela llegué a escuchar decir de un profesor: “muchachos, hoy vamos a hablar de la realidad del país”. Entonces, así de fácil es que Colombia olvide. Ahora hay cafeteros marchando porque es más caro producir que vender, y se piensa en ellos hoy, pero mañana se estará estrenando el Starbucks que ofrecerá para algunos, mejor café que nuestros campesinos, y ahí tal vez se olvide que existió alguna crisis cafetera.

Y es cierto, Santos tiene la culpa de muchas cosas, en su pasividad recae que el paro cada vez coja más fuerza, pero pensar en que Santos es el responsable de todo es como si Uribe en su mandato no hubiese sido quien detrás de Estados Unidos ejerció la presión para que se firmara el TLC. Ahora el país no recuerda eso. Piensan que todas las protestas son culpa de este mandato, pero la cosa es que toda la mierda le quedó a Santos. El sector educativo con la ley 30, luego el sector de salud, camioneros, cafeteros, indígenas revelados hace algún tiempo porque no querían más grupos armados en sus comunidades y mientras tanto los medios los muestran como subversivos al sacar con palos a los pobres soldados que sí estaban armados.  

Ahora hasta los concejales se van de huelga, todo esto sí que me lleva a atar cabos sueltos en este país tan lleno de absurdos. Y para concluir, el descaro ahora es de Uribe al decir que apoya a los campesinos en sus protestas después de que es el germen que fundó -como dije anteriormente-, toda la mierda que le quedó al actual Presidente. Y lo más absurdo aun es escuchar a Santos diciendo: “ese tal paro agrario, no existe”, como si pudiese tapar el sol con un dedo.