No se trata de hacer un mini POT para un lote, es la economía, es la competitividad, es la dolorosa lección de Coralpa, porque nuestro aparato económico requiere intervención.

Por Hernán Roberto Meneses Marín

Acaba de cerrar sus puertas el Almacén Coralpa de la Avenida 30 de Agosto, ya lo había hecho el local en la esquina noreste de la Calle 19 con carrera octava, en el Edificio Braulio Londoño, Plaza de Bolivar. Concluye así una vida comercial de cerca de 90 años, pero aún quedan cinco de pie: El Chic, Ferretería Lima, El Caimán, Cacharrería Otún y el Almacén Cartagena.

Coralpa, fundada por Don Octavio Echeverri en los años 20 o 30 del siglo pasado, pasó al mando de sus hijos Echeverri Salazar, supo atemperar las transformaciones en el comercio, varió el formato de mostrador a la góndola en la Avenida 30 de Agosto, introdujo la publicidad, el marketing, pero al igual que tantos otros emprendimientos no ha sobrevivido a la mercancía china, a las ventas online, a los cambios en la estructura familiar, más pequeñas, menos formalidades, menos lencería, menos vida social.

La estructura del PIB local está dominada por el comercio, y los servicios en la mitad, en Risaralda el área sembrada de café pasó de 60 mil a 50 mil hectáreas, en diez años (2002-2013). En ese marco el aparato productivo local contribuye cada vez en menor proporción; crece el Éxito, Homecenter, Calzado Bucaramanga, Bata o tantos otros y desaparecen Valher, Jarcano, Roma, Colpapel y centenares más. Es un fenómeno global, lo mismo ha ocurrido en París, Londres,  Atlanta, Bogotá y Cali.

Comprender los desafíos como sociedad en lo económico ha tenido momentos estelares. La construcción del ‘Gran Hospital San Jorge’ tenía por objeto atraer trabajadores para la agricultura, la industria y el comercio en momentos de alta tasa de crecimiento y competencia por un recurso escaso limitante de ese empuje. El aeropuerto también es un equipamiento económico para estrechar las relaciones y la gestión con la capital y acercar  la economía cafetera con New York, Londres y el mundo.

El lote del Batallón San Mateo es la oportunidad de comprender un momento de crisis en nuestra estructura económica, en la vocación y la necesidad de dotar al Parque Empresarial de elementos de dinámica para el largo plazo. Enjambres empresariales alrededor de la biodiversidad y el café, agrupados por Centros de Investigación de grandes universidades unidas a las nuestras es una propuesta ovacionada en el Foro de marzo 24, planteada por Jorge Ramírez Vallejo, miembro principal del Instituto de Competitividad de la Universidad de Harvard.

Formular la manera de vincular a la nación a este proceso, es construir la Actuación Urbana Integral –AUI- para atraer presupuesto nacional de varios ministerios, atraer inversión nacional e internacional, definir una hoja de ruta con el gobierno nacional por lo menos por dos periodos. No se trata de hacer un mini POT para un lote, es la economía, es la competitividad, es la dolorosa lección de Coralpa, nuestro aparato económico requiere intervención. Insisto, es la economía, señoras, señores.