El grado de mala gerencia en el gobierno de Juan Manuel Santos ha llegado a límites insospechados; el cuidado por el dinero
público nunca fue la norma de este gobierno como sí lo fue en el de Álvaro Uribe.

alvaro ramirezPor Álvaro Ramírez González 

En pleno siglo XXI, es increíble que un presidente y un gobierno se parrandeen una bonanza petrolera de casi 100 billones y nada pase. Y unos meses después ya el discurso es que estamos sin dinero y tenemos un gran déficit que anda por los 40 billones y anuncian sin la menor vergüenza una reforma tributaria, para cubrir el hueco de su gran despilfarro.

Y para rematar, aparece Reficar, la más grande e importante obra que le dará a Colombia la capacidad de refinar su propio crudo y producir su gasolina y de paso ahorrarse una millonada en importación de gasolina.
Lo primero que hay que decir es que la obra arrancó en un tamaño (capacidad de refinación) y hoy tiene otro muy superior. En el camino decidieron ampliarlo.Esa es parte de la ideología en el sector público de este país: improvisar y luego justificar.
Pero es aterradora la cifra de los sobrecostos. Arrancó costando la repotenciación de Reficar US $ 3.995 millones y terminó costando US $ 8.030 millones. Eso son US $ 4.000 de más. En pesos colombianos, arrancó en $ 13 billones y terminó costando $ 26 billones.
Santos ni siquiera se dio cuenta de esa vulgar feria de derroche de recursos públicos.
Lo primero que se le ocurrió decir ante el escándalo Reficar, fue que los sobrecostos se dieron en el gobierno de Uribe. Esa afirmación infantil y peregrina fue desvirtuada porque Santos lleva casi 6 años de Gobierno y ese fue el periodo de la gran contratación en Reficar.
Lo que me aterra es ver ese concierto de idiotas que encabeza el mismo Santos y lo siguen su fiscal Montealegre, los superintendentes y congresistas.
Todos ponen cara de científicos y exigen una “investigación que llegue hasta las últimas consecuencias”. Eso no pasa de ser una payasada, una frase engañabobos que no tendrá ningún efecto práctico. Dudo mucho que esta nuestra corrompida, ineficiente y deteriorada justicia sea capaz de llegar a algo concreto. Dudo que vaya alguien a la cárcel y dudo más que sean capaces de recuperar un solo dólar.

Así es Colombia queridos lectores. Desde Dragacol, pasando por DMG, Interbolsa, hasta el robo de los Nule, Reficar  y mil eventos más donde se roban el dinero de nuestros impuestos que es producto del trabajo de todo un país, nada pasa. Los costosos abogados terminan enredando y cansando tanto a los jueces que logran finalmente rebajas de penas increíbles que ofenden a un país.
Y el coro de los incompetentes e idiotas salen todos a exigir justicia.
Vaya payasada! ¡Pobre país!