DSC_0127Tal vez los medios de comunicación no estén interesados en promover la ciencia pero sí se esperaría que ni los noticieros ni los programas de opinión conducidos por periodistas ya curtidos y formados, evitaran promover la basura de tanto oportunista y seudocientífico que medra a costillas de la ingenuidad ajena.

Por: Gloria Inés Escobar Toro

El fin y comienzo de año es especialmente una época propicia para que aquellos que viven de la esperanza, necesidad e ignorancia de la gente, florezcan y por supuesto, abulten sus bolsillos. Adivinos, astrólogos, videntes, médiums y toda clase de mercachifles y encantadores de incautos, despliegan sus “dones” y “saberes” para sacar provecho de los vacíos, carencias y deseos de aquellos sedientos de conocer el porvenir o conjurarlo para hacerlo a la medida de sus anhelos. Esto, aunque no asombra, entristece en la medida que pone en evidencia el largo camino que queda por recorrer para alcanzar una sociedad libre del lastre de tanto idealismo que tan útil resulta a quienes se aprovechan de él para manipular y mantener sometida a gran parte de la población mundial.

La razón principal, no única, por la que tanta ignorancia persista, aun en la época del más alto nivel de desarrollo tecnológico y científico vivido, no es otra que la voluntad y empeño de los dueños del poder por mantener al pueblo sumergido en la oscuridad, embebido de falsas creencias y alejado del conocimiento científico. Por ello no asombra que ideas sin ningún fundamento sean difundidas ampliamente y tengan cabida en cuanto medio de comunicación hay e inclusive sean destacadas en programas dirigidos por periodistas “serios” y reputados. Por eso mismo tampoco extraña que toda esta laya de embaucadores de la razón tenga tanta recepción en una población que es educada y formada en la conformidad, la sumisión y el engaño.

El analfabetismo científico en el que nos ahogamos no es gratuito, es fruto del esfuerzo sin tregua de las élites a quienes no les conviene que la gente despierte del sueño letárgico en el que deambula como zombi. De ahí que la educación no enseñe a pensar, a discutir, a poner en cuestión nada, sino por el contrario, a aceptar, a dar por cierto, a validar las mentiras viejas o nuevas que se acuñan y son reforzadas por todas las demás instituciones sociales; por eso se forma más en la creencia que en la duda. Y en esta tarea, como ya se dijo, los medios de comunicación con su omnipresencia y seducción, prestan toda la colaboración posible.

Prensa, radio, televisión y, ahora la internet, no solo validan el entramado de falsas ideas que circulan sino que además las promueven y propagan como plagas, convirtiendo además en personalidades a algunos de aquellos “visionarios” que las producen. Para ilustrar el vergonzoso papel de los medios de comunicación como generadores y guardianes de la estulticia humana mencionaré solo dos ejemplos que involucran dos de los más masivos: la televisión y la radio.

En 2013 un noticiero de televisión, en una de sus secciones, presentó a una “psíquica y mentalista” que enseñaba a “cuadrar” las energías que según su conocimiento habían sido desplazadas a raíz del tsunami ocurrido en Japón en el 2011. Ella con toda seguridad afirmaba que era necesario “centrar” nuevamente la energía en el cuerpo humano, la cual se había desviado por el evento telúrico con consecuencias catastróficas para la vida de las personas. Para ello había que pararse frente a un espejo grande y hacer ciertos movimientos, explicados y dramatizados por ella, que garantizaban reubicar la energía. Una vez hecho esto las cosas volverían a su cauce, la mala suerte se desvanecería.

El domingo 12 de enero de 2014 en el tradicional programa radial “Sal y pimienta” de la reconocida periodista María Isabel Rueda, se presentó una “tertulia astral” con la participación del famoso astrólogo de presidentes, banqueros, empresarios y personajes famosos, Mauricio Puerta; María Fernanda Gómez, quien trabaja en la “armonización de los espacios feng shui financiero y de marketing” y, Adriana Forero, “teóloga cuántica” y experta en lectura de runas, estas últimas utilizadas no como alfabeto sino como piedras que pueden leerse con fines predictivos.

A estos tres personajes que hablaron con propiedad sobre cartas, astros, energías, destino, numerología… y se definieron a sí mismos como guías, orientadores e intérpretes o lectores de las “artes predictivas”, se les preguntó con pasmoso interés por la reelección Santos, por el proceso de paz y por el mundial de fútbol. Aquí, por supuesto, la ciencia fue la gran ausente y la charlatanería la protagonista.

Tal vez los medios de comunicación no estén interesados en promover la ciencia pero sí se esperaría que ni los noticieros ni los programas de opinión conducidos por periodistas ya curtidos y formados, evitaran promover la basura de tanto oportunista y seudocientífico que, a costillas de la ingenuidad ajena, llena sus bolsillos de dinero y la cabeza de quienes le escuchan, de imbecilidades, o por lo menos que siguieran el ejemplo de algunas experiencias en las que estos defensores de falacias son confrontados por verdaderos científicos en un intento por crear debate y generar reflexión. Véase al respecto el debate entre Deepak Chopra y Richard Dawkins (ver aquí).