MIGUEL ÁNGEL RUBIO OSPINANo se preocupe, el paro no existe, por eso los cacerolazos, por eso los disturbios, los enfrentamientos con el ESMAD, por eso las vías bloqueadas, por eso las pancartas, las marchas, las destrucciones en ciudades y pueblos, porque usted tiró la primera piedra, señor Presidente.

Por: Miguel Ángel Rubio Ospina

Ahora resulta que todo en Latinoamérica tiene que ver con dos discusiones. Una de carácter ginecologicomistico, debate abierto por Maduro (no quiero imaginarme abierto por donde), quien antes ya había hecho a la lengua española un inmenso aporte al sustantivo adjetivado millones, otorgándole una condición sexista con la cual, las feministas adscritas al club de Florence Thomas, o sea las miembras de dicha cofradía, han de estar maravilladas.

“Hoy tenemos, millones y millonas de Bolivar”

Claro, Nicolás Maduro ha creado un paraíso de la inclusión sexista, no solamente con la pronunciación de dicha frasecita; ya el célebre matemático, también Venezolano Hugo Chávez,  maestro de Maduro, había logrado que dicha política de “inclusión”  fuera un derrotero político de su constitución.

“Solo los venezolanos y venezolanas por nacimiento podrán ejercer los cargos de presidente o presidenta de la República, vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva…”,

Y así, centenares y centenaras de cargos y cargas más, que la constitución y la boliburguesia otorgue a todos los que viven bajo la sombra incluyente del socialismo del siglo XXI.

Pues, desde Bello, hasta nuestros días, ese meridiano cultural inmenso que ha significado Venezuela para el mundo hispanoparlante, ha cumplido con el derrotero fundacional de la RAE: limpia, fija y da esplendor.

La otra discusión, la primera que da motivo a esta columna, es la que tiene que ver con la ginecologicomistica, de carácter erótico-cristiano, que también ha propiciado esa luz de sapientísima erudición lingüística que es Maduro. Pues en días pasados  pronunció la siguiente frase.

Para meterse, escuela por escuela, niño por niño, liceo por liceo, comunidad por comunidad, meternos allí, multiplicarnos, así como cristo multiplicó los penes…”

Dicho, es el paraíso terrenal, la arcadia que el clero venezolano y mundial sueña con crear, meterse (los) a los niños, en los liceos de las comunidades. Quizá fue lo que quiso Decir maduro, críptico, profético, Maduro librepensador, ha descubierto que multiplicar los penes, puede traerle beneficios con la iglesia a la que en el pasado su maestro predecesor persiguió tanto, acosó (y no precisamente acoso sexual) y restringió en la patria de los pájaros.

Y por supuesto, que todo tiene relación, claro, el pájaro que le habla a maduro, los millones y millonas, los penes en los liceos y  las miembras del partido socialista venezolano que vivirán mas que contentas, sabiendo que serán millones de penes los que ahora tendrán a su disposición sin exclusión de género sin sexismo, del mismo modo que ahora los curas tendrán clero y tendrán claro, también,  que los liceos y las escuelas venezolanas, están dispuestas a recibir en sus niños el cuerpo de cristo.

Venezuela siempre abierta… y multiplicada desde el revolucionario -7×8=52

Pero Colombia no se queda atrás. La sapiencia parece ser una virtud de nuestros mandatarios en el orbe Bolivariano. Juan Manuel Santos, el filósofo de los paros en Colombia, ha puesto el dedo en llaga, al afirmar ontológicamente que “El tal paro nacional agrario no existe”. Santos nos ha dejado ver su cartesianismo filosófico, al decir tal afirmación, toda su frase puede redondearse de manera más fina, más sutil, más filosófica, en la siguiente proposición. Paro, luego existo. Gran seguidor de Descartes, Santos ha acudido a la duda metódica, al poner en cuestión algo sobre lo cual no cabe duda en un país tan poco dado a la reflexión.

Siguiendo la tradición de su homólogo, Peña Nieto, filósofo de la claridad y la obviedad, quien con su célebre frase ha descubierto algo que no sospechábamos ni en las telenovelas: “México es el país con más mexicanos”.  Es quizá quien merece encabezar y  dirigir la escuela de pensamiento Alianza del Pacífico, dada la proclividad de nuestros mandatarios a filosofar de manera sorprendente para su pueblo.

Claro que el paro no existe, Santos. No existe, como no han existido nunca para la riqueza inmensa de este país los campesinos, los ciudadanos, el país, no existen y no por cartesianismos ni peñanietismos, sino por su mediocre presidencia y  las de sus predecesores, porque, oh coincidencia, que estas sí existen. Usted fue ministro de Gaviria, de Pastrana y de Uribe, ubérrimo filosofo el último, que nos enseñó desde el silogismo antioqueño lo que en una argumentación filosófica puede ser un falso positivo. Usted tuvo entonces casi 18 años para llegar a tal conclusión de carácter ontológico, señor Presidente, y ha resuelto el problema del país con un silogismo.

No se preocupe, el paro no existe, por eso los cacerolazos, por eso los disturbios, los enfrentamientos con el ESMAD, por eso las vías bloqueadas, por eso las pancartas, las marchas, las destrucciones en ciudades y pueblos, porque usted tiró la primera piedra, señor Presidente; usted borró de tajo la dignidad de los campesinos, usted los eliminó del imaginario colombiano, los silencia al sacarlos del léxico del conflicto. No espere que demuestren su existencia, su legítima existencia, de manera tranquila. El lenguaje construye y destruye Santos, y este país existe, para usted y su clase gobernante, solo cuando para, será lo único bueno que ha hecho usted, mostrarnos que sí existimos. Desde el paro estudiantil por la ley 30, usted no ha hecho sino probar metódicamente la existencia de un país.

Multipliquemos los penes para los millones y millonas de latinoamericanos, para los campesinos que no existen, para las miembras del gobierno venezolano, para México, el país del mundo donde más mexicanos viven.

Adenda: Oscar Iván Zuluaga, aspirante a la presidencia de la República. Apague y vámonos.