Delicada situación de la Salud en Cauca

Hago esta advertencia porque, infortunadamente, en ciertos sectores de opinión pública se dice que al gobernador del Cauca es mejor no criticarlo porque es el primer mandatario negro que asume ese cargo en toda la historia del departamento.

 

Por / Alfonso Luna Geller*

He tenido la experiencia, en redes sociales, que cuando se critica la gestión pública de algún mandatario afrocolombiano, inmediatamente salen algunos personajes a censurar la crítica con el argumento afrentoso que el periodista trabaja el asunto por la condición étnica del protagonista y de entrada, por esa confusión, se pretende descalificar cualquier investigación sobre su mandato. Es la estrategia para forrar anticipadamente al personaje con un blindaje que procura hacerlo inmune a la evaluación y a la vigilancia pública de sus decisiones administrativas por pertenecer a determinada descendencia.

Hago esta advertencia porque, infortunadamente, en ciertos sectores de opinión pública se dice que al gobernador del Cauca es mejor no criticarlo porque es el primer mandatario negro que asume ese cargo en toda la historia del departamento y, adicionalmente, porque, preciso, es nortecaucano, y por solidaridad regional deberíamos guardar silencio sobre lo que merezca objeción. Grave despropósito. Justamente por eso, debo hacer lo contrario.

Pues bien, parece que va a posesionarse la médica Lida Mera Paz como nueva secretaria de Salud del Cauca. Será la tercera funcionaria que tratará de hacerse cargo de esta dependencia en tan solo seis meses de posesionado el gobernador Elías Larrahondo Carabalí.

Se supone que Mera Paz ya está advertida para resistir, y exhortada sobre los riesgos que le esperan, pues la Administración Departamental no aguantaría otra renuncia en pocos meses. Remplazará a la enfermera y abogada Adriana Isabel Grajales Fernández, quien sólo pudo cargar la cruz un mes largo, pues el 30 de abril había remplazado a Natalia Elisa Mesa Ángel, cuando ésta apenas llevaba tres meses y pico en el cargo.

Natalia Elisa Meza Ángel
Natalia Elisa Mesa Ángel cuando asumió el cargo como Secretaria de Salud ante el gobernador del Cauca Elías Larrahondo.

Lo extraño es que no se atreven a revelar o a denunciar con exactitud las causas verdaderas de las renuncias. De Natalia Elisa dijeron, cuando anunció su renuncia, que tenía conflicto de intereses, libreto que esgrimieron tarde porque tres meses después de haberse posesionado recordaron que había sido directiva de una empresa que tramitaba pagos ante la misma Secretaría que estaba dirigiendo, y que debía seguir pagándole.

La funcionaria en su renuncia  dejó en evidencia que quien toma las decisiones no es el secretario, ni siquiera el gobernador, sino una gavilla que dispone la utilización de los recursos de la salud desde afuera, con apoyo de algunos líderes desde adentro.

Pero a pesar de ello, el gobernador, para conservar el apadrinamiento de sus jefes, el senador Ortega Narváez y el representante a la Cámara Faber Muñoz, no responde con lógica y entonces acepta las renuncias, nombra a otro recomendado que quiera aceptar el reto y permite que se conserven las causas que obstaculizan el funcionamiento transparente de la entidad.

Lo cierto es que Natalia Elisa dimitió, según la firma que estampó en su renuncia, para no quedar comprometida en las investigaciones penales, fiscales y disciplinarias que supone deben darse ante una situación de esta magnitud.

Adriana Isabel Grajales Fernández
Adriana Isabel Grajales Fernández

Pero siguiendo el ritmo que imponen las presiones de quienes en realidad toman decisiones adentro y afuera de la Secretaría, la segunda secretaria nombrada este año, Adriana Isabel Grajales Fernández, también presentó su renuncia irrevocable argumentando, de manera diplomática, quebrantos de salud, coincidencialmente 24 horas después de que el sindicato de la institución diera a conocer un comunicado en el que pone en evidencia algunas de las graves fallas que rodean la gestión de la salud en el Cauca, y entonces, se despide del gobernador con irónico talento: “Le deseo muchos éxitos en su gestión y a la comunidad caucana recordarles seguir con los lineamientos en medio de la pandemia: distanciamiento social, adecuado lavado de manos, uso de tapabocas y el autocuidado que todos debemos tener”.

El gobernador Elías Larrahondo Carabalí, también haciéndole el juego, sin tocar la realidad del “inmenso desgaste administrativo”, simplemente lamentó que una profesional con la calidad y características de Adriana Isabel tuviera que abandonar el cargo, y le deseó una pronta recuperación.

En resumen, no es normal la notable inestabilidad en la gerencia de alguna institución, y menos en la encargada de orientar las políticas públicas de salud, en medio del Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica declarado por el Gobierno Nacional, en concordancia con la Organización Mundial de la Salud, cuando determinó el brote de enfermedad por coronavirus COVID-19 como pandemia, por la velocidad de su propagación y la escala de trasmisión.

Pero en el Cauca parece que sí es “normal” la vergonzosa crisis de la salud pública regional como consecuencia de la politiquería que históricamente ha mantenido a este departamento en el subdesarrollo y que en este nuevo gobierno otra vez ronda por una de las instituciones que ha abanderado la corrupción en la región. Parece que lo prioritario es la burocracia improductiva y los negocios raros y oscuros, dándose a entender que la grave calamidad pública no es lo prioritario.

Al respecto, el sindicato de la Secretaría Departamental de Salud critica la concentración de funciones en los recién nombrados líderes de programa, que es un impedimento para que la entidad efectué en debida forma los procesos de contratación de profesionales de apoyo a la gestión, “lo que causa un retraso en los pagos a los hospitales y EPS, dineros que se requieren con suma urgencia para atender la emergencia sanitaria”.

Inclusive, deja en evidencia que el departamento no ha avanzado en la consolidación del Acuerdo de Punto Final, iniciativa del Gobierno Nacional para saldar las deudas que se fueron acumulando durante años con la red hospitalaria. El pago de deudas en el resto del país comenzó en julio del año pasado y a esta hora nada ha hecho la Secretaría de Salud al respecto, por eso, no se recibieron oportunamente estos recursos, lo que repercute en un deficiente servicio en todo el departamento, y en una nueva acumulación de deudas.

A pesar de todo eso, se aprobó más burocracia improductiva con un “ostentoso incremento salarial realizado a un número limitado de funcionarios públicos que se desempeñan actualmente como líderes de programa y la creación de cargos con los mismos reconocimientos salariales, lo cual anualmente supera los $845’000.000…” Fuera de eso, “se crearon cargos en la planta de personal de la entidad después del cierre de la convocatoria territorial 2019, impidiendo a los ciudadanos con criterios participar en el concurso de méritos y acceder a esos cargos del sector público”.

En esta feria burocrática y de sueldos exclusivos y excluyentes, está inmersa la actual secretaria (encargada) Adriana Rodríguez Gómez, quien, dentro de otros beneficios, obtuvo un incremento salarial cercano al 50% y fue incorporada en carrera administrativa como Líder de Programa.

Recomiendo leer detalladamente el documento que ubicado debajo de este párrafo del informe, porque sus contenidos son de interés público y explican las graves causas de lo que ha venido ocurriendo, entre ellas, la incoherencia con la emergencia sanitaria porque el Departamento del Cauca aún no ha contratado los recursos del PIC Departamental (Plan de Intervenciones Colectivas), lo cual es muy importante para adelantar acciones de prevención de la enfermedad en el departamento.

 

Silencio administrativo

Desde el nueve de mayo los alcaldes de los 13 municipios que conforman la zona norte del Departamento, acudieron al gobernador con el fin de plantear algunas alternativas que permitieran enfrentar la pandemia causada por la COVID-19 en esta región, y solicitar que se programara una mesa técnica para la construcción de manera colectiva con la Gobernación de la ruta de atención tanto para los pacientes COVID como para los de enfermedad general.

Fue un estudio estadístico, técnicamente elaborado con información social, plan de contingencia, proyecciones médicas, capacidad instalada de camas hospitalarias para enfrentar la pandemia, infraestructura y oferta disponible de servicios para unidad de cuidados intermedios e intensivos en la región, teniendo en cuenta, por ejemplo, que en la región no se establecieron sitios de aislamiento no institucional de uso diferente a salud, para hospitalizar y aislar sintomáticos leves para atención COVID-19. Se sugería la expansión en el Centro de Salud Morales Duque de Quilisalud ESE o 60 camas en el colegio Instituto Técnico de Santander, que deberían ser tenidas en cuenta en el plan de contingencia del departamento del Cauca, tanto para los equipos como para el personal de atención. La disponibilidad de contratar hoteles para el aislamiento de pacientes con imposibilidad de aislar por precaria infraestructura de sus casas. Discutir la necesidad de ambulancias medicalizadas en el Norte del Cauca, y hasta se consideró el plan de retorno de venezolanos a su país.

Casi dos meses después, el gobernador Larrahondo Carabalí no ha tenido la cortesía de responderles la petición a los 13 alcaldes de los municipios que conforman la zona norte del Departamento… silencio total hacia el norte del Cauca en emergencia… ¿Nosotros también tenemos que guardar silencio?

*Este artículo fue publicado en Proclama del Cauca. Se reproduce con su autorización. Más detalles aquí